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Santiago de Chile. Jue 29/10/2020

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El Mercurio - Campo

Cómo establecer una estrategia efectiva para el control de nemátodos

Para los expertos, una buena estrategia de defensa debe ser integrada, es decir, debe estar compuesta por la utilización de variedades y portainjertos resistentes, así como por la realización de manejos adecuados y el uso de herramientas químicas y biológicas. Conozca los puntos más importantes a tener en cuenta, a continuación.

Jueves, 27 de febrero de 2020 a las 8:30
- Raíces de vid de mesa atacadas por Meloidoigyne.
Crédito: Juan Carlos Magunacelaya.
Especies más afectadas
Pablo Meza comenta que a estas alturas hay varias cosas que se tienen claras en el campo de la nematología en Chile. Una de ellas es que los tomates, una de las especies más afectadas por la acción de los nemátodos, son atacados mayoritariamente por Meloidogyne, mientras que las vides por Meloidogyne y Xiphinema. Los cítricos, en tanto, son atacados, en gran medida, por el llamado nemátodo de los cítricos.

Para las papas uno de los nemátodos más peligrosos es Globodera. Los ajos y cebollas, por su parte, son afectados por Ditylenchus.

“Lo más interesante es que en el último tiempo nos hemos dado cuenta que hay nemátodos especializados en algunas especies particulares, pero que por necesidad se pueden adaptar a otras. Eso es lo que está pasando en la Región de Atacama, donde una especie que, a menudo, ataca a los cítricos, también se está haciendo presente en los huertos de olivos”, comenta Pablo Meza.

Especial preocupación existe entre las regiones Metropolitana y del Maule, donde en el último tiempo han ido apareciendo algunos problemas, los cuales están relacionados con el aumento de la superficie de nogales y cerezos en la zona y la acción de un nemátodo bastante agresivo.

“Los nemátodos Pratylenchus, que pueden afectar a estados dos especies, son muy agresivos, ya que son endoparásitos migratorios que se meten dentro de la raíz de la planta, siendo muy difíciles de eliminar”, comenta Erwin Aballay.

Según los cálculos del experto alrededor del 10% de la superficie plantada con nogales en la Región Metropolitana posee algún tipo de daño importante por nemátodos.

En la Región del Biobío, en tanto, también se han dado algunos problemas con Pratylenchus, aunque en este caso las especies más afectadas han sido las pomáceas.

El aporte del INIA
Una de las instituciones que más ha avanzado en lo que respecta a la investigación sobre nemátodos es, sin duda, el INIA. En ese contexto, los próximos pasos de la institución dependiente del Ministerio de Agricultura estarán enfocados en varias líneas de trabajo.

Una de ellas será buscar alternativas de manejo integrado para algunas especies que han presentado varios problemas relacionados con nemátodos, como los tomates, las papas y las vides.

“De igual forma, se intentará avanzar en la búsqueda de resistencia natural en algunos cultivos y así aumentar lo que se ha hecho en carozos”, dice Pablo Meza.

En la misma línea se buscará seguir avanzando en nuevas estrategias de control. El año pasado, por ejemplo, el INIA probó la técnica de biofumigación entre las regiones de Coquimbo y Valparaíso con bastante éxito.

Meza comenta que los ojos del INIA también estarán puestos en estudiar la relación entre el cambio climático y la presencia de nematodos en el país.

Y por supuesto, se seguirá trabajando en la identificación de nuevas especies de nemátodos.

“En Chile hay nemátodos como los Trichodorus, los cuales son vectores de virus. El problema es que están bastante descuidados. De hecho, muy pocos han trabajado con ellos, por lo que no se tiene mucha información sobre ellos”, afirma Pablo Meza.

Luis Muñoz G.

El aumento en los últimos años de las detecciones de nemátodos en la superficie agrícola nacional es una situación que contrasta de manera casi grosera con el desconocimiento que a menudo expresan sobre el tema los productores y asesores que se dedican a trabajar los cultivos en el campo. Una situación preocupante pero que lamentablemente no sorprende en lo más mínimo a los especialistas en nematología.

