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Santiago de Chile. Mar 18/05/2021

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En busca de la mandarina perfecta

Para lograr una fruta dulce, de alto calibre y buena coloración, que sea atractiva para el mercado, se debe realizar un adecuado manejo de la poda, la carga frutal, la nutrición y el riego.

Jueves, 22 de abril de 2021 a las 8:30
Gonzalo  Vargas
Gonzalo Vargas

Obtener mandarinas dulces, de buen tamaño —de calibres 2, 3 y 4 — y full coloración —pareja y sin visos verdes— es fundamental para acceder a buenos precios en los mercados de destino, especialmente a Estados Unidos, donde estos requerimientos son intransables.

Para lograr fruta con estas características es importante que a la planta se le realice un adecuado manejo de la poda, ajuste de carga, nutrición y el riego.

Estos manejos son especialmente importantes en un año de alta producción como este. De hecho, no tomar medidas aumentará el riesgo de llegar al final de la temporada con fruta pequeña y con problemas de coloración.

La poda

Una de las tareas fundamentales para producir mandarinas de alta calidad es propiciar que la luz solar llegue de manera adecuada y lo más uniforme posible al interior de los árboles y a todo el huerto.

Entregarle estas condiciones al huerto permitirá que la fruta que cuaje y se desarrolle tenga una piel más gruesa, de mejor calidad, y una mejor toma y cubrimiento de color. Al contrario, los huertos emboscados, sobre todo en la parte interna, tenderán a producir fruta con problemas de coloración y presencia de visos.

En ese sentido, lo más adecuado es realizar un adecuado manejo de la poda.

Esta labor, que idealmente debe realizarse inmediatamente después de terminada la cosecha —para acelerar todos los procesos y obtener fruta temprana—, apunta a que se seleccione el material productivo —el más grueso— con el que trabajará la próxima temporada, lo que permitirá que la planta distribuya de forma óptima sus reservas a las ramillas más juveniles y aumente la entrada de luz.

Es vital que el trabajo de poda se haga desde el primer año de la planta, con el fin de estimular la ramificación lateral y se formen muchos ejes. Al cuarto año se debe rebajar el eje del centro. A partir de ese momento, todos los años debemos rebajar un eje en forma de rotación. Esto permitirá que manejemos un primero, un segundo y hasta un tercer piso productivo, pero con plantas abiertas.

Se debe tener en cuenta que esta tarea no se trata de cortar ramas de cualquier parte del árbol sin distinguir su calidad y exposición al sol, sino que de seleccionar y eliminar solo los ejes envejecidos y sombríos para dar espacio y luz a los nuevos reemplazos. No hay que olvidar que al trabajar con madera juvenil (uno, dos y hasta tres años) se puede aspirar a obtener flores de ovarios grandes y principalmente brotes campaneros.

Se recomienda, sobre todo en suelos pedregosos, que todo el material obtenido de la poda sea trozado con una máquina picadora de sarmientos y ubicado en la cara cálida del huerto (donde llega más luz), con el fin de conservar mejor la humedad y evitar quemaduras de raíces. Este material debe ser establecido al suelo idealmente en compañía de mulch y compost.

Ajustes de carga

Una vez finalizada la poda, se debe llevar a cabo un certero ajuste de carga en la planta, lo que será vital para la obtención de fruta de un calibre más grande.

Esta labor consiste en seleccionar y eliminar todas las ramillas que ya produjeron fruta y que están envejecidas y débiles, especialmente aquellas que se encuentran dentro del follaje de la planta y que apunten hacia el piso. Estas ramillas se pueden reconocer porque florecen tarde y entregan floración blanca, de muy mala calidad, con ovarios pequeños y fruta de calibres bajos, con problemas de color.

Cuando las plantas son muy altas y cerradas el mejor ajuste de carga es rebajar con serrucho podador los ejes centrales que no bajan por palanca, cortando a tocón ramas completas. Si el árbol está cerrado, en cambio, el ajuste de carga se debe realizar con tijera podadora. En ese caso, la tarea consistirá en cortar las ramillas internas que apuntan al piso.

