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Cómo mejorar la calidad de las nueces

Optimizar la gestión del riego, llevar a cabo una fertilización de precosecha y realizar una cosecha en un tiempo acotado son algunas de las claves para lograr este objetivo.

Martes, 19 de enero de 2021 a las 8:30
- Nuez extra light de la variedad chandler.
Crédito: Giovanni Lobos
¿Qué quiere el mercado?
Si bien el mercado de la nuez es bastante dinámico, debido que demanda fruta en distintos formatos —con cáscara, partida manualmente y partida mecánicamente—, habitualmente fija su atención en aquella que es grande y de un color claro.

Así, por ejemplo, a nivel de calibre el segmento más demando es el jumbo large, el cual se caracteriza por tener una composición donde más del 70% de las nueces tiene un diámetro ecuatorial superior a 32 mm.

“Al contrario, cualquier calibre menor de 30 mm es menos cotizado. De hecho, su valor será bastante castigado”, asegura Sebastián Valdés, gerente general de Huertos del Valle.

Respecto de la coloración de la nuez, el formato más demandado por todo el mercado, sin importar el tipo de venta, es el extra light o extra claro. Luego, un peldaño más abajo, está el light, que destaca por tener un color de pulpa un poco más oscuro que el extra light.

“Después, más abajo en la paleta tenemos la light ámbar, la ámbar, que se vende como producto industrial; y finalmente la amarilla, que es considerada por el mercado como defectuosa”, explica Sebastián Valdés.

Variedad y zona de plantación, dos factores determinantes
Aunque siempre hay cosas que se pueden mejorar en la gestión del huerto, la calidad de las nueces dependerá, en gran medida, de la variedad con la que se trabaje y la zona de plantación que se elija.

Respecto de la variedad, se sabe que chandler suele alcanzar un rendimiento de pepa de entre 60% y 62%, con un porcentaje de fruta extra light que puede llegar, en el mejor de los casos, a 90%. La serr, por su parte, tiene un rendimiento de pepa de entre 55% y 57%, aunque de eso solo un 60%-65% de la fruta entra dentro la categoría de extra light.

“De hecho, en la actualidad en el país solo se está plantando chandler, debido a que es una variedad que produce buenos volúmenes de fruta y de muy buena calidad”, asegura Francisco García Huidobro.

En lo que respecta a la ubicación de los huertos, los especialistas concuerdan en que existen zonas, como la centro, donde las nueces, especialmente las chandler, son capaces de expresar de mejor forma sus atributos.

La serr, por su parte, suele alcanzar sus mejores rendimientos de color extra light y de pulpa de Santiago al norte.

“Además la nuez serr de esta zona presenta niveles de polifenoles en pulpa más altos que otras zonas productoras, lo que permite que tenga un proceso de oxidación más lento. Esto se ha podido medir a través de la investigación que INIA Intihuasi está desarrollando desde el 2014”, complementa.

El experto comenta que en la medida que esta especie se planta desde Santiago al sur, la calidad de su fruta va cayendo.

“En lugares como la Región de la Araucanía, donde la mayoría de las plantaciones corresponden a la variedad chandler, la calidad de las nueces baja mucho, debido a la acción de la peste negra y los altos niveles de humedad relativa. De hecho, esto último hace que la pulpa de la nuez salga más oscura. Incluso en las últimas temporadas se ha incrementado una coloración naranja al interior de la fruta (hasta un 10%), que se asocia principalmente a los golpes térmicos que sufre el nogal en pleno verano”, explica Giovanni Lobos.

Luis Muñoz G.

La caída de los precios de las nueces en las últimas temporadas ha llevado a que los márgenes de rentabilidad de muchos de los huertos establecidos a lo largo del país se hayan estrechado.

Una alternativa para revertir en algo esta situación es mejorar la calidad de la producción y, con ello, aumentar el precio de venta de las nueces en el mercado.

“Si bien, en general, la calidad de las nueces pasa por tener un calibre grande y una coloración más clara (extra light), últimamente se le está dando mucha importancia al tema de la inocuidad, es decir que la fruta esté libre principalmente de hongos, micotoxinas y cualquier otro agente contaminante que pueda afectar la salud de los consumidores”, afirma Giovanni Lobos, investigador de INIA Intihuasi.

Según los expertos, clave para lograr este objetivo es mejorar muchos de los manejos que se realizan en la actualidad, especialmente aquellos que se relacionan con el riego, la fertilización y la cosecha.

El riego, la clave

Una de las claves para conseguir nueces de alta calidad es realizar una buena gestión del riego en el huerto, especialmente en aquellos que están establecidos en zonas con escasez hídrica.

