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Santiago de Chile. Dom 05/12/2021

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Las nuevas variedades de carozos con mayor potencial comercial para Chile

Dentro de la paleta genética que los viveros ofrecen en la actualidad existe un sinfín de material, el cual no siempre se adapta bien a las condiciones edafoclimáticas o a las estrategias comerciales del productor/exportador. Conozca a continuación cuáles son las variedades que, de acuerdo a los expertos, aparecen en mejor posición para desempeñarse bien en el mercado.

Viernes, 14 de julio de 2017 a las 8:30
- Algunas variedades de la línea Andes Nec son destacadas por los especialistas como algunas de las más promisorias entre los duraznos y nectarines.
Crédito: ANA Chile
Los aspectos a buscar
Para los expertos una buena variedad, ya sea de durazno, nectarín o ciruela, debería cumplir con una serie de requisitos que aparecen como fundamentales para cumplir con los requisitos de los mercados.

Así, por ejemplo, Dragomir Ljubetic, reconocido asesor técnico, cree que el productor más que dar con una variedad específica debería aspirar a buscar una línea de variedades que den garantías de que al final del proceso logrará una producción homogénea, con características similares.

“No se debe olvidar que, a diferencia de otras especies, plantar más de 7 u 8 hectáreas de carozos en un mismo predio resulta súper complicado, debido a que la fruta madura rápido, por lo que debe ser cosechada de forma veloz. Por lo mismo, lo mejor es tener en ese espacio varias variedades que permitan hacer una cosecha escalonada y ordenada”, explica.

En esa misma línea, los especialistas sostienen que uno de los aspectos más importantes a considerar cuando se elige una variedad es su periodo de poscosecha.

“Ojalá que dure más de 30 días. Ni siquiera estoy pensando en Asia, cuyo viaje bordea los 40 días o más, sino que otros mercados que están a 20-25 días. De hecho, hay variedades que se cosechan en la actualidad que ni para eso sirven”, afirma Jordi Casas.

Para Harold Faille, si bien el tema de la poscosecha es muy importante, sobre todo si se está pensando en mercado lejanos como China, más fundamental aún es lograr fruta de “buen comer”, con sabores especiales, ojalá muy dulces.

“Estos son los aspectos que le permiten marcar una diferencia. De lo contrario, entras a un universo común, que no es valorado por el mercado”, advierte.

“Hasta hace unos años, los carozos eran considerados ricos cuando alcanzaban 8-9° Brix. Sin embargo, hoy los requerimientos son llegar al menos a 12 o 13° Brix. Incluso, hay variedades que pueden llegar a 17° Brix, que se parecen a una uva de mesa”, complementa Dragomir Ljubetic.

Tan importante como el sabor de la fruta, es su imagen, por lo que es importante que la variedad que se plante sea capaz de entregar fruta de calibre grande, que se aproxime lo más posible a los sugeridos por Asoex para los distintos momentos de la temporada.

En esa línea, la variedad debe ser capaz de entregar fruta full color.

“Lo ideal es que la variedad escogida logre su 100% de potencial. A veces se logra y otras veces no, pero se está cerca. Lo que hay que evitar a toda costa es tener fruta con un 30% de color, porque eso es nefasto, pues esta le entra por la vista al consumidor”, asegura Dragomir Ljubetic.

Es importante recordar que al consumidor chino, por ejemplo, le gusta la fruta de color rojo claro o light. No obstante, hay otros mercados que gustan de la fruta de color rojo intenso. Respecto de las pulpas, se debe tener en cuenta que en China los consumidores de nectarines las prefieren blancas, mientras que los americanos y europeos las prefieren amarillas.

“Lo ideal es que los productores tengan de todo, para no poner todos los huevos en una misma canasta”, indica Dragomir Ljubetic.

