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Santiago de Chile. Mar 24/11/2020

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El Mercurio - Campo

Las ventajas que entrega el uso de coberturas plásticas en uva de mesa

El film de polietileno de baja densidad ha demostrado ser de gran utilidad al momento de buscar adelantar la fecha de cosecha, proteger de adversidades climáticas e incluso ahorrar agua.

Jueves, 29 de octubre de 2020 a las 8:30
- Utilizar film plástico genera una serie de modificaciones en el microambiente del cultivo ayudando a disminuir la velocidad del viento entre un 50% a un 85%, dependiendo de la zona geográfica y la orientación del cultivo.
Crédito: Gentileza Subsole - Serroplast
Tipos de cubiertas

En el mercado, los tipos de cubiertas que predominan son el film, la malla y la rafia. Las características de cada una son:

- Film plástico: Es el más utilizado por su bajo costo. Este agrupa a una serie de materiales utilizados en frutales, donde el más conocido corresponde a los films de polietileno de baja densidad (LDPE). Estos se suelen instalar como láminas independientes que protegen hilera por hilera.

Para este caso, el espesor del film puede variar según el objetivo y la duración esperada. En el caso particular de las vides, se usan espesores que van desde las 70 hasta las 180 micras, aunque la mayoría se concentra en el rango de las 130 a las 150 micras.

“Un espesor mayor puede ser contraproducente, debido a la perdida de transmisión de luz y no se recomiendan para usos prolongados en zonas de radiación baja o variedades sensibles a la falta de luz”, aseguran Salazar y Sellés.

- Malla: Consiste en un tramado o tejido de hilos de polietileno, donde los más utilizados corresponden a los fabricados con monofilamentos cilíndricos de polietileno de baja densidad, que entregan un porcentaje de sombra que no supera el 20%, lo que ayuda a que las vides reciban la cantidad de luz necesaria para su desarrollo.

“Estas pueden ser instaladas horizontalmente sobre el follaje, logrando reducir la velocidad del viento, el exceso de radiación y el daño por granizo. Sin embargo, al ser un tejido, no protegen de la lluvia”, precisan Gabriel Sellés y Carolina Salazar.

- Rafia: Es un tramado denso de polietileno que, a diferencia de la malla, impide el paso del agua, por lo que son útiles en zonas o regiones lluviosas. Sin embargo, su consistencia puede limitar la transmisión de luz más allá de lo recomendado, por lo que no es una herramienta adecuada para usarse por largos períodos de tiempo ni tampoco en zonas de radiación media a baja, como tampoco en frutales sensibles a la baja luminosidad.

Cuándo instalar y a qué costo

Una de las principales dudas se relaciona con la fecha de instalación de las coberturas. Y es que la experiencia proveniente de Italia indica que lo mejor es ubicarlas en brotación y sacarlas cuando la fruta esté creciendo, debido a que para ese momento de la temporada, ya hará calor.

Sin embargo, los expertos sostienen que, para el caso de Chile, esto no tiene que ser tan a rajatabla debido a las particularidades climáticas que se pueden dar a lo largo del país.

Por ello, lo que se recomienda es que, si se busca adelantar el estado fenológico de la planta, el film debe ser instalado previo a la brotación para protegerlos de las bajas temperaturas. Y, mientras antes se coloque, más tiempo se adelantará la maduración.

Por el contrario, si lo que se busca es protección frente a lluvias y retrasar la cosecha, la cobertura debería instalarse lo más tarde posible en la temporada. El gran problema en este caso es que el follaje del parrón estará muy desarrollado, lo que podría dificultar la instalación de la cobertura.

Respecto al costo de la instalación, desde Subsole precisan que estas estructuras poseen un alto valor el que, dependiendo del proceso, materiales y mano de obra, puede llegar a los 20 e incluso 30 mil dólares por hectárea.

En este sentido, desde Subsole, recalcan que es muy importante que la banca apoye y busque alternativas para financiar este tipo de proyectos, debido a que la inyección de capitales es muy grande.

“Los productores no tienen 20 a 30 mil dólares por hectárea en los bolsillos para invertir, y este es un elemento que hay que abarcar”, sostienen desde Subsole.

Rolando Araos Millar

Proteger a los cultivos de uva de mesa contra las inclemencias del clima, ahorrar agua y controlar el momento de la cosecha son elementos muy útiles para los agricultores que requieren producir fruta de gran calidad y condición, con el fin de ser competitivos en los mercados internacionales.