Por lo mismo, más que quejarse, en el último tiempo han optado por enfocarse en traspasar a los agricultores la información que han descubierto en los últimos años.

En ese contexto, los especialistas coinciden en que lo más importante es que se sepa, al menos a grandes rasgos, cuál es el daño que puede ocasionar un nematodo en la planta, de modo de incentivar a que los productores lean y conozcan la real valía de este problema.

“Estos agentes, en general, atacan las raíces de las plantas, alterando su estructura y funcionalidad, lo que repercute en que la parte aérea de la misma no funcione de manera adecuada. En la práctica se transformará en una especie de bonsai: enana, sin vigor y sin la capacidad de producir una fruta, hortaliza o lo que sea, de buena calidad”, explica Juan Carlos Magunacelaya, biólogo especializado en nematología y académico de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso.

Afortunadamente, dice el experto, en la zona norte los productores son más conscientes acerca del daño que son capaces de generar los nemátodos, debido a que los suelos, en general, son más pobres, lo que acentúa el daño a las plantas. En el sur, en cambio, donde hay mayor presencia de materia orgánica, los productores no expresan mayor preocupación por este tema. De hecho, muchos de ellos no creen que los nemátodos sean capaces de generar algún tipo de daño, lo que es completamente falso. Es más, los expertos sostienen que sólo hace falta que se den algunas condiciones particulares, como una temporada con pocas lluvias o algún problema de riego, para que se desate una crisis en un campo.

“Me ha tocado ver casos en que las pérdidas, a causa de los nemátodos, llegan a millones de kg de fruta”, advierte Juan Carlos Magunacelaya.

Lo concreto es que, en rigor, sólo los suelos vírgenes, que a lo largo de su historia sólo hayan tenido cubierta vegetal nativa, deberían estar libres de los nemátodos con mayor importancia para la agricultura en Chile. Al contrario, si se trata de un suelo que ya fue utilizado con fines agrícolas, incluso hace 50 años, siempre existirá la opción de que tenga presencia de nemátodos.

“Una vez que los nemátodos llegan al suelo, es muy improbable que se vayan de él”, asegura Erwin Aballay, nematólogo y académico de la Universidad de Chile.

El trabajo hecho

Pese al escaso interés que muchas veces muestra el sector agrícola por este tema, en los últimos años se han logrado algunos avances importantes, especialmente en lo que se refiere al esclarecimiento del estatus taxonómico de algunos nemátodos, como el grupo Xiphinema americanum, donde se identificaron dos especies en el valle central.

Pero quizás, donde se han registrado los mayores avances es en el género Meloidogyne, donde se detectaron dos nuevas especies, las cuales fueron documentadas y reportadas por el SAG en 2013 en la Región de Los Lagos. Una es Meloidogyne chitwoodi y la otra Meloidogyne fallax, las cuales afectan especialmente a las papas.

“De igual forma, hemos podido confirmar que una de las especies de Meloidogyne más extendidas por el país es la M.ethiopica, la cual hasta hace unos años prácticamente no se encontraba descrita por la literatura”, agrega Pablo Meza, nematólogo e investigador del INIA La Platina.

Pero esto no parece ser suficiente, sobre todo cuando los problemas en los campos de las distintas especies frutales, hortaliceras y cerealeras, entre otras, siguen aumentando. Por lo mismo, son muchos los que creen que el mejor camino para mejorar en conocimiento es seguir avanzando en la identificación de las especies que se encuentran presentes en el país, debido a que estas tienen un comportamiento distinto, dependiendo del género del agente —algunos, por ejemplo, poseen un periodo de eclosión más corto que otros—, y las condiciones a las que se enfrenta, esto es: el estado del suelo y de las raíces de la planta, y la especie vegetal en cuestión.

Para Pablo Meza, por ejemplo, en Chile es necesario realizar un catastro a nivel nacional, región por región, ya que por ahora la mayoría de la información existente corresponde a la zona central, en desmedro de lo poco que se sabe respecto a la presencia de los distintos géneros y especies de nemátodos en la zona norte y sur.