Pero eso no es todo. Un factor trascendental en el equilibrio económico del proyecto es la productividad, por lo que una variedad atractiva debería postular sin problemas a alcanzar a sus máximos de producción. La cifra, según los expertos, dependerá de la época. Así, si se trata de variedades que se cosechan en diciembre, se puede aspirar a obtener desde las 2.500 a 3.000 cajas por hectárea, en promedio. Si se trata de variedades que se cosechan desde el primero de enero hasta fines de febrero, se pueden alcanzar sin problemas entre 3.500 y 4.500 cajas por hectárea, en promedio.

“Esto estará ligado con los precios, los cuales serán más altos a inicios de la temporada, para ir bajando a medida que esta avance. En la práctica, los pocos volúmenes del inicio se compensan con mayores precios, y los altos volúmenes del final con precios más bajos”, explica Dragomir Ljubetic.

Las candidatas a la eliminación
Antes de incluir nueva genética en los huertos de carozos, es importante tener claro cuáles son las variedades que se desean eliminar. En ese contexto, los expertos concuerdan en que las principales candidatas son todas aquellas que se conocen como “tradicionales”.

Dragomir Ljubetic, por ejemplo, cree que intentar sustentar un negocio usando estas alternativas —incluso haciéndolo muy bien desde el punto de vista productivo— es inviable.

“El potencial genético de esas variedades hace imposible obtener lo que se busca con una variedad en el mercado actual, que es calibre, color, sabor y vida de poscosecha”, asegura.

De hecho, dice que existen pocas excepciones. En el caso de los duraznos destaca a Zee Lady, una variedad bastante antigua, que se cosecha a fines de enero y que posee buen color, rendimiento y vida de poscosecha, aunque no es demasiado sabrosa. Pese a ello, se tiende a vender bastante bien.

“Detrás de esto hay un tema coyuntural, que se explica por la poca oferta de duraznos que hay, lo que hace que lo poco disponible cueste dinero”, explica.

Para Jordi Casas los productores deberían descartar sí o sí variedades antiguas como Venus, Elegant Lady y Rich Lady, las cuales a su juicio tienen pocas opciones de sobrevivir en un mercado tan exigente como el actual.

“Si los productores no buscan variedades nuevas, que rompan los esquemas, que sean de buena calidad y viajen bien, se pueden ver en la cuerda floja”, asegura.

En el caso de las ciruelas, hay quienes piensan que los productores deberían descartar de plano variedades tempranas como Ambar y otras de media estación como Bryant, las cuales presentan calibres más pequeños y son muy erráticas y variables en su llegada a destinos distantes.

No obstante, para Jodi Casas mientras las nuevas variedades no demuestren que poseen una excelente poscosecha, variedades como Angeleno seguirán manteniendo su lugar en el mercado.

Luis Muñoz G.

Pese a los positivos resultados obtenidos por los frutos de carozos durante la última temporada, en el sector saben que para superar la profunda crisis por la que atraviesa el negocio hace falta mucho más que un año de buenos números. Se necesita un cambio radical, que cuente con una reestructuración en la mirada comercial, pero también en la forma en que se está enfrentando la producción. Y es que, según los expertos, buena parte de la pérdida de competitividad que ha exhibido la industria carocera nacional en el último tiempo se debe a que la calidad del producto de la fruta que se envía al extranjero no es capaz de satisfacer los requerimientos de calidad de los consumidores, lo que a su vez se relaciona con que en los huertos se usa genética antigua, pasada de moda.

Por lo mismo, la única salida viable a este problema pareciera ser detectar las variedades que están generando más problemas y cambiarlas por otras nuevas que se ajusten a los requerimientos del negocio.

El problema es que dentro de la paleta genética que los viveros ofrecen en la actualidad existe un sinfín de material, el cual no siempre se adapta bien a las condiciones edafoclimáticas o a las estrategias comerciales del productor/exportador. Así, antes de elegir la variedad a plantar, resulta fundamental saber cuáles son las que han expresado mejor comportamiento productivo y comercial.

