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Los desafíos nutricionales primaverales de las vacas sometidas a pastoreo

Además de los beneficios, en esta época se deben considerar los inconvenientes que se pueden presentar con el pastoreo, los cuales se relacionan principalmente con el alto contenido de PC, bajo nivel de fibra efectiva y escaso contenido de carbohidratos fermentables que a veces tienen las pasturas.

Martes, 31 de octubre de 2017 a las 8:30
- El bajo contenido de FDN y de fibra efectiva en praderas de primavera es un problema común. Esto se ve reflejado en eventos de acidosis ruminal, subclínica en la mayoría de las veces, y en la disminución del porcentaje de grasa de la leche, entre otros problemas.
Crédito: El Mercurio
Dr. Christian Alvarado, académico del Instituto de Producción Animal de la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Austral de Chile.

Llegó la primavera y, con ello, las praderas retoman su crecimiento. Y es que estas venían con una tasa de crecimiento invernal cercano a los 5 - 10 kg de materia seca (MS)/ha/día, dependiendo de la zona y, como consecuencia, con intervalos entre pastoreo superiores a los 60 días. En esta época, en cambio, podemos observar tasas de crecimiento superiores a los 60 kg de MS/ha/día, con intervalos entre pastoreos de 10 a 20 días. Por lo tanto, en un sistema bien manejado se podría esperar una buena oferta de forraje como pradera, con excedentes suficientes para ser conservados, y con contenido de proteína cruda, fibra detergente neutro (FDN) y energía metabolizable (EM) del orden de 25%, 40% y 2,8 Mcal/kg de MS, respectivamente.

Sin embargo, la utilización de praderas en primavera no está exenta de problemas. Este, a pesar de ser un recurso abundante en esta época, puede estar alejado en su composición nutricional de los requerimientos de nuestros animales, lo que se refleja en deficiencias o excesos de nutrientes. Así, por ejemplo, el contenido de proteína cruda que promedia el 25%, puede llegar a 30%, siendo suficiente para animales con producción diaria por sobre los 35 L, pero un exceso para vacas de mediana a baja producción o un rebaño criancero.

Otro factor a considerar es la degradabilidad ruminal de la proteína cruda. Si bien esto puede no ser relevante para animales de mediana a baja producción, sí lo es para vacas de alta producción. En este caso, la degradabilidad de la proteína cruda en praderas de primavera puede hacer que los niveles de proteína no degradable en el rumen sean insuficientes. Esto se acentúa con los bajos niveles de carbohidratos disponibles para fermentación ruminal, lo que hace insuficiente la energía necesaria para capturar el nitrógeno disponible. Este, por consecuencia, es excretado por el animal al medio ambiente, lo que implica, por un lado, una pérdida económica, al ser una fuente de proteína que se pierde, y, por otro, un posible foco de contaminación ambiental.

El bajo contenido de FDN y de fibra efectiva en praderas de primavera es un problema común. Esto se ve reflejado en eventos de acidosis ruminal, subclínica en la mayoría de las veces, pero que se refleja en la disminución del porcentaje de grasa de la leche, problemas podales, menor consumo de materia seca, parálisis ruminal y abomaso desplazado, entre otros trastornos típicamente observados en primavera.

En cuanto a los minerales, la mayoría podría ser suficiente para vacas de media producción (Ca, P, Mg) o eventualmente deficitario en vacas de alta producción. La excepción sería el potasio, el cual podría estar incluso en exceso, compitiendo con la absorción de otros minerales como el Mg o afectando el metabolismo del Ca. Esto, a su vez, podría producir hipomagnesemia a hipocalcemia, respectivamente. Por esta razón, se hace siempre necesario evaluar su contenido y suplementar en función de los requerimientos de los animales. Por el contrario, los requerimientos de vitaminas son satisfechos por aporte directo de las praderas o a través de la síntesis ruminal.

La energía

Por lo tanto, el manejo de la alimentación de las vacas lecheras durante la primavera se transforma en un desafío. Una pradera con estas características es suficiente para satisfacer las necesidades nutricionales de un animal con producciones de hasta 28 l/día, siendo la energía el nutriente más deficitario. Por ende, aquí pondremos el foco de nuestra atención.

Para suplir las necesidades de vacas por sobre estos niveles de producción, y que la pradera por sí sola no es capaz de sustentar, está la alternativa de suplementar con un concentrado a base de granos con bajo contenido proteico. El grano de maíz, con un 8% de PC, es el que mejor se complementa con una pradera alta en PC. Si a esto se le suma la menor velocidad de degradación ruminal, se llega a la conclusión de que se trata de una buena alternativa para disminuir los riesgos de acidosis ruminal. Es importante considerar además su procesamiento, el que puede ir desde una molienda a un roleado o extruido, como una forma de mejorar su aporte de energía.

El grano de trigo o cebada también aparecen como alternativas. Sin embargo, pueden transformarse en un problema debido a su mayor velocidad de degradación ruminal, con lo cual existirá un mayor riesgo de acidosis. Los niveles a suplementar varían entre 4 y 8 kg por vaca, dependiendo del nivel productivo y de la oferta de pradera. Para niveles más altos de suplementación (6 a 8 kg), es necesario restringir la oferta de pradera; en caso contrario, se produce un efecto de sustitución de pradera por concentrado. La respuesta esperada es una mejora en la producción de proteína láctea y una mayor eficiencia en el uso del nitrógeno de la dieta, lo que disminuye su excreción. La respuesta en producción de leche puede variar desde 0,3 a 1,0 litro por kilo de concentrado, obteniéndose así las más altas respuestas cuando la oferta de pradera se restringe y las vacas se encuentran en balance energético negativo. De esta forma, se evita o disminuye el efecto de sustitución.

Otra alternativa de suplementación es la utilización de forrajes, especialmente en situaciones donde la pradera tiene un bajo contenido de FDN (menor a 35%). La utilización de heno de buena calidad o paja, esta última con adición de melaza como una forma de mejorar su palatabilidad, es una buena alternativa para aumentar el contenido de fibra efectiva y el porcentaje de grasa en la leche. La suplementación con ensilaje de maíz puede ser un buen complemento para la pradera de primavera, debido a que posee un bajo contenido de PC (8%), buen nivel de energía metabolizable (2,7 Mcal/kg de MS) y FDN (>40%).

Una opción menos usada en nuestro país, principalmente por su baja disponibilidad, es la utilización de fuentes con alto contenido de fibra fermentable. Ejemplos de estos son los subproductos de la destilería de granos (DDGS), el corn gluten feed (CGF) y la pulpa de remolacha. Estos ingredientes aportan una fibra más digestible y, por ende, significan un buen aporte energético, aunque de una forma más lenta de lo que lo haría un grano de cereal. Sin embargo, su uso está restringido a su disponibilidad, costo y los altos niveles de proteína que pueden tener los DDGS y el CGF.

Por lo tanto, durante la primavera se debe tener en cuenta y aprovechar las grandes ventajas que presentan las praderas, como son su bajo costo de producción y alta disponibilidad en un sistema bien manejado. De igual forma, también se deben tener presentes los inconvenientes previamente señalados, los cuales se relacionan principalmente con su alto contenido de PC —es extensivamente fermentada en el rumen—, (posible) y bajo nivel de fibra efectiva y escaso contenido de carbohidratos fermentables.


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