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Vendimia 2018: El año de los productores

En una cosecha retrasada en más de una semana respecto de un año normal, se espera una recuperación en torno al 20% en el volumen de uvas. A ello se sumaría un alza de hasta 30% respecto de 2017 en los precios de la uva para vinos varietales. Está por verse el impacto de las lluvias del fin de semana.

Lunes, 19 de marzo de 2018 a las 8:30
El precio de las uvas para varietales este año ha aumentado entre 20% y 30% respecto de 2017.
Crédito: El Mercurio
Paloma Díaz A.

Los corredores de vinos tuvieron un verano más tranquilo de lo habitual. Los negocios de ventas de uvas de la cosecha 2018, que normalmente se cierran durante enero y febrero, se adelantaron para el último trimestre de 2017, por el fuerte interés de las viñas por asegurar la compra de uvas antes de acercarse a la cosecha y de que los precios siguieran subiendo, impulsados también por una menor disponibilidad de vino a granel en el mercado nacional.

Y las proyecciones se han ido concretando. Tanto los corredores como los enólogos y los productores coinciden en que el precio de las uvas para varietales -los vinos de menor valor y que representan el mayor porcentaje de esta fruta que se comercializa entre productores y viñas- ha aumentado entre 20% y 30% respecto de 2017.

A ello se suman estimaciones de un aumento en el volumen de cosecha que, de mantenerse las actuales condiciones climáticas, se traducirían en una producción en torno a los 1.100 millones de litros de vino este año, según la corredora internacional Ciatti, o incluso levemente superior. Es decir, entre 16% y 20% más que el año pasado y, en consecuencia, un año redondo para los productores, con más uvas a un mayor precio.

"En 2016 se dio la tormenta perfecta para los productores: cosecharon poco debido a las lluvias y vendieron barato. Este año se está dando para las viñas, que están comprando uvas más caras, y cuando en Chile el vino está caro se vende menos", asegura Alejandro Schmidt, en un análisis en el que considera también la caída del tipo de cambio, que también jugará un rol importante en las exportaciones de vinos, especialmente en el granel.

Sin embargo, las lluvias que se esperaban para el fin de semana pasado podrían tener un impacto en las estimaciones que se manejaban hasta el cierre de esta edición, que podrían provocar pérdidas de uvas y problemas de calidad por la aparición de botrytis en los próximos días.

"Con estas lluvias, nos gastamos el cartucho que teníamos, y si viene otra en abril podría haber un daño más importante", asegura el enólogo jefe de la viña Santa Carolina, Andrés Caballero.

Durante el resto del año, otro aspecto que podría impactar al vino chileno es la producción de Argentina, que en 2017 tuvo una fuerte caída (lo que motivó que compraran vino en Chile) pero que este año, según los primeros reportes del Instituto Nacional del Vino de ese país, vendría con un alza de entre 12% y 17% en la cosecha.

Precios en el techo

El año pasado, Chile produjo 949 millones de litros de vino, el menor volumen desde 2010, cuando se vio afectado por el terremoto.

Si bien los precios de la uva y los vinos ya habían experimentado un aumento entre 2016 y 2017, la menor producción local e internacional, junto con el aumento de las exportaciones a niveles récord al cierre del año pasado, llegando a US$ 175,3 millones, hicieron aumentar las expectativas de nuevas alzas.

De hecho, el boletín del vino de Odepa de febrero, da cuenta de un aumento en torno al 10% en los precios pagados a productor en vinos cabernet y país de la Región del Maule entre un valor promedio de 2017 y enero de este año, incremento que es más de 50% si se compara con los precios promedio de 2016.

Sin embargo, en el mercado aseguran que, con excepción de requerimientos de una variedad específica o el interés particular de una viña por ciertos lotes de uva, como es el caso de la variedad tintorera que sigue al alza, los precios ya habrían alcanzado un nivel límite.

"Salvo que ocurriera algo excepcional, creo que estamos tocando techo en los precios y no tenemos mucho margen como para que sigan subiendo. Además, en los próximos dos a tres años, en el mejor de los casos, deberían mantenerse o tender hacia abajo. No a niveles como para hablar de una crisis, pero sí de un equilibrio entre oferta y demanda", proyecta Alejandro Schmidt.

El corredor Luis Eduardo Solar también resalta que en los últimos meses se vio con más frecuencia el cierre de contratos a largo plazo entre productores y viñas por tres años, con precios mínimos garantizados que van escalonados, con 2018 con el mayor valor.

"Pensando en una cosecha relativamente normal, este es un año con precios más altos para las uvas de lo que va a ser la temporada 2019", proyecta.

Alto potencial de calidad

Al igual que en otras viñas, a mediados del año pasado, tras realizar las podas, el gerente de viticultura de la viña Santa Rita, Gerardo Leal, proyectaba un cosechón para esta vendimia, por encima de los 1.250 millones de litros. Sin embargo, al avanzar la primavera, debido a factores climáticos, las expectativas se fueron desinflando y sus proyecciones se acotaron.

"Venimos con un año que será un poco más alto que uno normal, pero en ningún caso vamos a tener una cosecha histórica, como pensamos en un principio. Como país, creo que vamos a andar 5% por encima de un año promedio", proyecta.

