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Santiago de Chile. Mar 27/09/2022

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Semioquímicos, una herramienta indispensable para el manejo integrado de plagas

La utilización de estas sustancias se ha convertido en la actualidad en una efectiva manera de combatir las plagas y disminuir el uso de plaguicidas sintéticos en los huertos. A continuación, diversos expertos dan a conocer las bases que definen esta tecnología y ahondan en los beneficios que genera su uso.

Jueves, 13 de septiembre de 2018 a las 8:30
- Monitoreo y control. Los semioquímicos pueden utilizarse tanto para determinar la presencia de una plaga, así como para disminuir la población existente de esta. Además, son una herramienta que se puede combinar con biocontroladores, productos químicos y manejos culturales en el Manejo Integrado de Plagas (MIP).
Crédito: El Mercurio
Costos y beneficios

En cuanto a los costos, es importante mencionar que el uso de estas sustancias requiere una inversión similar a la de cualquier programa de manejo convencional o a uno basado en el uso de algún producto químico de alta gama.

Para Wilson Barros el uso de estas herramientas se justifica, sobre todo en cultivos de alta rentabilidad, para los que habitualmente se requiere una concentración muy baja de residuos. En ese contexto, la utilización de semioquímicos viene a solucionar en parte ese problema.

“Los índices que se están exigiendo son cada vez más restrictivos. Estas herramientas sí o sí se van a imponer”, recalca.

De hecho, existe consenso en que el uso de estas herramientas en Chile crecerá una vez que los productores los conozcan y vean que su uso trae otras ventajas además del monitoreo o control de la plaga.

“El mercado de feromonas crece año a año en la medida que hay una mayor conciencia ecológica, tanto de parte del productor como de los canales de distribución y consumidores”, asevera Diego de Rosas.

En algunos países como Estados Unidos, la confusión sexual se usa en un 80% de la superficie agrícola –en Chile esa cifra no supera el 10%-15%–, debido a que el consumidor final es cada vez más sensible al uso de pesticidas.

Esta tendencia ya está llegando de rebote a Chile, gracias a las exigencias de los mercados de destino y a la nueva conciencia de los consumidores nacionales por acceder a alimentos más inocuos.

Ximena Fernández S.

La cada vez mayor conciencia por contar con productos más sanos y que generen el menor impacto medioambiental posible, ha llevado a que por estos días muchos países productores, como Chile, estén integrando a sus procesos herramientas de última generación como los semioquímicos.

Esta tecnología, que corresponde a señales químicas que median la comunicación entre individuos intra e inter especie, con la finalidad de modificar parte de su comportamiento y que se caracteriza por tener un bajo peso molecular y ser volátil, es sólo un eslabón más en el universo de lo que se conoce como Manejo Integrado de Plagas (MIP).

“Son productos complementarios a los biocontroladores y moléculas sintéticas. Se pretende que exista una sinergia entre ellos”, indica el Dr. Andrés Quiroz, docente del Departamento de Ciencias Químicas y Recursos Naturales de la Facultad de Ingeniería y Ciencias de la U. de La Frontera.

A diferencia de lo que ocurre con los productos sintéticos, los semioquímicos no generan resistencia en las plagas, debido a que se trata de sustancias naturales cuyo mecanismo de acción se relaciona con el actuar del agente externo.

Las dos variantes

Cabe destacar que estos compuestos se pueden dividir en dos grandes grupos: las feromonas, que son las señales que se envían entre sí los insectos de una misma especie; y los aleloquímicos, que permiten la interacción entre individuos de distintas especies. En este último grupo destacan las kairomonas y las alomonas, las cuales recientemente están siendo incorporadas al manejo de plagas.

Las kairomonas, por ejemplo, son compuestos emitidos por las plantas para atraer a herbívoros y, en algunos casos, a enemigos naturales, mientras que las alomonas tienen una función repelente.

Las feromonas, en tanto, se pueden subdividir por sus funciones.

“Podemos clasificar dentro de este tipo de sustancias a las feromonas que, en el caso particular de los insectos, son utilizadas con fines reproductivos (sexuales), de aviso ante peligros (alarma) o de agregación”, especifica Diego de Rosas de Feromonas Chile, empresa que se dedica a la fabricación de feromonas, trampas y atrayentes.

Las feromonas sexuales, por su parte, son producidas por un individuo de un género para afectar al del otro sexo.

“Estas comenzaron a usarse en monitoreo de plagas, pero luego se vio que podían ser una herramienta para bajar la densidad de las plagas mediante la confusión sexual”, afirma Esteban Basoalto, doctor en Ciencias Agrarias e investigador de la U. Austral de Chile.

Wilson Barros, doctor en Ciencias Agrarias y docente de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, señala que las feromonas de tipo sexual tienen un receptor específico y un rol en la reproducción de los insectos y en su alimentación. Esto queda en evidencia en el caso de las moscas, cuyas señales alimenticias son muy fuertes.

“No ocurre lo mismo con los aleloquímicos, que envían mensajes generales, como el olor a fruta que es perceptible por varios insectos. Lo que uno busca en materia de control es tratar de encontrar combinaciones de aleloquímicos con feromonas específicas”, añade.

Las más usadas

Tal como se ha señalado, en el campo de los semioquímicos, las feromonas aparecen como la herramienta más usada por los agricultores. En ese contexto, Diego Rosas indica que estas son secretadas por la hembra con el fin de atraer al macho. La idea es que se produzca la cópula y, con ello, la perpetuación de la especie.

Su uso en el monitoreo de plagas, contempla la instalación de trampas que imitan la concentración de feromonas producidas por las hembras.