“Esto aparece como sumamente necesario, debido a que antes de desarrollar un cultivar, utilizar una variedad o portainjerto, es necesario saber con certeza a quién se busca combatir. Si se trae un portainjerto de Europa resistente a Meloidogyne incognita y se ubica en una zona donde hay Meloidogyne ethiopica, es muy probable que este no responda de la manera esperada”, indica.

Erwin Aballay coincide con esta mirada y cree que una buena estrategia de control debe comenzar sí o sí por realizar un buen diagnóstico, que les permitan a los productores saber qué está dañando sus cultivos.

“En nogales, por ejemplo, los productores a menudo culpan a phytophthora de los daños, sin saber que se debe a nemátodos”, indica.

Para Juan Carlos Magunacelaya, en tanto, la identificación de las especies es algo tremendamente importante, pero que en la práctica sólo les interesa a los investigadores; no así a los productores y asesores, quienes indistintamente del género y especie del nemátodo deberían centrar su estrategia en establecer un método de defensa eficiente. En ese contexto, indica que en la actualidad existen nuevos esquemas de manejos de problemas nematológicos.

“Esto es súper importante, sobre todo si se considera que en Chile tenemos a la especie que quizás es una de las más agresivas del mundo, tanto en hortalizas como frutales: Meloidogyne ethiopica”, asegura.

Las herramientas de control

Más allá de las diferencias, los expertos coinciden en que una buena estrategia de defensa de los nemátodos debe ser integrada, es decir, debe estar compuesta por la utilización de variedades y portainjertos resistentes, así como por la realización de manejos adecuados y el uso de herramientas químicas y biológicas.

De hecho, es importante saber que, en general, los nemátodos son muy buenos defendiéndose. Por lo mismo, resulta infructuoso enfrentarlos con la idea de eliminarlos completamente. La idea, más bien, debería apuntar a defender las raíces.

En ese contexto, Juan Carlos Magunacelaya cree que los productores deberían conocer en profundidad la forma en que funciona el sistema radicular de las plantas, lo que a menudo no ocurre.

“A veces es curioso lo poco que sabemos de las raíces. Y es que un productor debería saber cuál es la profundidad hasta donde quiere que crezcan o conocer el volumen de la rizósfera que se requiere por plantación. Debe saber además que si el nemátodo se come parte de la raíz, la parte aérea de la planta se verá comprometida”, explica.

Para Erwin Aballay, una labor fundamental antes de realizar una plantación es realizar una completa prospección del suelo, con el fin de evaluar las situaciones de potenciales plagas, y por supuesto contar con material vegetal de buena calidad, por lo que resulta fundamental acudir sólo a viveros certificados.

En el caso de que los suelos ya estén contaminados con nemátodos, lo más recomendable es realizar fumigaciones o aplicaciones de nematicidas al momento de la plantación. Otra alternativa es la utilización de materia orgánica, como estimulantes de raíces.

“De todas maneras, se debe tener en cuenta que todas estas herramientas son mayoritariamente paliativas, ya que no solucionan el problema de fondo”, asegura Aballay.

Pero ¿qué ocurre si la situación es de extrema gravedad? En esos casos, Erwin Aballay comenta que muchas veces lo mejor es posponer la plantación por unos años o, en determinados casos, no hacerla. Y es que el costo económico de combatir a los nemátodos es extremadamente alto.

La situación también será diferente cuando los ataques de nemátodos ocurren en un huerto en producción que tiene varios años de antigüedad. En esos casos Juan Carlos Magunacelaya recomienda establecer una adecuada estrategia de aplicación de nematicidas.

“Lo que he comprobado es que los mejores resultados se dan cuando las aplicaciones se realizan en el periodo en que las raíces se encuentran tiernas y están creciendo, a diferencia de lo que hacen muchos productores, quienes llevan a cabo las aplicaciones cuando se dan los primeros brotes, debido a que asumen que es en ese momento están creciendo las raíces, lo que es erróneo”, afirma.

En frutales, por ejemplo, ese momento coincide en la mayoría de los casos con el crecimiento de la fruta.