En este escenario, surgen las cubiertas plásticas, herramientas que entregan una importante ayuda para alcanzar tales objetivos, además de defender al cultivo del ataque de pájaros y del ingreso de insectos.

Si bien existen una serie de cubiertas que se pueden utilizar (ver recuadro), el más utilizado es el film de polietileno de baja densidad. “Su costo es muy competitivo y por lo general menor si se compara con otros materiales plásticos”, indican Carolina Salazar y Gabriel Sellés, quienes realizaron un estudio con INIA en colaboración con la exportadora Subsole y Serroplast.

Este tipo de coberturas, aseguran los expertos, han demostrado entregar una serie de ventajas que se enumeran a continuación.

Protección contra el viento y la radiación

Utilizar film plástico genera una serie de modificaciones en el microambiente del cultivo.

De acuerdo a los expertos en uva de mesa del INIA Bruno Defilippi, Edgard Álvarez y Sebastián Rivera, este tipo de estructuras permiten, por ejemplo, disminuir la velocidad del viento entre 50% y 85%, dependiendo de la zona geográfica y la orientación del cultivo.

De hecho, este tipo de protecciones ayuda a que circule el aire dentro del cultivo cuando el viento es fuerte. Generalmente, protege rachas de hasta 60 o 70 km/h.

Según los expertos, esta herramienta permite además reducir la cantidad de radiación que recibe la fruta, ayudando a la planta en su proceso de fotosíntesis.

“El polietileno puede absorber entre 20% y 40% de la radiación, evitando los excesos de luz y el estrés lumínico, lo que se traduce en fotoinhibición por parte de la planta, factor que puede disminuir su capacidad fotosintética y mermar su producción”, explican los investigadores.

Adelanto fenológico de la uva

Las cubiertas plásticas permiten modificar factores microambientales en el cultivo, lo que genera, entre otras cosas, cambios en la temperatura que rodea al cultivo.

De acuerdo a Carolina Salazar y Gabriel Sellés, esto quedó demostrado por una serie de estudios llevados a cabo en el predio Maitenco, donde se trabajó con la variedad Timco bajo cubierta plástica durante tres temporadas.

En la oportunidad, se demostró que en el mes de octubre, 45 días post-brotación de la uva de mesa, el parrón protegido —con 25% de sombreamiento— estaba a 14°C más de temperatura en su follaje en comparación al que no tenía protección, cuando los techos estaban ubicados a 2,2 metros. Mientras que, cuando los techos se ubicaron a 1,8 metros, los cultivos cubiertos superaban en 8,7°C al testigo sin cubierta.

En la práctica, la mayor temperatura, permitió adelantar las etapas fenológicas del cultivo que se encontraba bajo la cobertura, respecto del que estaba sin protección (clic aquí para ver resultados en tabla).

“Si bien la brotación fue en la misma fecha tanto para el cubierto como para el libre, la floración y el envero se adelantaron una semana, mientras que la madurez del fruto llegó dos semanas antes. Todo esto, en beneficio del cultivo cubierto”, aseguran los investigadores del INIA.

Ahorro de agua

Otra de las ventajas que ofrecen las coberturas de polietileno de baja densidad es que, al modificar el microclima del cultivo, la evapotranspiración del cultivo disminuye hasta en 20%, en relación a aquellos que están al aire libre.

En resumidas cuentas, esto genera que la planta pierda menos agua cuando está bajo la cobertura, según aseguran Sellés y Salazar.

Esto, agregan los expertos, ayuda a que la planta disminuya sus requerimientos hídricos, lo que quedó demostrado en una serie de ensayos realizados en San Vicente de Tagua Tagua, Región de O’Higgins, donde se aplicaron tres tipos de riego a cultivos de uva de mesa de la variedad Thompson Seedless (ver tabla).

“A una se le entregó el 100% del requerimiento hídrico, a otra el 80% y a la última el 60% de sus necesidades de agua”, indican los especialistas.

Ante esto, la planta que recibió el 60% del agua que necesitaba, no sufrió pérdidas en el rendimiento ni la calidad de la fruta cosechada en ambas temporadas, por lo que si son bien manejadas este tipo de coberturas podrían permitir ahorros de agua cercanos al 40%.

De cualquier forma, Sellés es cauto y advierte que esto es una experiencia en la zona central, por lo que los resultados podrían cambiar si se trabaja con otra variedad u otra zona geográfica.

