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Santiago de Chile. Mar 15/06/2021

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Paltos: Atacando el segundo aborto de otoño

Este fenómeno, que puede llevar al productor a perder hasta la mitad de la cuaja, se puede combatir realizando algunas labores como la poda, la nutrición, la aplicación de reguladores de crecimiento y el riego, entre otras.

Jueves, 27 de mayo de 2021 a las 8:30
Gonzalo  Vargas
Gonzalo Vargas

Dentro de la cultura paltera se asume la ocurrencia de un segundo aborto de frutos entrando al otoño como algo normal. Sin embargo, esta situación, que puede llevar al productor a perder hasta la mitad de la cuaja, no lo es.

Durante años se pensó que este evento estaba relacionado principalmente con la competencia entre la fruta y el brote de otoño, desarrollando tratamientos exitosos con antigiberelinas para controlarlo. No obstante, esto es insuficiente, ya que el palto está expuesto durante toda la temporada a distintos factores que alteran su fenología, afectando el vigor y disminuyendo las reservas.

Después de la floración y cuaja se desarrolla un aborto natural, común en todos los frutales, que al ser acompañado de manejos para ajustar carga, buscando mayor calibre, se logra disminuir el peligro de desarrollar un segundo “doloroso” aborto en precosecha.

En ese caso, ¿cuáles son los factores que afectan y llevan a que se produzca el aborto de otoño?

La experiencia indica que hay al menos nueve puntos que tienen injerencia en el desarrollo del segundo aborto del palto:

1-La poda:

Realizar esta labor inmediatamente finalizada la cosecha y de forma correcta —eliminando las ramas leñosas y envejecidas que no traen floración o vienen de baja— permitirá que las reservas de la planta se redistribuyan entre las mejores ramillas, generando que la planta entre al estrés del verano con mayor vigor. Si el huerto es manejado en multieje en rotación, el costo de mantención del follaje disminuirá y los frutos serán mejor alimentados durante todo el llenado de verano-otoño sin deprimir el vigor.

2-La edad de la madera:

Los árboles más viejos producen panículas de mala calidad y por ende pedúnculos cortos, amarillos y muy delgados. Las panículas viejas forman un pedúnculo débil que fácilmente desarrolla el anillo de abscisión y posterior aborto del fruto. Al contrario, si se trabaja con madera juvenil, las panículas serán más largas y gruesas, lo que permitirá formar un pedúnculo más potente que no desarrolle el anillo de abscisión, llevando a que esa fruta llegue a la cosecha.

3-La salinidad:

Todos los valles que riegan con agua con altos niveles de cloruros no solo muestran un mayor aborto de marzo, sino que esto se sigue prolongando en abril, mayo y junio. Llama la atención que la fruta que cae llega a tener hasta tres veces más cloruro que aquella que se conserva en el árbol, observándose claramente cómo la salinidad disminuye el potencial productivo. El cloruro se acumula en el follaje, principalmente en las hojas maduras que al florecer desarrollan una fuerte defoliación quedando las panículas huérfanas, bajando las posibilidades de cuajar y desarrollar un fruto comercial.

4-Ajuste de carga:

Durante el verano, después de la poda, es conveniente despuntar los brazos madres de los árboles que tienen cuajas excesivas, sobre todo los que muestran floración ciega. La idea es asegurar la formación de brotes que cubran la fruta y la alimenten para lograr calibres competitivos y, por cierto, evitar el aborto de otoño. Si la carga es excesiva el árbol pierde reservas durante el estrés del verano, llegando muy débil al otoño y botando todo el esfuerzo que realizó en primavera – verano. El ajuste de carga evita que la planta realice este esfuerzo en vano, mejorando el calibre y manteniendo las reservas altas de la planta.

5-La nutrición:

Trabajar con material juvenil y sobre todo con una buena nutrición es fundamental para evitar el aborto de otoño, ya que la desnutrición es una de sus principales causas. De hecho, se sabe que mientras más débil sea la planta, más aborta en otoño. Actualmente el programa de fertilización se desarrolla durante todo el año para asegurar el calibre y lograr huertos fuertes con alta reserva para repetir producción. La fertilización no solo es vía riego sino también foliar, comenzando con la nutrición floral en estado de coliflor y luego K foliar en verano. Con análisis foliares durante la temporada y mediciones de azúcares totales en raíces y follaje se puede modificar el programa de fertilización inicial para obtener huertos fuertes con la inmunidad alta.