Duraznos y nectarines: Atentos a los cambios

De acuerdo a los especialistas, existen variedades tradicionales de nectarines como Magic y otras de la línea de los Perl, que han tenido bastante buenos resultados en los últimos años. No obstante, para los expertos es muy importante que los productores vayan incorporando de a poco a su paleta genética la oferta de nuevas variedades que puedan satisfacer las necesidades de los consumidores.

Pese a la gran cantidad de variedades de duraznos y nectarines que están disponibles en el mercado, Harold Faille, gerente de carozos de Viconto, sostiene que en términos de sabor no existe una nueva opción que sea demasiado diferente a lo que ya existía.

“Aunque no por eso no se pueden lograr otros atributos”, indica.

Para Jordi Casas, gerente técnico de exportadora Frusan, en este segmento destacan las variedades desarrolladas por la empresa española PSB Producción Vegetal, perteneciente a la familia Buffat, las cuales han mostrado una muy buena poscosecha y condiciones de almacenaje.

“Además presentan unas características de sabor espectaculares, que se expresan principalmente en mucho dulzor”, agrega.

En ese grupo el experto destaca a las variedades Garcica Cov, Gardeta Cov y Garofa Cov, las cuales si bien por estos días están siendo probadas en el país por distintas empresas, ya han mostrado algunos resultados promisorios.

“De todas maneras, aún falta mucho camino por recorrer, pues aún se está estudiando el tema de la poscosecha, aunque todo parece indicar que funcionan”, advierte Jordi Casas.

Un aspecto que marcó el transitar de la última temporada para los nectarines chilenos fue la apertura del mercado chino, lo que ha significado una verdadera inyección de optimismo para los productores. Si bien los envíos sólo llegaron a 300.000 cajas esta temporada, el interés del sector es que esta cifra aumente de forma significativa en los próximos años.

Sin embargo, los expertos están concientes de que esta oportunidad implica ser sumamente responsable a la hora de enviar fruta. Y es que si esta llega en malas condiciones el riesgo de que el mercado reacciones mal ante Chile como proveedor es muy alto.

En ese contexto, Gamalier Lemus, subdirector de investigación y desarrollo del INIA Rayentué, comenta que a la fecha los nectarines de pulpa blanca han demostrado contar las características que les permiten llegar sin desórdenes fisiológicos —sin pardeamiento interno de la pulpa ni harinosidad— al gigante asiático. Entre ellos destaca el desempeño que a la fecha ha mostrado la variedad Artic Snow, que en nuestro país se conoce popularmente como durazno-plátano.

Si bien Harold Faille no descarta esta variedad, no se encuentra entre sus predilectas.

“Artic Snow llega con una poscosecha muy ajustada a los destinos lejanos”, asegura.

En el caso de nuevas variedades, el investigador del INIA destaca el trabajo que por estos días está realizando el consorcio Biofrutales, una alianza entre la Universidad de Chile y la empresa Andes Nursery Association, que ha derivado en la creación de nueva genética de duraznos y nectarines, toda ella —según Lemus— de muy buena calidad.

“En el caso de los nectarines, yo conozco dos: Andes Nec-1 y Andes Nec-4, las cuales, según he visto en el campo y otras instancias, tienen bastante buena calidad”, advierte.

Por su parte, Harold Faille, que ha cultivado todas las variedades de la línea Andes Nec, comenta que Andes Nec-4 (el único nectarín blanco) es la que, a su juicio, presenta mayores ventajas, debido a su “buen comer”.

“Si bien las otras variedades de la línea presentan una buena productividad, no logran ese sabor que a la larga les permitirá marcar una diferencia y hacer que los consumidores la prefieran”, explica.

De todos modos, resalta que esta temporada se realizaron los primeros envíos comerciales a Asia, por lo que aún es muy pronto para hacer una evaluación acabada.

