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Cerezos en la zona norte: ¿Es factible?

La necesidad de encontrar nuevas alternativas para crear una fruticultura sustentable en la zona norte, han llevado a investigadores del INIA a plantear la posibilidad de plantar cerezos, uno de los cultivos frutales más rentables de los últimos tiempos. Sepa más sobre la factibilidad de plantar cerezos en la zona norte, a continuación.

Miércoles, 26 de agosto de 2015 a las 8:30
Daniela San Martín N.

Encontrar nuevas alternativas para cultivar en la zona norte y la posibilidad de entrar al mercado con una cosecha muy temprana, alcanzando los mayores precios, han sido dos de los principales impulsos para plantear la posibilidad de cultivar cerezos en las regiones de Coquimbo y Valparaíso.

Dentro de este contexto, el investigador Gamalier Lemus, agrónomo fruticultor y subdirector de investigación y desarrollo del INIA Rayentué, destaca las ventajas que tendría cultivar esta especie en la zona norte.

“Si lográramos cultivar cerezos en la zona norte, tendríamos la posibilidad de alargar el periodo de oferta de cerezas cuando éstas se encuentran con los mejores precios, es decir, al comienzo de la temporada. Por cada día que se adelantara la oferta de cerezas al mercado externo, podríamos alcanzar incluso mejores precios que los primores actuales”, subraya.
Otra ventaja de cultivar cerezos en la IV y V regiones sería disminuir el riesgo de heladas y lluvias sorpresivas en épocas claves para el frutal.



“En Coquimbo y Valparaíso prácticamente no existen estas lluvias durante noviembre o diciembre, las que impactan directamente en la calidad de la fruta en la zona sur debido a que son las principales responsables del ‘cracking’ en cerezas. Además, son regiones en donde, en muchos sectores, casi no se producen heladas; lo que también es otro punto a favor”, reafirma Lemus.

Un tercer elemento importante es el fitopatológico: en el norte no existen condiciones para el desarrollo del cáncer bacterial, la enfermedad más grave que afecta a los cerezos, en Chile.

El frío necesario

Esos son los aspectos positivos. Pero, también existen elementos negativos importantes que no se pueden dejar de considerar en el momento de evaluar la posibilidad de cultivar el cerezo en las Regiones de Coquimbo y Valparaíso. Y estos no son menores, ya que se refieren a algunos requerimientos de la especie, que en la zona son difíciles de satisfacer.


Floración variedad Newstar en la zona norte
Gamalier Lemus

Entre ellos está el tema de horas frío. El cerezo requiere una alta acumulación de horas en que la temperatura se encuentra por debajo de los 7°C, para luego comenzar la floración. La cantidad exacta de horas frío que requiere, dependerá de la variedad que se esté plantando. Si estas horas no se acumulan, el frutal no florecerá adecuadamente y, por ende, no existirá producción de fruta. Esta condición resulta difícil de cumplir en las zonas del norte, ya que sus niveles de acumulación de frío invernal, por lo general, están por debajo del requerimiento de esta especie.

Existen alternativas para esta situación, pero hay que considerar que su uso podría aumentar el gasto anual del cultivo.

En la actualidad, se puede emplear la cianamida hidrogenada, producto capaz de reemplazar, mediante su aplicación, las horas frío que no pudo acumular el árbol. Si bien este producto se utiliza en los cerezos cultivados en la zona sur, cuando los inviernos son más cálidos de lo previsto, en el caso de la zona norte su uso sería indispensable.

“Por lo general en la zona norte se logra acumular entre 400 y 500 horas frío versus los requerimientos de las variedades promedio de cerezo más plantadas en Chile, que se encuentran entre las 600 y 1400 horas frío. Entonces, si se utilizan las mismas variedades que en la zona sur, se tendrá que asumir dentro de los costos el uso casi obligatorio de cianamida en cada temporada, encareciendo la producción y requiriendo ajustar época de aplicación, dosis y mojamiento, para un óptimo resultado. Entonces, habría que incorporar este factor en la evaluación de la rentabilidad del cultivo”, acota Lemus.

Sectorizar de acuerdo a la humedad

Otro punto fundamental a la hora de analizar la factibilidad de plantar cerezos en la IV y V Región, es que ambas tienen una alta variabilidad climática determinada por la cercanía al mar.

Si bien en ambos casos existen sectores alejados a la línea marítima, en donde las temperaturas son altas y la humedad ambiental es baja, existen otros sectores como la localidad de Tuquí en el Valle del Limarí, cerca de la ciudad de Ovalle, en donde las temperaturas no son extremas, debido a la influencia marina, conservando una humedad ambiental más alta que al interior del valle.

De acuerdo al experto, esta diferencia en la humedad y temperatura de las diferentes zonas es uno de los determinantes a la hora de decidir si la zona en cuestión es apta o no para el cultivo del cerezo.

Según las conclusiones de Lemus, en las zonas en donde las temperaturas son altas y la humedad relativa es baja, la polinización del cerezo no es efectiva. Esto se debe a que el polen que provee el padre y el estigma –parte femenina de la flor que recibe el polen—se deshidratan rápidamente cuando se exponen a estas condiciones, por lo que disminuyen las posibilidades de una cuaja efectiva.


