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Santiago de Chile. Vie 25/09/2020

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La hora de la nutrición

Dentro de los elementos importantes para la fertilización de los nogales y los avellanos europeos figuran los más comunes como el nitrógeno y el potasio, pero también otros que a menudo no son muy tomados en cuenta por los productores como el calcio, el zinc, el manganeso y el molibdeno, entre otros.

Martes, 01 de septiembre de 2020 a las 8:30
Jean Paul Joublan
Jean Paul Joublan

Agosto comienza a decir adiós y es momento que los productores de nueces y avellanas europeas empiecen a pensar en realizar una fertilización adecuada para sus huertos, que ayude a reponer el consumo de nutrientes utilizados durante la última temporada y prepare a las plantas para la etapa productiva que se avecina.

Una buena fertilización le permitirá a las plantas desarrollarse bien y producir más, y a la vez soportar de mejor forma situaciones de estrés como las que suelen darse en años con veranos con altas temperaturas y escasez hídrica. También las ayudará a que enfrentar de mejor forma a potenciales patógenos, ya que la nutrición, junto al riego, actúa como la primera línea de defensa.

Pero, ¿cómo se consigue una buena nutrición?

Realizando una fertilización lo más equilibrada posible. Eso implica no concentrarse solo en los macro nutrientes, como nitrógeno y potasio, sino también preocuparse de los micro, como el calcio, el zinc, el manganeso y el molibdeno, entre otros.

Y lo fundamental es entregarle a la planta solo los nutrientes que necesita, ni más ni menos. Es decir, no sobrefertilizar, una práctica común entre los agricultores chilenos, que a la larga provoca cuantiosos daños a la planta, al huerto y al sistema productivo en su conjunto. Así, por ejemplo, si aplicamos más nitrógeno del que se necesita, la planta tendrá un crecimiento vegetativo exacerbado, que irá mucho más allá de lo que su sistema es capaz de satisfacer. Esto llevará a que la planta tenga mayor evapotranspiración, pero también a que los otros elementos se diluyan, es decir, se generará un efecto inverso al deseado.

Hay que tener presente que una planta bonita, grande, con hojas muy verdes no siempre es la más productiva.

Las herramientas disponibles

En ese sentido es importante que, antes de fertilizar, se realicen estudios de laboratorio y evaluaciones en terreno, como un análisis de suelo y una evaluación de los sistemas radiculares de las plantas, que ayuden a hacer un adecuado diagnóstico nutritivo del huerto.

En esta evaluación también se tienen que tomar en cuenta los análisis foliares y de suelo que se hicieron en la temporada anterior, con el fin de determinar con mayor certeza las condiciones con las que venía el árbol y si existía algún micro o macronutriente deficitario.

De igual forma, se deben considerar los resultados productivos del huerto en la última temporada. Este dato es especialmente importante en aquellos huertos con altas productividades (9-9,5 toneladas en nogales y 4-4,3 toneladas en avellanos europeos), los cuales tienen que reponer todos los nutrientes que ocuparon para lograr esos rendimientos.

Es importante que en el diseño del programa nutricional también se tomen en cuenta factores como las condiciones climáticas y las características del suelo en el que se encuentra establecido el huerto. En este último punto es importante saber si el suelo es arenoso, arcilloso, trumao o de otro tipo; si tiene una suficiente o insuficiente cantidad de materia orgánica, y si su pH es alto o bajo.

Los elementos fundamentales

Dentro de los elementos importantes para la nutrición de los nogales y los avellanos europeos figuran los más comunes como el nitrógeno y el potasio, pero también otros que a menudo no son muy tomados en cuenta por los productores.

En ese grupo se encuentran elementos como el calcio, que suele estar presente desde la Región de O´Higgins al norte, pero muy ausente hacia el sur; y el zinc, que por lo general es deficitario en ambas especies.

También está el manganeso, que puede ser deficitario, especialmente en suelos con pH muy altos (sobre 7,5). En el caso de que el pH sea muy bajo y exista una alta humedad, es probable que este elemento se vuelva tóxico, generándole importantes problemas a la planta.

Los productores también deberían considerar la aplicación —ya sea por vía foliar o radicular— de productos de silicio o silicatos—en este caso solubles—, los cuales actúan como barrera de contención para la entrada de patógenos a las células del cultivo y ayudan a que las plantas sean más robustas y tengan un mejor comportamiento en poscosecha. Si bien los suelos del país, en general, no son deficitarios de este elemento, su aplicación puede significar una gran ayuda para las plantas.

En esa línea también figura el molibdeno, un elemento que muchas veces no es considerado por los productores (de hecho, no es considerado en los análisis de suelo que se realizan en Chile), pero que cumple un rol importante en la nutrición de las plantas, especialmente en aquellas que están plantadas en suelos con pH relativamente bajos (<6,5). Este elemento es un componente esencial en dos enzimas que convierten el nitrato en nitrito y amoniaco, y cumple un rol fundamental en la fabricación de aminoácidos y, por lo tanto, de proteínas.

1-Toxicidad en hojas de nogal por manganeso. 2-Planta de avellano Tonda di Giffoni con deficiencia de magnesio. 3-Planta de nogal Chandler con deficiencia seria de magnesio. Jean Paul Joublan.


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