Siguiendo el reporte de temperaturas que registra desde hace más de diez años en algunos valles (ver infografía), las temperaturas máximas de esta temporada han sido más bajas que las de la anterior y, en algunos casos, similares o menores al promedio de la última década. Eso ha demorado la maduración de las uvas y, en consecuencia, ha retrasado el inicio de la cosecha en alrededor de diez días, algo que también resaltan otros productores y enólogos como una de las características relevantes de esta vendimia, que aportaría en términos de calidad.

"Es un año fresco, donde no hubo tanto calor, y eso siempre es bueno. Es una temporada con buenas condiciones en general, en la que ya están apareciendo cosas interesantes en lo que está cosechado y puede ser un buen año en cuanto a calidad", afirma el viticultor y consultor vitícola Renán Cancino.

Gerardo Leal reafirma que el potencial de calidad es alto, especialmente en comparación con las dos vendimias anteriores, para blancos y tintos. "Creo que va a ser un muy buen año para los blancos, porque lo ideal es tener una temporada con una madurez paulatina, y si las condiciones climáticas se mantienen, tenemos un altísimo potencial de conseguir tintos de alta calidad", proyecta.

Lecciones de la lluvia

Andrés Caballero ha recorrido unos 400 kilómetros diarios en las últimas semanas, de campo en campo, para definir por cuál cuartel comenzará la cosecha de Santa Carolina.

A diferencia de otras temporadas, no está esperando que las uvas para vinos varietales ganen más grados brix, sino que el foco está en no correr riesgos con las precipitaciones. La decisión es una de las lecciones que dejaron las lluvias de mediados de abril de 2016, que generaron grandes pérdidas en toda la industria.

"Esta es una vendimia con bodegas y productores más maduros, dispuestos a cosechar más temprano, a asegurar lo que ya se ha venido comprando. Después de dos años muy duros, nadie quiere tener problemas y estamos enfocándonos en hacer un buen trabajo en lo que es bueno", explica.

En el caso de Santa Rita, la decisión del inicio de la cosecha incluso pasa por un modelo climático que determina cuándo partir, que les arrojó como resultado la necesidad de cosechar la mayor cantidad de uva posible antes del 15 de abril, para evitar el riesgo de daños como consecuencia de lluvias.

"En las proyecciones climáticas de este año no vemos riesgos importantes de lluvia, pero estamos retrasados y partimos muy lento. Todavía no hemos llegado a nuestro peak de cosecha, que es en torno a los dos millones de kilos", dice Gerardo Leal.

En los últimos días, variedades que tienen una participación importante en el total de la cosecha nacional, como cabernet sauvignon, todavía no comenzaban a cosecharse en forma masiva, por lo que aún está pendiente analizar el efecto de las lluvias del fin de semana sobre las cepas tardías.

Por otra parte, los productores aseguran que el adelanto en las compras de las viñas también se explica por este cambio más profundo de la industria, donde las empresas medianas no esperaron la salida de las grandes para cerrar sus negocios.

"Las viñas compraron bastante desde julio en adelante. Salieron antes porque no estaban en condiciones de esperar a que las grandes viñas fijaran un precio, ya que corrían el riesgo de quedarse sin materia prima. Y creo que ese cambio en las fechas de compra de las viñas medianas se va a mantener", asegura el presidente de la Asociación de Productores de Uvas y Vinos con Denominación de Origen, Provid, Andrés Vial.

El repunte argentino

En 2017, Argentina jugó un papel clave en las exportaciones de vino a granel de Chile, transformándose en el tercer destino de este segmento, por detrás de EE.UU. y China. Como los trasandinos tuvieron una mala cosecha, compraron 77 millones de litros, por un total de US$ 46,9 millones, nueve veces más que en 2016, y muy lejos de 2015, cuando no importaron vino a granel chileno, según Odepa.

Sin embargo, el panorama para este año sería distinto, porque se prevé un aumento de entre 12% y 17% en la cosecha, según las proyecciones oficiales disponibles al cierre de esta edición.

"Los argentinos este año no van a venir a comprar y van a ser competidores nuestros en los mercados del granel. Van a ir a pelear mercados como el ruso y el chino, porque probablemente van a ser más baratos que nosotros, y el consumo interno les ha caído fuerte", explica el corredor Gonzalo Macaya.

Por su parte, en su reporte de marzo, la corredora internacional Ciatti menciona en el capítulo sobre Chile que la demanda por vino se ha mantenido firme, no solo por los movimientos internos, sino que también por un especial interés por parte de compradores de Europa y China, que se ha convertido en el principal destino para los vinos chilenos. Agrega que "sin embargo, el interés de los norteamericanos ha estado más lento, tal vez como reflejo de que EE.UU. y Canadá están cubiertos".

Consultadas las viñas Concha y Toro y San Pedro declinaron referirse a las proyecciones para esta vendimia.

"Dado que el proceso de vendimia se encuentra en desarrollo, no ha terminado y está sujeta a factores externos como puede ser el clima, la compañía ha optado por entregar información oficial de sus resultados cuando esta se encuentre finalizada", indicaron desde Concha y Toro.".


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