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Santiago de Chile. Dom 26/03/2023

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Claves para enfrentar los efectos de la sequía en la actividad ganadera

Hacer un uso eficiente del escaso recurso hídrico disponible, sembrar variedades resistentes a la sequía, evitar el sobrepastoreo y entregar dietas suplementarias son algunas de las medidas que se pueden adoptar.

Miércoles, 08 de febrero de 2023 a las 8:30
- La escasez de agua ha disminuido la disponibilidad de praderas, afectando principalmente a los crianceros que deben encontrar pronto alternativas para alimentar a sus animales.
Crédito: El Mercurio
¿Comprar ensilaje?
En momentos de escasez hídrica resulta obvio que los ganaderos piensen en adquirir forraje, con el fin de subsanar en algo la mala calidad de las praderas.

Sin embargo, antes de hacer una compra, los expertos recomiendan llevar a cabo un balance forrajero, con el fin de hacer un uso eficiente de los recursos.

“Si el productor tiene 70 animales, pero su presupuesto solo le permite comprar bolos de ensilaje para 50, es evidente que tendrá que vender 20 para resguardar el sistema productivo. Por ello, es vital realizar un análisis de la alimentación de los animales, no ir y comprar forraje porque sí”, advierte Carlos Díaz.

Si el precio del forraje es muy alto, una opción es comprar bolos de ensilaje, los cuales son más económicos.

“Los bolos de ensilaje, dependiendo del nivel y tiempo de forraje conservado, pueden tener un valor mucho más bajo que los fardos. Por ello, es conveniente que los ganaderos se asesoren y tomen el tiempo de averiguar las alternativas más convenientes”, explica Carlos Díaz.

Es importante que a la hora de adquirir esos bolos se considere el valor del kilo de nutriente (o nivel de materia seca del bolo), lo que obligará al lechero y al engordero a informarse del peso del bolo y su nivel de materia seca (MS).

“Por ejemplo, si por dos bolos de silo que pesan 550 kg se deben pagar 25 mil pesos, hay que medir el nivel de MS de cada uno. Si el primero tiene 42% de MS y el otro 38%, en el primero el costo del kg de MS será de $108, mientras que el segundo será de $120, es decir, un 10,5% más caro”, puntualiza Arias.

Lechería en mejor pie
A pesar de que la sequía también ha golpeado a la actividad lechera, esta se encuentra en mejor pie para enfrentar esta contingencia, según los expertos.

“Las lecherías, en general, no operan en predios de secano, sino que en sectores con mejor disponibilidad de agua o incluso con aguas subterráneas, ya que la gran mayoría está emplazada desde la Araucanía al sur, donde la crisis hídrica todavía no ha golpeado fuerte”, asegura Rodrigo Prado.

Rolando Araos Millar

La sequía es en la actualidad uno de los principales problemas que enfrenta la actividad ganadera, debido a que su acción ha llevado a que la disponibilidad de praderas -principal insumo alimenticio- a lo largo de todo el país se vea fuertemente afectada.

Si bien esta situación ha afectado a todos los rubros, hasta ahora son los crianceros y los engorderos -especialmente los de la zona centro-norte- los que se han visto más perjudicados.

“La desvalorización de los animales por la pérdida de peso es compleja de cuantificar, pero en el escenario actual, la depreciación estaría bordeando el 60% y podría seguir empeorando, por lo que los crianceros y la engorda, desaparecerían en el corto plazo en la zona central”, asegura Rodrigo Prado, exprofesor de la Universidad de Chile, con estudios de postgrado en EE.UU. y Escocia.

Ante este panorama, y considerando que los pronósticos descartan que la situación hídrica del país vaya a mejorar en los próximos meses, los expertos coinciden en que los ganaderos, especialmente los ubicados en la zona centro-sur y sur, deberían comenzar a tomar medidas que les permitan suavizar en algo los efectos que podrían sufrir sus negocios a causa de la sequía.

