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Las alternativas para el control de la Mosquita Blanca del Fresno en olivos

Tomando en cuenta lo difícil que puede ser establecer un control efectivo, debido al comportamiento del insecto en el huerto, la mayoría de los expertos recomienda llevar a cabo un manejo integrado entre el control químico y el biológico. Conozca las alternativas disponibles en el país.

Lunes, 08 de mayo de 2017 a las 8:30
- Mosquita Blanca del Fresno Este insecto tiene varias generaciones al año y se ubica principalmente en el tercio inferior del árbol, donde genera fumagina, complejo de hongos tremendamente dañino que afecta la fotosíntesis y reduce la floración y producción del árbol.
Crédito: Renato Ripa
Anasac: Recomendaciones para el control químico
De acuerdo a Gonzalo Mercado, la Mosquita Blanca del Fresno puede ser controlada con alguno insecticidas sistémicos como Punto 70 WP (imidacloprid), a dosis de 25 g/hL; o Hurricane 70 WP, a dosis de 15 g/hL. Ambos neonicotinoides deben ser aplicados con altos cubrimientos no menores a 1.800lt/ha y, ojalá, al interior de los árboles. “Si es posible deben ser mezclados con organosiliconados como silwet”, agrega.

Esta plaga, además, puede ser controlada de manera muy eficaz con Applaud 25 WP (100 g/hL) o con la nueva formulación 40SC, que —al igual que los anteriores— entrega una adecuada residualidad. “Este es un aspecto muy importante en plagas voladoras, debido a la constante reinfestación que pueden realizar”, asegura.

Las tolerancias para Applaud 25 WP (buprofezin) en olivos son las siguientes:

-Estados Unidos: 3,5 ppm.

-Unión Europea: 5 ppm.

-Japón: 0,7 ppm.

-Chile: 5 ppm.

-Hong Kong: 5 ppm.

El tema de la tolerancia en los diversos mercados de destino, donde se involucra directamente la calidad del aceite que se envía, es algo que se conoce poco en el país. A menudo, los exportadores normalmente consultan la lista de Asoex, donde no aparecen las olivas ni menos el aceite de oliva.

“Es importante conocer estos datos y saber qué pasa con los activos utilizados y su traspaso o no al aceite. Es en este punto donde Anasac ha realizado ya por cinco temporadas diversos estudios y publicaciones que respaldan las estrategias que recomienda”, agrega Mercado.

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Luis Muñoz G.

Pese a que su presencia no es tan común ni se encuentra tan diseminada como la conchuela negra del olivo, la Mosquita Blanca del Fresno (Siphoninus phillyreae) se las ha arreglado para convertirse en el último tiempo en uno de los enemigos más perjudiciales para la producción de olivos en el país.

Quienes conocen el tema comentan que el insecto comenzó a transformarse en “problema serio” a partir del año 2007, cuando atacó huertos de olivos en la zona norte. “Hoy la Mosquita Blanca del Fresno se encuentra diseminada con igual intensidad desde Copiapó a Talca en olivos. Lo mismo ocurre en Arica”, indica Marco Rojas, ingeniero agrónomo y asesor de Hurtado & Rojas Spa.

“Lo concreto es que si a uno se le escapa de las manos, se transformará en un grave problema para el huerto, ya que es altamente polífoga y, a diferencia de otras plagas que afectan a los olivos, la reinfección puede ser muy rápida, debido a que es un insecto volador”, agrega Gonzalo Mercado, crop manager de viñas, olivos y nogales de Anasac.

Pero, ¿cuáles son las características de este insecto que tanto daño puede generar en los huertos de olivo? La Mosquita Blanca del Fresno tiene varias generaciones al año y se ubica principalmente en el tercio inferior del árbol, donde genera fumagina, complejo de hongos tremendamente dañino que afecta la fotosíntesis y reduce la floración y producción del árbol. Así también, provoca la muerte de las hojas y manchas en los frutos, lo que es tremendamente perjudicial, especialmente para la producción de aceitunas de mesa. El daño puede llegar a ser tan severo, que a la temporada siguiente prácticamente no se obtiene una producción comercial. De hecho, la recuperación de la producción puede llegar a tardar hasta dos años. Esto, a su vez, genera el aumento de los costos de producción de los agricultores, quienes por estos días deben hacer, al menos, tres aplicaciones para combatir su presencia en los huertos. “Esto tiene un agravante: y es que hay una generación muy cerca de la cosecha, por lo que el riesgo de tener residuos de pesticidas en el aceite es muy alto. Esto es muy preocupante, sobre todo porque las estrategias de control usadas en la mayoría de los casos han agravado el problema”, asegura Marco Rojas.

