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Los alcances del Plateado en el negocio del arándano

Según Andrés France, investigador del INIA, este patógeno que ataca la madera no está controlado, por lo que en la actualidad aparece como una de las principales amenazas sanitarias para el arándano. Revise a continuación algunas fórmulas para enfrentarlo.

Lunes, 25 de junio de 2018 a las 8:30
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Florencia Polanco

La primera vez que se detectó Plateado en el cultivo de arándanos fue en Chile, hace más de diez años. Era el único lugar en el mundo donde se había detectado en esta especie, pero hace dos temporadas también apareció en Oregón, Estados Unidos. Se trata de un patógeno agresivo y que se ha ido expandiendo por el aumento de las plantaciones de este frutal en el país, manifestándose en casi toda la zona productiva.

El Plateado es producido por el hongo Chondrostereum purpureum, perteneciente al Phylum Basidiomycota, de la familia Steraceae. Los cuerpos frutales, llamados basidiocarpos, se forman sobre la superficie de la madera muerta.

Los síntomas son similares a los que se observan en frutales mayores, como el manzano. Las plantas muestran ramas con menor vigor y coloraciones plomizas a plateadas en las hojas. Esta tonalidad parte desde la vena principal de la hoja y se difunde a todo el ancho de la lámina superior de la hoja. A medida que progresa la enfermedad, otras ramas muestran los síntomas hasta comprometer todo el arbusto.

Según advierte Andrés France, investigador del INIA Quilamapu – Chillán, es una enfermedad que no está bajo control y que está dentro de las más amenazantes para el sector de los arándanos por varias razones.

Una de ellas es que los agricultores suelen poner más énfasis en el control y prevención de las enfermedades que atacan la fruta, como la Botrytis, descuidando otras como el Cranco o el Plateado, que atacan la madera.

“A mí parecer, son más importantes las que afectan la longevidad de la planta. Un ataque de Botrytis puede afectar la fruta de un año y al siguiente volver a producir, pero un Cranco o Plateado agresivo te va dejando sin huerto”.

Por eso es tan importante la prevención constante, porque si bien los hongos de la madera no afectan el calibre ni la calidad de la fruta, sí provocan una merma creciente en la cantidad de fruta cosechada, debido a la pérdida de ramas y plantas.

“Es una enfermedad grave para el sector, porque las plantas afectadas deber ser reemplazadas, y los huertos desuniformes pierden productividad con el tiempo”, sostiene Osvaldo Godoy, gerente agrícola de Carsol Fruit S.A, una de las exportadoras de arándanos más grandes del país.

Mediante estudios realizados en INIA para medir precisamente este impacto, se ha constatado que el daño puede ser muy variable.

“Hemos hecho mediciones en plantas aisladas con y sin Plateado, y la caída de rendimiento depende de varios factores, entre ellos, la densidad del huerto. La pérdida de productividad puede ser insignificante o hasta del 100%”, señala.

En este caso, se recomienda arrancar las plantas enfermas o despatillar ramas completas desde la base (pues es ahí donde habita el hongo), y luego quemar plantas y ramas con síntomas, cuando el daño que tiene la corona es severo las plantas son inviables y probablemente mueran todas sus ramas a la temporada siguiente. En ese caso, la poda rasante cortando a la altura del cuello puede darle otra oportunidad a la planta de sobrevivir.

La ventaja es que la enfermedad no se transmite por las raíces, por lo que se puede replantar los sitios donde se arrancó el arbusto.

Uno de los problemas más importantes, complementa France, es que puede haber años donde las plantas enfermas siguen produciendo fruta, pero ésta posee un 25% menos de calcio.“Y al tener menos calcio, los arándanos tienen más problemas de pudrición en la postcosecha, lo que también termina afectando a las frutas de plantas sanas, porque se mezclan durante la cosecha”, explica.

Otro foco de alerta es que con la masificación de la cosecha mecanizada para enfrentar la escasez de mano de obra también aumentan las probabilidades de contagio. “La cosecha mecanizada permite que se disemine más rápido la enfermedad, ya que la máquina va produciendo heridas en los tallos y eso facilita la transmisión del hongo”, dice el especialista.