Buscar la eficiencia

La mejor opción para lograr este objetivo es que los ganaderos, especialmente aquellos ubicados desde el sur del Maule hasta Magallanes, lleguen al verano, que es la época de más calor, con la mayor cantidad posible de agua disponible. Esto les permitirá satisfacer las necesidades de los animales, que por estas fechas duplican sus requerimientos de agua respecto del invierno, y regar las praderas.

Si bien para que aquello suceda se requiere que llueva, resulta fundamental que además de esto se adopten medidas que permitan que la poca agua que pueda caer en las próximas semanas no se pierda.

Una alternativa para lograr ese objetivo es establecer sistemas de captación y almacenamiento de aguas en los predios.

“Se pueden construir obras como tranques prediales”, dice Rodrigo Arias, académico del Instituto de Producción Animal de la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Austral de Chile.

Lo anterior se puede complementar con la utilización de sistemas de riego de bajo costo como mangas o el uso de pequeñas válvulas de presión que permitan distribuir el agua con mayor facilidad a través de los predios.

“Aquellos crianceros que trabajan desde el Maule al sur, pueden optar por sistemas de aspersión, ya sean gravitacionales (goteo) o que usen energía (microaspersores). Si bien esta no es la forma más eficaz de enfrentar a futuro la sequía, sí es la más conveniente de cara a este verano”, advierte Christian Hepp, coordinador nacional del Programa de Sistemas Ganaderos del INIA.

Es importante que el uso de estas herramientas sean complementadas con medidas de mitigación que apunten a disminuir el estrés calórico de los animales durante el verano.

“En ese sentido, lo principal será asegurarse que los animales cuenten con sombra, lo que ayudará a que su demanda por agua no se incremente aún más”, complementa Rodrigo Arias.

Mejorando las praderas

Los expertos concuerdan en que por más eficaz que sea el riego y el manejo hídrico que se haga, no se lograrán resultados en la medida que las praderas sean sembradas con variedades que no tengan una alta resistencia a la sequía.

“Si esto se hace, se gastará agua en plantas muertas o que lo estarán muy pronto”, asegura Christian Hepp.

Una alternativa es incorporar durante el próximo ciclo plantas de arraigamiento más profundo como alfalfa y trébol rosado, las cuales tienen una necesidad hídrica 20% menor que la ballica, es decir, requieren ser regadas una vez cada dos meses. Sin embargo, si el ganadero no cuenta con los recursos para regar, lo mejor será que siembre festuca, bromo o pasto ovillo, ya que estas especies tienen una necesidad hídrica 80% menor que la ballica, lo que les permite resistir de buena forma las altas temperaturas.

“Estas últimas tienen un alto valor proteico, por lo que son una buena opción para los crianceros”, sostiene Christian Hepp.

Por su parte, Carlos Díaz Boudon, asesor ganadero, propone en casos extremos integrar otras variedades como Falaris mezcladas con tréboles subterráneos, las cuales facilitarán que el agua sea retenida por el suelo, a tal punto que no habrá necesidad de regarlas hasta por 6 meses. Incluso así —dice— continuarán desarrollándose.

“Sin embargo, posterior a los 6 meses, la planta necesitará de, al menos, 300 mm de agua para subsistir y producir materia seca, por lo que si el ganadero no está seguro de si podrá regar en los 6 meses venideros es mejor que no la siembre”, advierte.

En ese caso, Carlos Díaz recomienda incorporar el cactus Opuntia, una especie que puede ser usada solo como forraje, y que entrega entre 20 y 30 toneladas de materia seca por hectárea al año.

“Opuntia, que será de especial utilidad para el ganado de engorda, es una opción que debe ser usada en el caso de que la sequía llegue a límites extremos en la zona sur, lo que podría ocurrir si para agosto del próximo año las lluvias no llegan”, asegura.