“Esto es un ejemplo para el caso de la zona central y solo con esta variedad. Si se realizara un experimento de similares características en el norte o el sur, probablemente los resultados serían muy diferentes”, precisa Sellés.

Tratamientos de riego aplicado a Thompson Seedless:
Tratamiento 2016 - 2017 2017 - 2018
100% 4.600 4.050
85% 3.910 3.440
60% 2.760 2.430
Crédito: Carolina Salazar y Gabriel Sellés

Estructura ideal de la cobertura

Para obtener los beneficios mencionados anteriormente, los expertos recomiendan que la instalación posea una cierta estructura, dependiendo de lo que se busque con el cultivo.

Para el caso particular de la uva de mesa, el film plástico se debería sostener por una estructura de centrales (generalmente de madera o metal), separados cada 3-5 metros en la hilera.

A su vez, la altura central de la cobertura, suele estar entre 1 y 1,5 metros sobre el follaje de la planta, lo que permite una correcta ventilación y crecimiento del cultivo.

“El plástico se apoya sobre un alambre central y se amarra a otro alambre más bajo, al centro de la entre hilera, con un sistema de tubos de PVC o elásticos. El film debe tomar una forma piramidal para permitir la correcta caída del agua de lluvia al centro de la entre hilera”, describen Carolina Salazar y Gabriel Sellés.

Respecto al ancho de la ventilación central en la entre hilera, este dependerá de la zona geográfica y del objetivo buscado. Por ejemplo, si se quiere lograr un aumento importante de la temperatura al interior del sistema, se deben utilizar ventilaciones centrales angostas, con una apertura de entre 25 y 30 cm y un diseño de cumbrera baja, es decir, 1 m por sobre el follaje (ver foto).

Ejemplo de cobertura con ventilaciones centrales angostas.
Fuente: Gentileza Subsole - Serroplast

“En este caso es ideal usar un cierre perimetral. Con esto, se logrará el máximo adelanto fenológico por aumento de temperatura”, sostienen los investigadores.

Por el contrario, si se quiere priorizar la protección de la fruta en zonas lluviosas, pero no así el adelanto fenológico, lo ideal es diseñar ventilaciones centrales amplias, de entre 40 y 60 cm de apertura, con una altura de diseño mayor, cercana a 1,5 metros de altura sobre el follaje (ver foto).

Ejemplo de cobertura con ventilaciones centrales amplias.
Fuente: Gentileza Subsole - Serroplast

Túneles altos, una nueva alternativa

Otra alternativa de cobertura para la uva de mesa son los túneles altos, los que ayudan a reducir las plagas y mejorar los rendimientos, según las investigaciones que ha liderado Elena García, profesora de horticultura e investigadora de la Universidad de Arkansas, quien participó del 9no. Simposio Internacional de Uva de Mesa.

"Los túneles altos son estructuras cubiertas de plástico, similares a los invernaderos, pero se calientan y enfrían pasivamente", asegura García, explicando que este sistema equivale a una protección ambiental intermedia entre el invernadero y las condiciones del campo.

Estas son especialmente útiles en climas húmedos, donde surgen una serie de enfermedades causadas por hongos así como también diversas plagas de insectos.

En este escenario, la experta ha investigado el uso de esta tecnología en uvas de mesa de variedad Faith, Gratitude y Jupiter desde el 2014 a la fecha, en diversos campos de Fayetteville, Carolina del Norte.

Tales cultivos fueron cubiertos por un túnel de 8 metros de ancho, 4 de alto y 61 metros de largo, mientras que los pilares fueron establecidos cada 2,5 metros en la entrehilera.

“Los resultados indican que la fruta bajo los túneles tuvo una alta precocidad en comparación con las no cubiertas. Además, la fruta registró un mejor rendimiento y calidad", asegura la académica, añadiendo que las plagas también disminuyeron considerablemente.


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Análisis
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Esta variedad de cereza, que es una de las favoritas del mercado chino, no cuenta con un potencial productivo estable en el tiempo y suele presentar un alto nivel de desuniformidad de frutos. Sin embargo, llevando a cabo determinados manejos estos problemas se pueden revertir.
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Ejecutar este tipo de manejo no implica simplemente regar menos y estresar más al cultivo, sino que requiere de una estrategia y conocimiento acabado del cultivo donde se trabajará.
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