6-El estrés:

Es fundamental disminuir el estrés de la planta para mantener vivo al embrión hasta la cosecha. El estrés del verano, por ejemplo, genera que los embriones débiles produzcan etileno desarrollando posteriormente el anillo de abscisión y la caída de la fruta. Por lo mismo, si se realiza nutrición floral y luego K con bioestimulantes foliares durante el verano, la planta podrá vencer la radiación y el viento, entrando con más energía al otoño y aumentando las opciones de que la fruta se conserve hasta la cosecha.

7-Reguladores de crecimiento:

Las antigiberelinas vía foliar y riego no son el único regulador de crecimiento que ayuda a prevenir el aborto. Hay otras opciones que logran reverdecer la planta desde el estado de coliflor a cuaja. Así, por ejemplo, al realizar 2 a 3 aplicaciones de nutrición floral permitirá fortalecer la panícula y lograr un pedúnculo vigoroso y grueso que no desarrolle anillos de abscisión.

8-El riego:

Los huertos usan principalmente como pauta de riego la medición diaria de la evapotranspiración de bandeja. Esta práctica a menudo provoca sobre riego en noviembre- diciembre-enero, y luego a fines de febrero, marzo y abril —al bajar la evapotranspiración— la disminución de la tasa de riego, que coincide con el momento de mayor consumo, ya que la planta está en pleno llenado de fruto, peak radicular y brotación de otoño. Para lograr el mejor resultado, lo mejor es tomar la evapotranspiración como otro factor climático y trabajar el riego según la capacidad de estanque del suelo y la fenología de la planta como elementos principales. Los huertos que tienen sobre riego a fines de primavera-verano desarrollan una brotación más violenta, provocando más competencia de aborto. Al regar por fenología, en cambio, el riego es cauto a fines de primavera- verano, y aumenta cuando comienza el llenado de fruto, prolongando el régimen de verano hasta fines de otoño. Es muy típico que las calicatas en terreno muestren exceso de humedad en noviembre, diciembre y enero, y falta de humedad en marzo, abril y mayo, provocando estrés en el momento fenológico de mayor consumo de agua. La planta reacciona a ese estrés hídrico y salino aumentando el aborto de otoño.

9- Polen:

Es notorio el aporte que hacen los polinizantes a la cuaja del palto. Como la floración es larga, se necesitan a lo menos 2 variedades para cubrir con polen los estados femeninos de la flor. Cuando se produce polinización cruzada entre Hass y otra variedad, se observa un mayor amarre v/s la polinización de Hass con Hass. Existen variedades que entregan una mejor calidad de polen para Hass, observándose en terreno mayor cuaja de Hass en los árboles vecinos a estos polinizantes, destacándose unos más que otros. La polinización cruzada genera un embrión híbrido con mayor rusticidad al estrés, mostrando mayor cuaja inicial (diciembre) y final (precosecha) en el palto.

Una vez que se consideren estos aspectos y se trabajen estos factores a lo largo de la temporada, el palto mostrará un solo gran aborto de verano y un pequeño goteo de fruta en las plantas débiles, con exceso de carga, durante el otoño.


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Este fenómeno, que puede llevar al productor a perder hasta la mitad de la cuaja, se puede combatir realizando algunas labores como la poda, la nutrición, la aplicación de reguladores de crecimiento y el riego, entre otras.
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Buscar una zona con buen clima y suelo, usar plantas de excelente calidad y contemplar la utilización de riego tecnificado, entre otras cosas, es fundamental para lograr buenos resultados productivos en un proyecto de este tipo.
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Avanzar en la construcción de infraestructura de acumulación de agua y tecnificación de los sistemas de riego, utilizar genética más tolerante a la sequía y la salinidad, mejorar la calidad de los fertilizantes usados y llevar a cabo manejos específicos en el suelo para evitar la compactación, serán de gran ayuda para alcanzar este objetivo.

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