Una alternativa para mejorar los resultados del ganadero y contar con forraje suficiente en el verano e invierno del próximo año es incorporar, de forma paralela a la pradera, variedades de maíz o cereal.

“Una de las mejores alternativas es plantar sorgo, que tiene una necesidad hídrica que corresponde a un tercio de la del trigo y el maíz, lo que le permite ser mucho más tolerante a la sequía, aunque su rendimiento suele ser entre un 3% a 5% menor por hectárea respecto a los demás granos”, dice Díaz.

Cuidado con el sobrepastoreo

Otra tarea importante que se debe tener en consideración es tomar medidas que apunten a evitar el sobrepastoreo.

En ese sentido, Rodrigo Arias recomienda regular la carga animal, teniendo claro que un bovino de carne consume entre 2% y 3% de su peso vivo por día.

“Una vaca de 500 kg consumirá cerca del 2% de su peso vivo, es decir, 10 kg de materia seca por día. En tanto, un ternero destetado, de 250 kg, consumirá cerca del 3%, es decir, unos 7,5 kg de materia seca por día. Con estos datos, sumado al uso de platos forrajeros en la pradera, es posible calcular la disponibilidad de forraje como también estimar el número de animales que podrán pastorear por hectárea así como también el tiempo que deberán estar allí”, asegura.

En la misma línea, Arias sostienen que siempre se debe considerar dejar un residuo de al menos 2 cm que permita un rápido rebrote de la pradera.

Dietas suplementarias

En caso de que el ganadero vea que sus praderas no hacen un real aporte a la nutrición de sus animales o simplemente no existen, se verá obligado a diseñar una estrategia que le permita, en los momentos de mayor necesidad, entregarles a sus animales los nutrientes que necesitan.

En ese contexto, una buena alternativa, que ha tenido excelentes resultados en la zona de Petorca, es poner a disposición del ganado camas de engorda para aves, las cuales suelen tener cáscaras de arroz, pasto de Napier troceado y caña de azúcar concentrada al 50%.

“Estas presentan un alto valor proteico y un moderado valor energético. Además, si esto se mezcla con subproductos de mayor valor energético, como afrechos de la industria molinera y aceitera o las pomazas de las frutas, el resultado es aún mejor”, afirma Rodrigo Prado.

Sin embargo, Rodrigo Arias advierte que los engorderos deberían tener mucho cuidado al administrar las dietas altas en proteínas, debido a que los excesos de estas sustancias son eliminados por la orina, lo que a su vez aumenta el consumo de agua por parte del animal.

Carlos Díaz, por su parte, recomienda entregar a los animales vitaminas A, D y E liposolubles (inyectables), a través de suplementos, con el fin de proporcionarles defensas e inmunidad ante las eventuales enfermedades que puedan surgir.

Hepp, en tanto, indica que el mejor camino es acumular, entre octubre y diciembre, material de cereales como avena, cebada, triticale e incluso trigo para henificación o ensilaje, y entregarlo en los meses más críticos como enero y febrero, donde el forraje debería subir su valor entre 30% y 40%.

Apostar por el traslado

Si la situación hídrica o de disponibilidad de forraje no mejora en los próximos meses, especialmente en la zona centro del país, una buena opción es trasladar los animales al sur, idealmente a lugares ubicados entre La Araucanía y Magallanes.

Según Rodrigo Prado, solo pueden ser trasladados aquellos animales que estén en condiciones adecuadas, por lo que se deben descartar aquellas vacas que hayan parido recientemente o que estén por parir. En ese grupo tampoco se pueden incluir animales con desnutrición severa o alguna enfermedad.

“Para que esto sea viable, sería ideal ubicar propietarios que estuviesen solidariamente dispuestos a arrendar talaje para superar esta situación tan urgente y que además entreguen soporte para coordinar estos traslados de ganado, tomando en cuenta que el pastoreo del ganado puede cumplir un rol beneficioso en el crecimiento de la siguiente temporada, además de disminuir el riesgo de incendios”, agrega.


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