Cosecha de cerezas zona norte
Gamalier Lemus

“En los estudios que realizamos en INIA, determinamos que las probables zonas productivas del cerezo en la IV y V Región deben estar en áreas con influencia marina, y para esto deben estar prácticamente al nivel del mar, ya que a medida que subimos por el valle, el clima se vuelve más seco por lo que hay una menor posibilidad de polinización y de cuaja. Pudimos ver que, por ejemplo, en Tuquí hubo muy buenos resultados de floración, cuaja y producción final, mientras que en otras localidades como Vicuña, en El Elqui o Semita, en El Limarí, no hubo polinización efectiva, simplemente no hubo fruta. En el Valle de Choapa hubo resultados similares. En donde hay influencia marina, hay cuaja”, explica.

Cabe destacar que el experto recomienda analizar de manera exhaustiva este punto debido a la fuerte influencia que tiene el clima sobre la producción frutal. “Hay que tener cuidado que aquí no pase lo mismo que con otras especies que se plantaron en cualquier lugar. No se pueden plantar cerezos en todo el norte, sólo en aquellas zonas con la influencia marina, por lo que es algo que seguiremos estudiando para delimitar bien las zonas aptas”, expone Lemus.

Variedades especiales para la zona norte

Además, hay que tener claro que no todas las variedades responden de forma adecuada a las condiciones del norte.

Dentro de las variedades estudiadas por Lemus, plantadas en diferentes localidades de la IV y V Región con influencia marina, las variedades Van, Lapins, Brooks y Newstar fueron las únicas que presentaron cuaja de frutos, mientras que Bing, Lambert y Kordia no produjeron fruta.

De acuerdo al experto esto se debe únicamente al requerimiento de horas frío que cada variedad tiene. “Las variedades que no presentaron cuaja, no obstante el uso de cianamida hidrogenada, son de altos requerimientos de horas frío, por lo que no alcanzaron a florecer o si lo hicieron fue de manera deficiente, mientras que las variedades que sí presentaron cuaja todas tienen un menor requerimiento de horas frío”, enfatiza.

Actualmente, existe un programa de mejoramiento genético privado en California en el que se están obteniendo variedades de bajo requerimiento de frío. “Algunas de las variedades obtenidas por el Dr. David Cain en el programa de la International Fruit Genetics (IFG), se están evaluando ahora en Ovalle. Hasta ahora se sabe que tienen alta calidad y una productividad similar a Brooks, Van y Lapins, pero aún se está evaluando. El adelanto que se logrará en la oferta de cerezas tempranas a Chile y a los mercados externos, según su comportamiento en esta región”, agrega.

A la espera de una variedad con dualidad

De acuerdo al experto, el problema con las variedades obtenidas en el extranjero es que éstas no siempre se adhieren a las necesidades específicas de Chile, especialmente considerando la larga distancia que nuestro país tiene a los mercados internacionales.

“Si bien este programa podrá entregar variedades con un menor requerimiento de frío, debe establecerse el tema de la precocidad y de la vida poscosecha”, acota Gamalier Lemus.

Esto se debe a que países productores como España, Italia o Estados Unidos se encuentran bastante más cerca de sus mercados de destino, a diferencia de Chile. “Por esto para los obtentores varietales de esos países la vida poscosecha pasa a ser un tema de segundo plano, en cambio para nosotros es fundamental, porque nuestra fruta debe llegar bien a destino con un viaje de 35 días versus los 7 ó 10 días, que deben transportar la fruta en Europa por ejemplo”, señala el experto.


Cosecha de cerezas en Illapel
Gamalier Lemus


Si bien los resultados obtenidos por el INIA desde el punto de vista fenológico han sido prometedores, el experto es enfático en señalar que aún no se ha visto una diferencia significativa en la época de cosecha. “Hasta ahora no he visto una variedad que se coseche significativamente más temprano para que haya un diferencial importante que justifique cultivar el cerezo en una zona con tantos problemas, como la falta de agua, el exceso de sales, etc. Por lo tanto, creo que aún falta conseguir una variedad que tenga esta dualidad, de bajo requerimiento de frío y un ciclo corto entre flor y cosecha, para salir temprano al mercado, conseguir precios preferenciales, que sea buena viajera y llegue en óptimas condiciones a destino”, opina Lemus.

Y es que las variedades que se lograron cosechar en la zona norte --Van, Lapins, Brooks y Newstar-- se cosecharon casi al mismo tiempo que en la zona sur, por lo que entran a competir dentro del mercado. “Esta competencia estaría de más, porque si estas variedades salen al mismo tiempo que Santina o Bing por ejemplo, no hay como ganar. Si tenemos una variedad que se cosecha en la misma fecha, ésta debe ser, al menos, igual en cuanto a calidad y esto no siempre se cumple. Cuando se introduce una nueva variedad hay que superar el estándar”, informa Lemus.

Con el fin de encontrar una variedad que se adapte a las condiciones de la zona norte, en INIA se está trabajando en un programa de mejoramiento genético del cerezo.

“En este programa buscamos obtener variedades chilenas, con bajo requerimiento de frío y que sean tempranas para cultivar en la zona norte del país. Por esta razón, estamos contactándonos con diversos centros internacionales en busca de germoplasma, que nos permita desarrollar variedades que presenten las ventajas que se se han descrito. Actualmente tenemos en evaluación los primeros resultados en tres localidades del país: En la zona norte, Pan de Azúcar cerca de La Serena, en el Centro Experimental Los Tilos de INIA en Buin y en el Centro Regional de Investigación Rayentué en la Región de O’Higgins”, señala Lemus.


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