EL MERCURIO. COM
Versión para imprimir El Mercurio.com

Santiago:   Mín. 5°C   |   Máx. 20°C   |   Actual 13°C

Santiago de Chile. Mar 15/06/2021

20:42
El Mercurio - Campo

Los retos que enfrenta la industria apícola

El sector demuestra un aumento sostenido en el valor de sus exportaciones año a año y los distintos actores reconocen que Chile tiene un enorme potencial de desarrollo como productor de miel frente al mundo. Sin embargo, la falta de inversión, profesionalización e investigación en el sector, han perjudicado su despegue tanto o más que la alta mortalidad de las abejas.

Martes, 16 de agosto de 2016 a las 8:30
- Rendimiento La raza de las abejas, los manejos y el clima de la temporada inciden en el rendimiento final de una colmena, la que produce un promedio de 20 kg.
Crédito: El Mercurio
Ximena Fernández

Cuando en 2014 se hablaba de que la tasa de mortandad de las abejas en el país alcanzaba entre 40% y 50%, o que incluso algunos apicultores habían perdido la totalidad de su población, parecía que el sector avanzaba por un sendero oscuro en medio de la noche y que estaba destinado a desaparecer.

Hoy la mortalidad de las abejas ha disminuido a cerca de 20%, lo que indica que en gran medida los esfuerzos realizados por los apicultores han rendido frutos.

“En la actualidad, un agricultor que realiza bien todos sus manejos no debería tener una mortandad mayor a la normal, que es un mínimo del total de la población”, argumenta Karla Leinenweber, gerente comercial de Agro-Apicultura.

Para los expertos, este segundo aire debería ser aprovechado por el sector para proyectarse a futuro, lo que en la práctica implica tomar algunas decisiones. Así, tiene dos opciones: poner sus esfuerzos en dar el gran salto y profesionalizarse como industria a nivel país o continuar marcando el paso y ver cómo sus posibilidades de duplicar o triplicar sus ganancias se alejan.

En situación similar a la de Chile se encontraba Nueva Zelanda hace 20 años. Su producción de miel se vendía a unos US$ 5 el kilo, lo que si bien es un buen precio, no es el mejor si se considera que su producción —la de Manuka— es única en el mundo y tiene propiedades muy valoradas por distintos rubros como el de los nutraceúticos y la dermocosmética.

Así fue como a mediados del 2000 validaron científicamente el ingrediente esencial de la miel de Manuka y pasaron a venderla a un precio mínimo de US$ 12-16 por kilo, pudiendo alcanzar incluso cifras cercanas a los US$ 70-80, dependiendo de las distintas opciones de comercialización.

“En el caso de Chile, como estrategia a largo plazo, debemos apuntar a sacar a la miel de los commodities y convertirla en un producto premium. Nueva Zelanda, por ejemplo, obtiene US$ 190 millones, mientras que nosotros apenas US$ 38 millones por volúmenes similares”, comenta Misael Cuevas, presidente de la Federación Red Apícola Nacional.

Panorama actual

En la actualidad existen alrededor de 10.500 productores de miel y 454 mil colmenas en el país. El 90% de la producción se exporta a Europa (Alemania y Francia) y EE.UU. Durante 2015, por ejemplo, se enviaron 9.660 toneladas al extranjero por un valor de US$ 38.305 millones.

“Cuesta mucho determinar con certeza el número de apicultores y colmenas existentes, porque no hay registros obligatorios periódicos o un catastro sistemático. Año a año el número de colmenas por apicultor puede variar o incluso van surgiendo nuevos apicultores”, puntualiza Francisco Nualart, asesor técnico del Consorcio de Desarrollo Tecnológico Apícola.

Un 70% de los apicultores del país están ligados a la agricultura familiar campesina, por lo que muchos de ellos realizan varias actividades agrícolas a pequeña escala para sostenerse. El 20%, tanto, tiene como eje central de su economía a las abejas, aunque se trata de apicultores que trabajan personalmente sus colmenas. Sólo el 10% restante tiene un enfoque empresarial y un negocio apícola de un tamaño relevante (500 colmenas o más).

“A raíz de esta división productiva, se hace palpable la necesidad de programas de fomento para ese 90% que está menos profesionalizado”, declara el representante de la Red Apícola Nacional, entidad que agrupa a más de 2 mil pequeños apicultores y 170 mil colmenas.

Sobre el consumo interno de miel, se estima que existe una comercialización anual que se mueve en torno a las 1.200 toneladas, aunque los expertos reconocen que esta es una cifra difícil de establecer, ya que más del 30% de la producción en el mercado nacional se vende de manera informal, es decir, directamente entre productor y comprador.

Obstáculos para mejorar la competitividad

En el rubro de la miel hay mucho por mejorar. En el ámbito comercial, por ejemplo, lo primordial es avanzar en la diferenciación entre el producto nacional y la oferta mundial, pues en cuanto a volumen o precio Chile no puede competir con los principales países exportadores como China, Argentina y México.

“La única forma de darle un valor agregado a la miel chilena es a través de innovación basada en ciencia y eso se hace caracterizando los ingredientes activos únicos presentes en ella”, enfatiza Francisco Nualart.

En el sector concuerdan en la necesidad de realizar investigación. Los apicultores saben que en Chile se producen mieles con determinadas propiedades gracias a muchas especies nativas como las que se dan en la selva valdiviana, como el ulmo, quillay y tiaca, entre otras.

Es necesario, además, poder acreditar los atributos de la miel chilena, pues no basta sólo con tener la noción de que tiene ciertas características beneficiosas para la salud. Si esto se logra, se podrá avanzar en términos de comercialización.

“La investigación debe abordar los desafíos estratégicos del rubro. No se trata sólo de publicar papers descriptivos, hay que hacer investigación aplicada para poder determinar propiedades por zonas o tipos de miel”, señala Misael Cuevas.