“La cosecha mecanizada efectivamente puede aumentar los riesgos de contagio, por eso es importante estar atentos a la aparición de síntomas. Si se detecta un huerto con esta enfermedad hay que evaluar si se debe o no cosechar con máquina, ya que el riesgo de diseminación es muy alto”, enfatiza Godoy.

Las máquinas están sujetas a protocolos de limpieza y desinfección diaria y obligatoria para disminuir el riesgo de diseminación de insectos como la polilla del Mediterráneo (Lobesia botrana ssp), “por lo tanto, implementar sistemas de control con fungosidad o cloro no es difícil para disminuir riesgos de diseminación a través de esta vía de cosecha”, agrega el gerente agrícola de la exportadora.

A esto se suma, asegura France, que “con el aumento de la temperatura habrá un repunte importante del problema, porque la expresión de la enfermedad está asociada a la transpiración de las hojas”.

De hecho, una de las formas de detección es a través de las hojas, pues el color plomizo del follaje se debe a una toxina que produce el patógeno, el cual migra por el xilema hasta las hojas.

“La toxina provoca que la epidermis foliar se desprenda del parénquima de empalizada, produciéndose una cámara de aire que da el aspecto de plateado a causa del efecto óptico del paso de la luz por esta cámara”, precisa el investigador.

Esto se puede comprobar fácilmente en el caso del arándano, ya que si se raspa la superficie de la hoja con la uña, la epidermis se desprende con facilidad, y bajo esta capa de células se puede ver el color normal de la hoja.

“Con una hoja sana no es posible desprender la epidermis con la uña sin producir un daño severo a la hoja”, dice France.

Prevención a tiempo y precisa

Si bien los agricultores suelen conocer bien los síntomas del Plateado, las medidas de control y manejo no siempre se adoptan a tiempo para evitar su diseminación.

Como norma, todas las enfermedades se actúa de forma preventiva, la complicación es que entre la infección y la expresión de síntomas pueden pasar varios años.

En esta línea, aunque aún están en fase preliminar, Andrés France cuenta que en INIA están trabajando en el desarrollo de un kit que permita certificar que una planta está sana a nivel de vivero, lo que ayudaría a prevenir parte importante del problema.

Para un correcto manejo preventivo, lo primero es evitar la poda con lluvia o si llovió recientemente, si hay rocío o se espera lluvia. Pasa que los cuerpos frutales del hongo, llamados basidiocarpos, producen esporas cuando la humedad relativa es muy alta, las cuales son transportadas por el viento y si logran aterrizar sobre un corte de poda de más de dos años germinan de inmediato.

Podar sin lluvia es complicado en los huertos del sur del país, pero los especialistas recomiendan hacerlo al menos con las variedades más susceptibles a la enfermedad, como Brigitta, Corona, Duke, Bluecrop, Drapper, Rocío, Liberty, Misty, Elliot y Blueheaven. Hace dos temporadas atrás el patógeno se adaptó a otra especie de arándano, Vaccinium ashei u Ojo de Conejo, variedad Brightwell, siendo nuevamente el primer reporte en el mundo.

Respecto al uso de fungicidas para matar al inóculo, el investigador del INIA señala que a veces pueden ser efectivos para manar el inóculo, “el problema es que no es práctico, porque el período en que vuela el inóculo es muy largo. Solo se justifica para matar al inóculo primario cuando aparecen los cuerpos frutales del hongo. Cuando se logra matar la rama, esa rama produce cuerpos frutales de color rosado y púrpura, ahí si uno aplica fungicida se mata a esa fuente de inóculo”, detalla.

Otro punto importante es aplicar cuidadosamente pinturas protectoras a base de fungicidas o del hongo Trichoderma, apenas se realiza la poda. “No vale la pena esperar una hora o un día, se debe hacer de inmediato. No perder el tiempo con esta enfermedad es clave”, aconseja France, junto con intentar hacer una poda temprana, para adelantarse al vuelo del inóculo.