A fines de diciembre – enero, una vez ocurrido el aborto natural, es importante realizar una estimación de cosecha, a través de un conteo de frutos, que consiste en bajar toda la fruta de 2-3 árboles por sector, ordenando los frutos por calibre. Si el conteo arroja una cifra de frutos superior a 1.200 o 1.500 frutos por árbol, se corre el riesgo de obtener en la cosecha un porcentaje de mandarinas con de bajo calibre.

Es importante tener en cuenta que el ajuste de carga que se haga en los árboles dependerá, en gran medida, de la disponibilidad de agua que exista en el lugar de plantación. Así, por ejemplo, un huerto ubicado en Petorca -zona que hace tiempo viene siendo azotada por la sequía- el ajuste debería ser más fuerte que en una zona donde exista mayor disponibilidad de agua.

Nutrición y apoyo al crecimiento

La calidad de la fruta obtenida depende también de que se haga un adecuado manejo nutricional del huerto, lo que considera especialmente los momentos de aplicación a lo largo de la temporada.

A fines de diciembre, por ejemplo, se debería suspender la entrega de nitrógeno, con el fin de ayudar a adelantar el quiebre de color en la fruta.

Durante el verano y el otoño, esta medida debe complementarse con la aplicación de mayores dosis de potasio y magnesio, que al contrario del nitrógeno ayudarán a mejorar las condiciones para la toma de color del fruto. El magnesio, además, ayudará a la formación de azúcares en el fruto.

En nuestros programas de nutrición también consideramos las aplicaciones foliares y vía riego de molibdeno, que ayuda a propiciar la maduración de otoño.

En esta época también se debería considerar la aplicación de productos como bioestimulantes y microorganismos que estimulan el crecimiento de las raíces de las plantas. De hecho, en otoño ocurrirá un peak radicular muy prolongado que será fundamental estimularlo en verano para el llenado de frutos.

De igual forma, se debe tener en cuenta que el uso de auxinas sintéticas, sustancia que se usan desde fines de flor en adelante para mejorar el calibre de la fruta, está en entredicho en varios lugares del mundo, por lo que se presume que en el corto plazo estarán prohibidas. En ese sentido, resulta fundamental que como industria comencemos a buscar otras alternativas que logren efectos similares.

El riego y la seca

Otro manejo determinante a la hora de lograr fruta de alta calidad es el riego.

En noviembre-diciembre, por ejemplo, es importante que los productores mantengan un riego restringido, con el fin de generar menos competencia en el llenado de fruto posterior. No hay que olvidar que por estos días el árbol está realizando una división celular, por lo que al realizar un riego excesivo nos arriesgamos a que ocurra una brotación temprana y de alto vigor, con chupones, que terminará perjudicando nuestro objetivo central.

El máximo riego debe realizarse durante el llenado de frutos, que es cuando la fruta comienza a hincharse, ya que existe un requerimiento diario de agua. Por lo mismo, los riegos más importantes deberían realizarse en febrero, marzo y abril, que es cuando comienza esta etapa. Someter a la planta a un estrés en esta etapa podría llevarnos a ver comprometido el calibre de la fruta. Es más, en caso de que el huerto tenga una alta carga de fruta, lo mejor será seguir entregando mucha agua en otoño, incluso en invierno. Esto nos ayudará a conseguir mejores calibres.

Durante el llenado de fruto, además, se deben alternar riegos largos y cortos para mantener el perfil del suelo con una humedad homogénea. Cada semana se debe realizar un riego ciclado para expandir el bulbo radicular por el suelo.

Otro manejo fundamental para estimular la acumulación de azúcar y el quiebre de color en la fruta es hacer una seca antes de la cosecha. Esto, en la práctica, significa reducir violentamente el porcentaje de agua disponible en el perfil del suelo, suspendiendo el riego hasta que la fruta ablande. Es importante que la seca se inicie una vez que se haya asegurado el calibre, de lo contrario habrá que posponerla, lo que va en contra del objetivo de salir temprano al mercado. La extensión de la seca dependerá de la capacidad de estanque que tenga el suelo de cada sector, por lo que debe ser definido en terreno por un profesional.


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