“El monitoreo de una plaga implica, en primer lugar, determinar la presencia o no de la misma y, en el caso de identificarse, obtener detalles de su distribución, generaciones y momento oportuno para aplicar controladores”, sostiene Diego de Rosas.

“El monitoreo permite describir fenológicamente la plaga y así poder predecir cuándo esta va a tener su estado más sensible”, complementa el Dr. Wilson Barros.

Cuando se trabaja para el control mediante la confusión sexual, en cambio, lo que se hace es saturar el ambiente con estas feromonas de tal manera que las hembras y machos no puedan aparearse y, con ello, no sigan reproduciéndose. Así, en la práctica, lo que ocurre es que el macho no puede encontrar a la hembra debido a que todo huele a ella.

“El macho no encuentra a la hembra, no copulan, por lo que los huevos que esa hembra puso no son fertilizados”, explica el Dr. Andrés Quiroz.

Cabe destacar que las feromonas se utilizan hace algún tiempo para el monitoreo y control. De hecho, el programa del Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) contra la Lobesia botrana está compuesto, en gran parte, por el uso de estas sustancias.

Otra funcionalidad de las feromonas es que pueden ser usadas en sistemas de atracción y muerte, lo que implica que se deban tomar pequeñas concentraciones de estas sustancias para luego ser mezcladas con un insecticida.

“Los insectos van a chocar con esas gotas y van a morir al poco tiempo”, señala Wilson Barros.

Las otras

En la otra vereda, se encuentran los aleloquímicos, los cuales tienen una funcionalidad distinta a las feromonas.

En ese contexto, Andrés Quiroz, indica que hay plantas que, a menudo, son poco atacadas por insectos, por lo que al estudiarlas se pueden encontrar compuestos repelentes o antiakimentarios, los cuales pueden ser usados para el control de insectos plagas.

Esteban Basoalto, por su parte, cuenta que en los últimos 10 o 15 años se ha intensificado la investigación en relación al uso de kairomonas.

“Uno de los ejemplos más simples de la liberación de estos compuestos, es el olor a fruta que un humano puede sentir cuando esta está madura. Así, después de analizar cientos de sustancias, se encontró uno en especial que da la señal de que la fruta está madura: el éster de pera”, advierte.

Cabe destacar que el éster de pera sirve para atraer a las hembras. Con esto se busca que estas pongan sus huevos en lugares no idóneos y así se vean afectadas las larvas neonatas, las cuales a menudo se guían por este olor para llegar a la fruta y así alimentarse.

Tanto las feromonas como los aleloquímicos pueden ser mezclados para potenciar su efecto en el monitoreo y control de plagas. Hay experiencias de trampeo masivo en el que se utilizaron feromonas combinadas con kairomonas, obteniéndose como resultado la eliminación de parte importante de la población de insectos.

Asimismo, mezclar semioquímicos con biocontroladores o insecticidas químicos posibilita una reducción importante de la dosis de productos químicos y mantiene la efectividad.

“El uso adecuado de feromonas de monitoreo permite hacer un uso mucho más racional de los agroquímicos tradicionales al permitir aplicaciones oportunas”, indica Diergo Rosas.

Control de plagas

Por estos días, las feromonas sexuales están siendo usadas fuertemente en el control de plagas como la lobesia botrana (programa SAG), la polilla de la manzana (Cydia pomonella) y la polilla oriental de la fruta o del duraznero (Cydia molesta).

“En general, en las polillas tienen buena respuesta. Para las polillas de la fruta existe control con feromonas, pero también se usa la confusión sexual, y ahora se están agregando kairomonas para potenciar los efectos”, comenta Wilson Barros.

Las feromonas también se usan en el monitoreo y trampeo masivo de la polilla del tomate (Tuta absoluta), el muestreo de machos de escama de San José y como cebo para el gusano del tebo (Chilecomadia moorei).

Para otras plagas invasivas, como algunos homópteros (Ej. chinche africano) y moscas, el uso de feromonas está más restringido, debido a que su uso tiene una respuesta más corta. De hecho, con este tipo de plagas se usan más las kairomonas en forma de atrayentes alimenticios.

Investigación que avanza

El Dr. Andrés Quiroz comenta que en la actualidad su grupo de investigación se encuentra estudiando un insecto hematófago denominado la mosca de los cuernos (Haematobia irritans), que ataca a los bovinos y cuyo signo más habitual es el constante movimiento de su cola para tratar de disiparlas.

“Aquí el problema es grave”, asegura.

En este caso, cuando hay más de 200 moscas se produce un daño en el animal, debido a que este consume menos pasto, lo que a su vez repercute negativamente en la cantidad de leche o carne que producirá. De hecho, esta mosca provoca que de cada cinco intentos por comer, el animal sólo concrete uno o dos.

En tanto, el laboratorio de química ecológica de la PUCV está trabajando en dos plagas. Una es el gusano de tebo, insecto xilófago y larva nativa del país.

“Hemos avanzado bastante en la descripción de la feromona y calibración del sebo, y estamos orientando nuestra investigación hacia el trampeo masivo”, declara Wilson Barros.

El otro insecto estudiado es la leucoptera sinuella, una polilla invasiva que afecta al álamo y que genera un daño importante para los productores, por lo que el SAG la tiene en su lista de plagas a monitorear. Este es un trabajo colaborativo junto al Centro Tecnológico del Álamo de la U. de Talca.

Además, el laboratorio ha trabajado cerca de 10 años en la descripción de feromonas de chanchitos blancos (Pseudococcus viburni), plaga importante en frutales como arándanos y cítricos.


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