Ciruelas: En busca de más sabor

Hoy las dos variedades que predominan en el mercado de las ciruelas son Larry Ann y Angeleno. La primera destaca por sus altos calibres y productividad, mientras que la segunda por su duración en poscosecha. De hecho, esta última puede ser almacenada por hasta 2 meses sin que presente problemas de calidad.

A juicio de los expertos, en los últimos años los productores de ciruelas han accedido a variedades muy buenas y otras tremendamente malas. Entre las buenas, destacan las mezclas entre ciruelas y damascos, conocidas como pluot, las cuales presentan un alto dulzor y menor acidez.

En ese contexto, Jordi Casas destaca el potencial de Leticia, una variedad sudafricana que si bien no es para nada nueva, ha mostrado resultados muy buenos en Asia.

“Entre las más nuevas de esa línea podemos destacar a Ruby Star y African Delight, las cuales muestran interesantes atributos en productividad (28-30 ton/ha exportadas), presencia (son de color rojo intenso) y sabor. En ambos casos hemos visto que muestran una poscosecha bastante interesante, especialmente para mercados lejanos”, asegura.

Otra alternativa interesante, según el experto, es Flavor Fall una variedad más tardía que las anteriormente nombradas, pero que al igual que ellas presenta una alta calidad y muestra una excelente poscosecha y alta productividad (35-40 ton/ha).

“El único gran problema es que es cerrada, por lo que no está disponible para todos”, explica Jordi Casas.

Una variedad que está siendo estudiada por la Universidad de Chile y que fue presentada hace poco es Sweet Peeteka, la cual es más tardía. Entre sus atributos destaca que logra una alta productividad y fruta de alto calibre.

“Hoy se está estudiando su condición de poscosecha. Los resultados, que aparecen como súper promisorios, serán presentados prontamente”, comenta Jordi Casas.

Por su parte, Harold Faille destaca la gran calidad que ha mostrado a la fecha Sweet Marry, una variedad que si bien no es para nada nueva, muestra atributos muy superiores a los que hoy exhibe, por ejemplo, Larry Ann.

“Hace pocas semanas en China, por ejemplo, Larry Ann se estaba vendiendo a un valor mucho menor que Sweet Marry. Esta situación ha comenzado a darse con variedades que poseen menos volúmenes”, explica Faille.

Esta situación se dio hace un tiempo con otras variedades como Black Cat, la cual mientras tenía escaso volumen alcanzó precios tremendamente altos. Sin embargo, esto cambió en el momento en que su presencia comenzó a aumentar.

“Hoy, es una variedad más, del montón”, indica.

En la misma línea, destaca el desempeño que han tenido Black Majesty, Crimson Kat y Candy Stripe, las cuales si bien son de club, tienen un gran dulzor, lo que ha llevado a que tengan un buen desempeño en China.

“Hoy, los habitantes del gigante asiático están dispuestos a pagar más e incluso a sacrificar calibre —aunque no es lo ideal— por tener una fruta rica y dulce. Y eso con esta variedad se logra”, explica Farille.

La propuesta del INIA

Según Gamalier Lemus, las opciones de que una variedad desarrollada en otro país, que busca satisfacer intereses específicos, funcione en territorio chileno es realmente baja. De hecho, asegura que en ningún caso estas superan —siendo súper generoso— el 10%.

“Cuando el durazno nectarín estaba de moda, a Chile llegaron hasta 60 variedades al año. Sin embargo, varias décadas después comercialmente sólo se producen, con suerte, 10”, afirma.

Con el fin de evitar que cualquier variedad —sin importar su origen, cualidades, capacidades o comportamiento de desarrollo— entre al país para ser comercializada, Gamalier Lemus propone crear un centro de evaluación, que reciba y pruebe todo el material por un plazo de al menos tres años.

“Esto permitiría mejorar toda la cadena, ya que el mejorador y el que trajo la variedad al país podría decir con total certeza ‘mi variedad funciona, por lo tanto no dude en comprarla’”, asegura.


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