Por ser un insecto volador la Mosquita Blanca del Fresno se disemina fácilmente por el huerto, la mayoría de las veces a favor del viento. “Cuando uno detecta su presencia en el huerto, tiende a proteger lo que está detrás del viento. Por lo mismo, cuando se detecta un foco lo más recomendable no es hacer un círculo o un cuadrado, sino una figura geométrica que se alargue en favor del viento, es decir, si se están dando de margen dos hileras a favor del viento, lo mejor será ampliar ese espectro a cuatro”, explica el especialista de Hurtado & Rojas Spa.

Si bien este insecto posee muchos hospederos, como el olivo, el granado, los cítricos, el peumo europeo, el más importante, por lejos, es el fresno.

Tal como ocurre con otras plagas, los tratamientos disponibles para su control son básicamente dos: los basados en productos químicos (duros y blandos) y el control biológico. Tomando en cuenta lo difícil que puede ser establecer un control efectivo, debido al comportamiento del insecto en el huerto, la mayoría de los expertos recomienda llevar a cabo un manejo integrado entre ambas alternativas.

Control químico, el camino conocido

El éxito de un tratamiento químico para la Mosquita Blanca del Fresno no está en el uso de un producto específico sino en el establecimiento de una estrategia integral, donde las aplicaciones se hagan en el momento y en el lugar preciso. A esto se debe agregar lo relacionado con los activos que se ocupan y su presencia o no en el producto final, es decir, en el aceite de oliva.

En el caso de Anasac, por ejemplo, la empresa cuenta con una paleta de cinco insecticidas con registros para usar en olivos, de los cuales los más eficientes para el control de esta plaga son el Acetamiprid (Hurricane) y el Buprofezin (Applaud).

Si bien Gonzalo Mercado descarta que los productos que comercializa Anasac presenten problemas de fitotoxicidad, hace un llamado a tener cuidado al momento en que se "hagan las mezclas". En ese caso, más que fitotoxicidad, se puede producir alguna incompatibilidad química. Y es que la mayoría de los insecticidas actúa bajo cierto pH, por lo que cuando se aplica algún fertilizante foliar o alternativa similar para lograr una mejor cuaja o vigorizar la planta, muchos productos pueden perder su efectividad. “Los neonicotinoides de Anasac, por ejemplo, no tienen problemas de mezcla. El buprofezin, por su parte, es amigable con los enemigos naturales, al igual que los neonicotinoides de largo efecto de control.”, explica.

Lo cierto es que la aplicación de estos productos debe realizarse en los primeros estadios de la plaga, es decir, durante los estados ninfales. Así, las ninfas pincharán el material vegetal y serán controladas de forma inmediata, por lo que no se necesitará tener un contacto tan directo como ocurre con un órgano fosforado.

Si la aplicación se realiza en un momento posterior al descrito anteriormente, se corre el riesgo de que ésta no sea efectiva, debido a que las larvas se llenarán de una lanosidad totalmente hidrofóbica. Esto, en definitiva, hará que sea imposible que el insecticida llegue al cuerpo de la mosquita.

La alternativa blanda

Pese a que con el tiempo se han posicionado como alternativa, el uso de aceites vegetales para el combate de la Mosquita Blanca del Fresno es poco efectivo, según Marco Rojas. “Creo que en este caso les falta mucho trabajo. Según mi experiencia, se separan muy rápido la fase líquida de la acuosa; se requieren equipos de alta agitación; y además se deben usar dosis más altas. En ese contexto, si bien son más baratos, a la larga, por la cantidad que se usará, saldrá más caro”, dice. Además, el cubrimiento que se necesitará será mucho más alto.