De hecho, algunas casas de estudio y empresas privadas ya están en esta tarea. El Consorcio de Desarrollo Tecnológico Apícola junto a la Fundación Fraunhofer Chile Research están llevando a cabo el proyecto “Bees for Care”, orientado a la identificación de principios activos de los productos de la colmena y desarrollo de productos nutraceúticos, cosméticos y para la sanación de heridas. Para ello ya disponen de un banco de mieles y propóleos que reúne muestras de todo el país.

“Estamos orientando nuestros esfuerzos, además, en entregar herramientas para la profesionalización de la industria y hacer de la apicultura una actividad limpia y sustentable”, añade Nualart.

Otra falencia ligada al área comercial de este negocio, es la ausencia de una estrategia exportadora. Y es que la miel chilena no ha salido a posicionarse en los distintos mercados, sino que se vende según requerimientos de compra habituales. Así, no existe creación de demanda.

Aunque es el mayor exportador del mundo, en la Red Apícola Nacional ven a China como una posibilidad de nuevo mercado, ya que existe un segmento importante de la población de ese país que tiene mayores ingresos y, por ende, está dispuesto a pagar altas sumas de dinero por miel de alta calidad. Si bien con China no está resuelto el tratado para el ingreso de alimentos como la miel, esto debería quedar listo durante 2016.

Además, en cuanto a precios a futuro, es muy poco probable que ocurra un desplome, dada la creciente demanda por productos naturales y beneficiosos para la salud.

Dificultades productivas

Una tarea pendiente en el sector, es llevar una mejor convivencia con otros rubros, con el fin de planificar el uso de territorios.

“Un problema enorme es la fumigación irresponsable que se realiza en huertos frutales u otros cultivos”, indica Karla Leinenweber.

El representante de la Red Apícola Nacional concuerda y recalca que es necesario establecer mesas de trabajo y colaboración conjunta, sobre todo con productores forestales y de monocultivo, pues a su juicio son ellos los que más utilizan pesticidas. En este sentido, Anpros ya ha aceptado iniciar conversaciones con las asociaciones apícolas.

Otro aspecto que hay que trabajar es la inversión en infraestructura. Según los expertos, la apicultura es definitivamente un negocio rentable, pero como la mayoría de quienes se dedican a ella también desarrollan otras actividades como agricultura o ganadería, no reinvierten sus ganancias provenientes de la venta de miel en insumos necesarios (alimento de abejas, medicamentos, etc.) o en renovar o ampliar su infraestructura (cajones, marcos, trajes, etc.), sino que las destinan a sus otras actividades económicas.

“Aquí hay un problema de capacidad en la administración de los recursos. Habría que capacitar a los apicultores para mejorar sus negocios desde el punto de vista de gestión. Si esto no se soluciona, por más metódico y bueno que sea el apicultor en sus conocimientos y manejo técnico, siempre va a tener ese problema y no podrá crecer o estar preparado en caso de alguna emergencia”, argumenta el asesor técnico del Consorcio de Desarrollo Tecnológico Apícola.

Un tercer ámbito que hay que desarrollar, es la profesionalización y el desarrollo de competencias. Actualmente la crianza de abejas requiere que el apicultor se preocupe de sus necesidades y les proporcione lo necesario para poder producir, algo que no ocurría antiguamente.

“Hoy el apicultor tiene que alimentarlas, medicarlas y procurar su bienestar. Las tasas de mortandad sí han aumentado, pero en la medida que a las abejas se les de el cuidado necesario, van a sobrevivir y producir”, explica la gerente comercial de Agro-Apicultura.

Además, se debe poner énfasis en el cumplimiento de protocolos y procedimientos orientados a la obtención de un producto inocuo y con una trazabilidad comprobable. Hay que cumplir las BPA, llevando registros minuciosos de colmenas, materiales utilizados y manejos. También hay que estar inscrito en el Registro de Apicultores de Miel de Exportación (RAMEX) del SAG y en el SII.

“Solo así podremos mejorar la trazabilidad de nuestras colmenas, facilitando el manejo, sobrevivencia de la población y asegurando un producto de calidad, lo que es muy importante como imagen país”, expresa Francisco Nualart.

Todo lo anteriormente expuesto debe ser abordado con una visión país a través de planes de acción nacionales, según lo que declaran los especialistas. Entre lo más urgente está el diseño de un plan de inversión que permita tener estándares de primera línea para así mejorar la competitividad. Además, se deben establecer marcos de referencia en salud y nutrición de abejas para que los productores puedan seguirlos.

“Las iniciativas que se emprendan deben estar acordes a los aspectos que la industria quiera potenciar para mejorar la competitividad del producto chileno en el extranjero, considerando que la mayoría se exporta”, concluye Misael Cuevas.

Este artículo fue publicado en la edición del 15 de agosto en Revista del Campo. Revise la versión original, aquí.


EL MERCURIO.COM
Términos y condiciones de la Información © 2002 El Mercurio Online
Análisis
El Mercurio
Para lograr este objetivo es clave que se escoja el momento apropiado para realizar las aplicaciones y se utilicen la técnica y tecnología adecuadas.
El Mercurio
Este fenómeno, que puede llevar al productor a perder hasta la mitad de la cuaja, se puede combatir realizando algunas labores como la poda, la nutrición, la aplicación de reguladores de crecimiento y el riego, entre otras.
El Mercurio
Buscar una zona con buen clima y suelo, usar plantas de excelente calidad y contemplar la utilización de riego tecnificado, entre otras cosas, es fundamental para lograr buenos resultados productivos en un proyecto de este tipo.

Comentarios Recientes

Más Comentados

Ranking de Comentadores