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Recomendaciones para controlar la fumagina en cítricos

La peste negra de los cítricos ataca tanto al follaje como a los frutos de las plantas, por lo que puede ser una plaga difícil de controlar si no se conocen sus hábitos de desarrollo.

Miércoles, 04 de enero de 2017 a las 8:30
La enfermedad. La fumagina es un hongo saprófito que no parasita a la planta, más bien se alimenta de las excreciones de insectos chupadores.
Crédito: El Mercurio
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Es común ver el follaje de los cítricos y olivos cubierto por una peste de color negra, llamada fumagina. Dentro de este complejo de hongos saprófitos, predomina el denominado Capnodium, reconocido como uno de los principales causantes de esta enfermedad.

Los hongos saprófitos no parasitan a la planta, sino que se alimentan de la materia orgánica que se acumula en la superficie de sus hojas y frutos, especialmente de sustancias azucaradas que por lo general son secretadas por un grupo específico de insectos llamados picadores chupadores.

Estos insectos poseen un estilete, estructura del aparato bucal que les permite penetrar la superficie de la planta para luego, por medio de succión, extraer la savia desde el floema de la planta (conducto vascular). “Estos insectos funcionan como una verdadera bomba al ir extrayendo la savia de la planta”, indica el Dr. Carlos Quiroz, especialista en manejo integrado de plagas de Inia Intihuasi.

Al alimentarse de la savia, fluido con altas concentraciones de nutrientes, estos insectos secretan una sustancia azucarada similar, conocida como mielecilla, la cual se deposita en la superficie de la planta, tanto en las hojas como en los frutos.

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Dr. Carlos Quiroz:
“Mientras más sustancia nutricional haya, mayor será la incidencia de estos hongos”.
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La mielecilla es la base para la alimentación de los hongos que conforman la fumagina. Es por esto que los especialistas coinciden en que mientras mayor sea la secreción de esta sustancia azucarada, mayor será la incidencia de estos hongos. Es decir, su incidencia y severidad están directamente relacionadas con el grado de infestación de insectos chupadores. “Estos hongos llegan a colonizar rápidamente el lugar donde se deposita esta mielecilla, por lo que mientras más sustancia nutricional haya, mayor será la incidencia de estos hongos”, agrega Quiroz

El daño de la fumagina

Este complejo de hongos desarrolla micelios —estructura reproductiva del hongo—superficiales, que no penetran el tejido de las hojas ni el de los frutos, por lo que no se produce daño directo. “De hecho, si limpias la superficie de la hoja que tiene fumagina, la capa negra sale fácilmente y se ve el verde brillante intacto”, explica Quiroz.

Lo cierto es que al cubrir la superficie del tejido vegetal, este hongo impide que la planta realice de manera adecuada el proceso de la fotosíntesis, lo que en definitiva disminuirá la síntesis de hidratos de carbono y, por ende, el rendimiento del frutal.

Si bien el daño es superficial, las manchas de la fumagina sobre la superficie del fruto reducen la calidad y afectan el volumen exportable del huerto. En el mercado nacional, los frutos manchados con estos hongos tienen un valor comercial menor.

Dentro de los insectos chupadores que pueden estar presentes en los cultivos de cítricos, destacan los pulgones, el chanchito blanco, la mosquita blanca y las conchuelas. Estos insectos, por lo general, se encuentran en baja densidad de población al existir ausencia de hormigas, debido a la efectividad con la que actúan sus enemigos naturales. Por el contrario, en presencia de hormigas o cuando se usa insecticidas de amplio espectro en altas dosis, las poblaciones tienden a aumentar, ya que las hormigas se asocian con estos insectos chupadores, para alimentarse también de esta secreción azucarada. “Las hormigas utilizan estos insectos a su favor, y se llevan esta sustancia a sus hormigueros donde la usan para alimentar a sus propias crías. Por lo tanto, defienden a estos insectos productores de la mielecilla”, agrega Quiroz.

Este aumento en la densidad de la población de insectos chupadores en conjunto con la fumagina puede ser fatal, especialmente en cultivos que presentan plantas en desarrollo, ya que su ataque puede ocasionar la muerte de ramillas

El control

Como se explicó anteriormente, el control de la fumagina va de la mano con el control de las poblaciones de insectos chupadores. Al eliminar la fuente de alimento del hongo, se reducirá su incidencia.

Para esto se puede utilizar cualquier tipo de insecticida específico para insectos chupadores. Se debe evitar el uso de productos fosforados o neonicotinoides, ya que pese a que son sumamente efectivos en el control de plagas, también emiten agentes contaminantes que son nocivos para la salud de los humanos.

De igual forma, se pueden utilizar aceites minerales, los cuales cubren la superficie de la hoja con una película en la que caen los insectos asfixiados.

“Hay que recordar que los insectos se reactivan a la salida del invierno, ya que su actividad depende de la temperatura, por lo que es aquí cuando deben comenzar el monitoreo para que el agricultor vea si hay presión de estas plagas. Y en función de eso se deben realizar aplicaciones en los estados susceptibles de la plaga”, indica Quiroz.

Por esta razón los especialistas recomiendan realizar un control integrado de plagas, para lo que es necesario reconocer adecuadamente la especie de la plaga que está produciendo la mielecilla y, por ende, conocer su ciclo de vida. Los aceites minerales pueden ser utilizados en conjunto con los insecticidas, pero las aplicaciones deben realizarse en el momento de mayor susceptibilidad por parte del insecto, es decir, cuando se encuentra en etapa de larva o adultez.

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Dr. Carlos Quiroz:
“Su actividad depende de la temperatura, por lo que es durante la salida del invierno, cuando comienzan a aumentar las temperaturas, cuando se debe comenzar el monitoreo”.
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Además, los especialistas coinciden en que hay que tomar atención a indicadores de presencia de insectos chupadores, como es la presencia de hormigas. Una colonia de hormigas puede haber descubierto el rocío de miel en los frutales. De ser así, las hormigas protegerán su descubrimiento y matarán a los enemigos naturales que puedan disminuir la población de los insectos productores de mielecilla.

Por lo mismo, en presencia de hormigas, se recomienda colocar un cebo en la base del árbol o un collar para el tronco con papel grueso cubierto de pasta resinosa y pegajosa, que atrape a las hormigas y así evitar que estas protejan a los parásitos.

Una vez controlada la población de insectos que producen esta mielecilla, la fumagina quedará en el árbol. “Es en ese momento donde se recomienda utilizar detergentes agrícolas para limpiar el tejido de la planta y que ésta vuelva a realizar el proceso de fotosíntesis”, agrega Quiroz.

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