La idea, dice el especialista, es proteger la raíz tierna, que es justamente la más apetecida por los nemátodos. Al contrario, una vez que la raíz esclerosa, lignifica o suberiza, los patógenos dejarán de hacer daño.

Decidir el mecanismo a utilizar para realizar las aplicaciones de nematicida también resulta clave, ya que las raíces se distribuyen en el suelo de acuerdo a la estrategia y sistema de riego que se use.

“Los sistemas de aspersores suelen distribuir las raíces de manera bastante uniforme bajo una gran superficie del suelo pero con poca profundidad, a diferencia de los sistemas de goteros que manejados con objetivos de profundizar las raíces permiten a estas hacerlo muy bien pero la distribución de las raíces es menos uniforme”, explica Magunacelaya.

Otro aspecto importante a considerar es que los productos tienen una concentración de aplicación a la que son más efectivos, por lo que cuando se aplican por debajo de ella van perdiendo efecto. Así, realizar las aplicaciones a las concentraciones adecuadas asegura un efecto nematicida y una adecuada perduración de la actividad protectora de raíces.

“La dosis es la cantidad de producto a aplicar y determina el volumen de raíz que será defendida, lo que es relativo al tamaño o a la edad de las plantas”, agrega el experto de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso.

La oferta disponible

Tan importante como aplicar los productos de manera adecuada es saber qué se utilizará. En ese contexto, es importante tener en cuenta que por estos días en el mercado existen alternativas tradicionales y otras más nuevas.

En el primer grupo, sólo queda un puñado de productos, debido a que la mayoría de ellos son muy tóxicos. De hecho, los pocos que han sobrevivido son aquellos que poseen cualidades muy específicas.

“Pese a ser moléculas sintéticas, son los que menos problemas causan en las napas subterráneas, ya que se estabilizan en el suelo y no se lavan. Además tienen buen efecto y perduración”, dice Juan Carlos Magunacelaya.

Afortunadamente, en el último tiempo han surgido algunos nematicidas, los cuales por estos días están siendo probados. En ese segmento los expertos destacan lo que están haciendo empresas como Syngenta, Dupont y Bayer.

“Esto es una muy buen noticia para el sector porque hace varios años que no habían salido productos nematicidas alternativos a los tradicionales fosforados, como Mocap, Nemacur y Rugby”, indica Erwin Aballay.

Es importante destacar que todas estas nuevas alternativas son bastante amigables con el medio ambiente, ya que se degradan más rápidamente en el suelo, evitando la sistemia. Tampoco se lixivian con facilidad y como son un poco más específicos en sus ataques protegen a otros organismos que son beneficiosos para la planta.

En el área de los productos biológicos también han surgido novedades interesantes. De hecho Juan Carlos Magunacelaya estuvo hace algunas semanas en Brasil, en un congreso de nematología, refriéndose a la acción de algunos de estos productos.

En ese grupo el especialista destaca la acción de algunos como los extractos de quitina, que son moléculas muy largas de quitosano, las cuales son sacadas de las jaibas y extractos de plantas como el quillay (QL Agri 35). Así, en la práctica, cuando estas tocan la planta hacen que el tejido vegetal genere una reacción de defensa en contra de los patógenos que están presentes en el lugar o tienen un buen efecto nematicida.

“Esto, en la práctica, hace que la célula vegetal lignifique las paredes mucho más rápido. Si llega a haber daño por un nemátodo se eleva el nivel de una enzima que se llama calosa, la cual permite la regeneración del tejido”, explica Magunacelaya.

Para el experto, definitivamente el futuro del negocio está en este tipo de productos que bien manejados tienen excelente resultados.

“Existe un mundo por descubrir, especialmente en lo que se relaciona con el uso de bacterias y hongos. Pero para eso, será fundamental que los productores, quienes a menudo creen que si los nematodos no se matan por completo, los productos no sirven, cambien el chip. Ellos deben entender que hay que aspirar a una buena convivencia entre la planta y los nemátodos. Eso es todo”, asegura.


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