La sanitización del huerto para eliminar los restos de poda y de madera de otros árboles susceptibles, como álamos, sauces y eucaliptos, también es importante.

También se debe tener en cuenta que los tocones de sauce y álamos son las principales fuentes de basidiocarpos e inóculo de Chondrostereum purpureum, por lo que deben ser cubiertos con tierra. “Si bien podrían ser tratados con fungicidas, este es un tratamiento provisorio ya que, pasado el efecto fungicida, el tocón puede producir nuevos basidiocarpos, mientras que el taparlos con tierra impide que se formen”, recomienda el investigador del INIA.

Desinfectar las tijeras de podar cuando se están cortando plantas enfermas es otro de los procesos de prevención importantes.

Sucede que pese a que investigaciones indican que la transmisión por tijeras de podar no se produce en frutales mayores, en arándanos se ha visto la formación de basidiocarpos en maderas parcialmente muertas, razón por la cual es factible pasar a llevar estos cuerpos fructíferos con las tijeras.

Para desinfección existen varias alternativas, entre ellas la solución Permanganato de potasio a 1-2%. “La profilaxis en el proceso de poda es clave, es decir, desinfección de tijeras cada vez que se cambie de planta y pintar los cortes leñosos grandes de forma obligatoria”, puntualiza Godoy.

Es importante señalar que las cepas que afectan arándanos son mucho más agresivas que aquellas que provienen de otros árboles, por lo cual el tener un huerto de arándanos con Plateado pone en riesgo a otros frutales, como manzanos, cerezos, kiwis, duraznos, ciruelos, entre otros.

“Es muy importante capacitar al personal en el monitoreo de las planta, a fin de detectar tempranamente la aparición de Plateado. Muchos ojos bien entrenados ayudan mucho”, recomienda Godoy.

Control biológico como método de reversión

Dada que la aplicación de fungicidas para controlar al Plateado no es 100% efectiva, debido a que el ciclo del inóculo es demasiado extenso, surge como una buena alternativa de control biológico y complementario el uso de té de compost, método que también beneficia a los huertos orgánicos.

El té de compost es un producto de la fermentación de materia orgánica vegetal, que se junta con guano para aportar nitrógeno.

Según Andrés France, se trata de un efectivo inductor de resistencia, el cual si se usa de forma frecuente, en altas dosis (mínimo 6 mil litros por hectárea al año) y se aplica desde el inicio de la brotación, es decir, cuando las yemas se empiezan a hinchar, puede incluso revertir la enfermedad.

“Hemos visto casos de reversión, de plantas que se han sanado producto de este mecanismo. También se ha visto el caso de plantas que han vuelto a enfermarse al quitarse el té compost”, sostiene, y agrega que “es una técnica más barata que las aplicaciones químicas, aunque son complementarias. Las enfermedades siempre se controlan con un manejo integrado”, advierte.

Asegura que aún hace falta mucha investigación en este ámbito, pero que algunas de las hipótesis que se manejas sobre qué efecto genera el té de compost es que al tener una carga microbiana alta la planta la detecta como amenaza y desencadena un proceso de defensa. También es posible que algunos de estos microrganismos ingresen a la plata, logran vivir dentro de ella y se manifiestan como mecanismo de control interno.

Un aspecto importante en el uso de este método de control biológico es asegurase que el té de compost sea de buena calidad y reciente. “Lo ideal es que los agricultores lo hagan, pues se debe aplicar recién terminando y cuando está bien hecho, aunque la mayoría lo compra y se pierde el seguimiento”, dice France.

Para chequear la calidad se deben hacer análisis de la actividad biológica, la relación del carbono con el nitrógeno, de la temperatura, medir la conductividad eléctrica, el pH, entre otras cosas.

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No realizar trabajos en el suelo, cortar y eliminar el follaje senescente, hacer un adecuado control de malezas y realizar una buena fertilización es vital para conseguir turiones de alta calidad.
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