Sin embargo, propone como alternativa utilizar aceites y detergentes derivados de la soponina. Cabe destacar que estos productos no le harán absolutamente nada a los olivos, a diferencia de lo que ocurre con otros detergentes agrícolas que en dosis altas pueden llegar a botar las hojas. Marco Rojas comenta que de acuerdo a su experiencia los detergentes de quínoa no presentan problemas, al igual que los de origen potásico. Sin embargo, en el caso de estos últimos, el especialista recomienda fijarse en su solubilidad. Gonzalo Mercado agrega que, además, es importante fijarse en el vigor de las plantas, pues si éstas se encuentran poco vigorosas, con este tipo de aplicaciones se les puede causar un estrés, lo que terminará con la planta desfoliándose casi por completo.

Respecto al uso de detergentes agrícolas y aceites minerales, Gonzalo Mercado comenta que el principal problema que tienen estos productos de contacto es que aumentan de forma considerable los costos del productor. “La aplicación de estos productos se tendrá que hacer cada 7-10 días durante dos meses, que es lo que dura el periodo más álgido de la plaga. Al contrario, productos como los neonicotinoides realizan su control entre 25 y 30 días, por lo que si la estrategia de control se extiende por 60 días, sólo se deben llevar a cabo dos aplicaciones. Así, el costo de la aplicación, de dos contra seis pasadas, será algo que influirá directamente en los costos de producción. Además, al ser extensiones de muchas hectáreas, normalmente volver a aplicar al mismo lugar demorará casi un mes y no 10 días", explica.

¿Y el control biológico?

El control biológico, a través del uso de enemigos naturales, es a juicio de un grupo de expertos —donde se encuentra Marco Rojas— la mejor opción para enfrentar a la Mosquita Blanca del Fresno.

En ese contexto, es necesario decir que entre los principales enemigos naturales de este insecto, destacan la Encarsia inaron, una microavispa que ha demostrado ser eficiente en el control de este insecto; y el Clitostethus arcuatus, un escarabajo que alcanza su máxima efectividad cuando parece cocodrilo.

“Lo importante es que la estrategia debe contemplar a como de lugar el establecimiento de ambos bioantagonistas, ya que son capaces de llevar la plaga a cero. Son un ejemplo de control biológico”, asegura Rojas.

Si bien en la actualidad no existe disponibilidad comercial de enemigos naturales para el control de la Mosquita Blanca del Fresno, la experiencia ha demostrado que este método tiene bastante efectividad. Así al menos lo cree Andrés Alvear, gerente técnico Xilema S.A., quien recuerda la eficacia que han demostrado en los huertos de olivos del país algunas especies como el Clitosthetus arcuatus.

De acuerdo a la experiencia de Gonzalo Mercado los enemigos naturales han demostrado no ser tan efectivos en un escenario de alta presión de la plaga, lo que ha llevado a que hoy no sean tomados como una opción real por los grandes proyectos olivícolas del país. “Lo que se busca en estos negocios es la eficiencia y producir. En este caso, los proyectos no pueden esperar de 3 a 6 temporadas con bajas producciones, para lograr un equilibrio en los huertos, que es cuando este control puede servir. Sin embargo, cuando hay una explosión de la plaga, lo más probable es que necesites una infinidad de enemigos naturales para realizar el control. De hecho, la experiencia en el norte y ahora en la zona central no ha sido buena cuando se tiene una carga alta de la plaga", explica Gonzalo Mercado.

Marco Rojas dice que si bien es normal que cuando se detecta un foco de Mosquita Blanca el agricultor se muestre ansioso por aplicar productos químicos, se debe tener cuidado. Y es que aplicar este tipo de productos probablemente eliminará sólo a una parte de la mosquita blanca, pero al 100% de sus enemigos naturales. “En ese caso el negocio puede ser tremendamente malo, porque la reinfección, en el caso de esta plaga, es terrible”, asegura.

Ante esa afirmación, Gonzalo Mercado comenta que determinados insecticidas de la paleta de productos de Anasac no afectan directamente a los enemigos naturales de la Mosquita Blanca del Fresno. En el caso del Buprofezin, por ejemplo, lo que ocurre es que cuando se realiza la aplicación, la cantidad de enemigos naturales baja de forma paulatina, al mismo ritmo que la plaga. "Esto se debe que los enemigos naturales tienen menos de donde alimentarse. Por lo tanto —asegura— no corresponde decir que la disminución de los éstos ocurre por el uso del producto".

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