“Regar bien no solo implica hacer una adecuada elección del sistema de riego sino también contar con tecnología que permita determinar con exactitud cuándo y cómo entregarle agua a las plantas. También implica tener a cargo a gente que sepa cómo operar el riego. No puede ser que a estas alturas existan responsables del riego en los huertos que no sepan conceptos básicos”, asegura Francisco García Huidobro, asesor experto en nogales.

Si bien esta especie no es de las que más agua consume —requiere alrededor de 700 mm de lámina durante la temporada—, sí necesita contar con el recurso de manera constante, especialmente en algunos periodos de la temporada.

“La fruta cuaja desde mediados de octubre y crece hasta finales de diciembre, por lo que en todo este periodo no debe fallar el riego. Si esto ocurre es muy posible que se vea comprometido el calibre de la nuez”, afirma Giovanni Lobos.

En el caso de chandler, la variedad más plantada en Chile, el suministro de riego entre enero y marzo debe mantenerse estable, con el fin de que el llenado de la pulpa o mariposa se realice de buena forma.

“En el caso de serr, la situación puede tender a variar. De hecho, trabajos realizados por el INIA desde 2013 en la Región de Coquimbo han permitido determinar que al reducir las tasas de riego entre 20% y 30%, los colores claros de la nuez pueden aumentar en 15% sin afectar la productividad”, agrega Giovanni Lobos.

Fertilización y manejos fitosanitarios

Una labor que también contribuirá a mejorar la calidad de las nueces, especialmente su calibre, es la fertilización de precosecha, una labor que tiene como finalidad que las plantas absorban y almacenen en sus estructuras de reserva algunos nutrientes claves.

“Aquí se deben adicionar nutrientes como nitrógeno, fósforo y potasio, cada uno de los cuales cumple una función esencial en la planta”, advierte Giovanni Lobos.

El nitrógeno, por ejemplo, incide directamente en la floración y cuaja de la planta, por lo que debe estar presente en altas concentraciones en dardos y yemas. Una baja disponibilidad de este elemento incidirá directamente en que se produzca una merma en la concentración de ARN, una baja síntesis proteica y, por ende, una menor división celular. Todo esto, por cierto, desembocará en que los frutos que se obtengan sean de bajo calibre.

Según los expertos, esta labor, que se suele realizar durante el segundo peak de crecimiento radicular de las plantas (finales de febrero e inicios de marzo), debe contemplar un aporte nutricional cercano al 30% de la fertilización total de la temporada.

Otro aspecto que influirá en la obtención de nueces de alta calidad es contar con programas fitosanitarios completos, que contemplen el control de plagas comunes para esta especie, como la Polilla del Algarrobo, y algunas enfermedades de alto impacto, como la peste negra.

“Hoy, la mayoría de los productos que se encuentran disponibles en el mercado para enfrentar estos problemas son de muy buena calidad. Pese a ello, muchas veces se cometen algunos errores en la implementación de los programas, los cuales tiene que ver principalmente con los momentos de aplicación”, sostiene Francisco García Huidobro.

En ese contexto, el especialista hace un llamado a que los productores se asesoren bien en este tema.

Acelerar la cosecha y el secado

Otra medida que se puede tomar para obtener nueces de una coloración clara es realizar una cosecha en un espacio de tiempo lo más acotado posible.

“Es primordial hacer una cosecha lo más rápida posible, que ojalá no sobrepase los 15 a 20 días. Si esta se extiende más allá de ese tiempo es muy probable que nos encontremos con nueces que se irán oscureciendo, lo que por supuesto tendrá un impacto en su comercialización”, explica Francisco García Huidobro.

Los expertos recomiendan también que la cosecha sea realizada lo más cerca posible de la madurez fisiológica de la nuez, lo que normalmente ocurre entre febrero y marzo, dependiendo de la variedad con la que se esté trabajando.

Una forma de alcanzar este objetivo, especialmente en lugares donde las condiciones climáticas lo impiden, es usar Ethephon, un regulador de crecimiento que permite una apertura adelantada y homogénea del pelón.

“Este producto se debe aplicar en una sola dosis, cuando la septa de la nuez tome color café, lo que ocurre entre 1 y 4 semanas antes que comience la apertura del pelón y que coincide con la madurez fisiológica”, sostiene Giovanni Lobos.

Tan importante como acotar la cosecha a un espacio de tiempo reducido es acelerar el proceso de secado de las nueces.

“Para esto el secado se puede apoyar usando hornos con calefactores, los cuales deben tener una temperatura que no supere los 38°C. De lo contrario, la nuez se oxidará y oscurecerá”, asegura Giovanni Lobos.

El experto agrega que posteriormente las nueces deben ser almacenadas en lugares secos y frescos, que permitan mantener sus características.

“Estos lugares deben tener humedades que no sobrepasen el 7%-9%. De lo contrario, se pueden generar problemas de hongos a nivel de cáscara y pulpa de la fruta”, indica.


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