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Claves para evitar el añerismo en cítricos

Escoger la genética adecuada para trabajar y administrar correctamente el agua de riego a aplicar, son parte de las recomendaciones para alcanzar este objetivo.

Miércoles, 20 de enero de 2021 a las 8:30
Gonzalo  Vargas
Gonzalo Vargas

La producción alterada en cítricos, también llamada añerismo, genera que los árboles tengan una alta productividad de frutos en una temporada determinada y que esta caiga en la siguiente. Todo esto desemboca en un desorden productivo para el huerto y en un gran problema para el productor.

Este fenómeno ha estado golpeando fuerte en las últimas temporadas, por lo que es útil que los productores conozcan las herramientas y soluciones existentes para prevenir este problema.

Trabajar con ‘buena’ genética

La genética es todo. Es muy difícil alcanzar buenos resultados productivos si la genética con la que se está trabajando es mala.

Por ello, es esencial que al momento de elegir una determinada especie cítrica, la combinación variedad/portainjerto sea la adecuada.

Por ejemplo, en el caso de los limoneros de la variedad Messina, emplazados en zonas frías, donde la temperatura llega a -4°C, es muy útil trabajar con el portainjerto Citrumelo, ya que ayuda a tolerar mucho más el daño por frío. La cosecha debería terminar a más tardar a fines de junio, entrando al invierno sin fruta.

Por otro lado, el patrón Citrumelo, al ser trifoliado, es más tolerante al frío que Macrophylla, principal portaninjerto utilizado en limoneros. Sin embargo, es muy sensible a las heladas.

El limonero es refloresciente, por lo que a medida que la fruta es cosechada, la floración ocurre más rápido, acelerando el ciclo productivo. Si se acelera este manejo, se puede cambiar la fenología del huerto, aumentando la cosecha de verano-otoño y disminuyendo la proporción de fruta obtenida en invierno.

Si bien el patrón Citrumelo atrasa la cosecha y entrega menores calibres, la variedad Messina al ser sietemesina y producir mayores calibres, permite entregar una cosecha temprana sin entrar a las heladas de invierno.

De hecho, para la temporada que ya termina, pudimos cosechar este tipo de limones a fines de abril y principios de mayo, siendo que este proceso suele terminar entre julio y agosto, lo que nos permitió derivar gran parte de la producción al mercado interno y obtener un precio promedio alto. También hay huertos que comenzaron la cosecha a fines de abril, entrando al invierno con mayor reserva y resistencia al frío.

En el caso de los naranjos, sabemos que al usar el patrón Rubidoux se obtiene fruta de buena calidad interna, tolerante al frío por mayor Brix, pero con una curva de calibre menor a Carrizo o C35.

Por ello, se realizaron cambios de variedad por W. Murcott reinjertado, y sin querer se dejó el puente de naranjo entre Rubidoux y el mandarino, formando un árbol más compacto, muy productivo y sin problemas de calibre.

Según los españoles, el mejor puente para producir calidad y producción es Valencia. Con esta combinación y usando puentes, las debilidades del patrón Rubidoux se fortalecen.

El desafío de regar con poca agua

Considerando que la sequía ha impactado fuertemente al país, los productores han tenido que ir administrando de mejor forma sus riegos.

Esto los ha llevado a concentrar gran parte de sus riegos en los meses de noviembre, diciembre y enero, debido a que es la época en que la evapotranspiración de los cultivos se dispara, pudiendo llegar a transpirar cerca de 7-8 mm/día.

Sin embargo, en este período, la planta no requiere tanta agua. La etapa donde más la necesita es cuando está llenando los frutos, lo que suele ocurrir entre el 15 de enero y fines de abril, en el caso de las variedades tempranas, o fines de mayo, en el caso de las variedades tardías. Aquí se debe regar por fenología y capacidad de estanque del suelo y no por la evapotranspiración.

Esto ha dado muy buenos resultados en la provincia de Petorca, donde se restringió el agua a los paltos y se le entregó toda la disponibilidad a W. Murcott, lo que ayudó a concentrar los riegos en febrero, marzo y abril, logrando rendimiento de 65 toneladas el año pasado. Este año esos rendimientos se podrían repetir nuevamente, ya que la fruta ha alcanzado buenos calibres, con árboles sin chupones, lo que ha desviado el agua hacia el llenado de frutos y no hacia el crecimiento vegetativo que siempre compite con la fructificación.

En caso de que la disponibilidad de agua no permita realizar estos riegos en un lapso tan largo, el escenario puede complicarse, pero no todo está perdido. Así, por ejemplo, en el Valle de Aconcagua, donde tenemos naranjas Fukumoto, estuvimos 3 semanas sin riego durante febrero, en momentos en que el árbol presentaba una alta producción y cuaja.

Para evitar perderla, se realizaron aplicaciones de silicio, lo que fortaleció a las raíces, ayudando a la planta a resistir la sequía. Así, cuando el agua comenzó a volver, los frutos comenzaron a recuperar sus calibres, retomando el llenado de fruto.

En la actualidad, estos calibres deberían llegar a ser medios a chicos, pero de igual forma con potencial exportable.

Si no se hubiesen realizado las aplicaciones de silicio, es altamente probable que la planta hubiese sufrido abortos en este otoño, así como también un deterioro en el desarrollo y crecimiento de los frutos, con serios daños en las raíces.

Fomentar las reservas de energía

Para que los cítricos sean capaces de tener reservas de energía durante toda la temporada, es fundamental realizar una fertirrigación adecuada.

Para ello, es necesario suministrar nitrato, amonio, fósforo, calcio, potasio, cinc y boro en las siguientes dosis en gramos por metro cúbico (gr/m3):

Nivel de nutrientes a aplicar por temporada:
Nutriente Dosis por temporada Indicaciones
Nitrato 125 - 250 gr/m3

Este elemento se mueve muy rápido en el suelo, por lo que la recomendación es aplicarlo de la forma más fraccionada posible para que su lixiviación sea mínima y la planta logre, en sus primeros 20, 30 a 40 cm, captar a este mineral.

Amonio 250 gr/m3

Los cítricos son amoniofílicos, es decir, prefieren mucho más el amonio que el nitrato. Por ello, lo ideal sería aplicar amonio estabilizado con DMPP, de esta forma la planta captará más amonio, ayudándola a aumentar sus reservas de energía, disminuyendo la lixiviación del nitrato.

Fósforo 250 - 400 gr/m3

Lo ideal es realizar aplicaciones lo más concentradas posibles, sobre todo en el peak de crecimiento radicular.

Calcio 120 - 200 gr/m3

Este elemento permite robustecer las paredes celulares y generar fruta firme. También funciona como un activador hormonal, activando el metabolismo de la planta. Por ello, se debe aplicar al inicio de la temporada, saliendo del invierno, para que el cítrico despierte, ayudando a que los nuevos tejidos que están floreciendo y cuajando, sean ricos en calcio.

Potasio 400 - 800 gr/m3

Es ideal que este nutriente no compita con otros cationes como magnesio o calcio, por lo que es ideal aplicarlo en altas concentraciones, al menos, una vez por semana durante el llenado de fruto.

Cinc 120 - 200 gr/m3

Este elemento debe estar presente en todos los períodos de división celular: brotación, botón floral, plena flor, cuaja, brote de verano y brote de otoño. En caso de que el agua sea alcalina, pueden aplicarse 12 a 15 kilos de sulfatos de cinc/ha en un solo riego.

Boro 60 gr/m3

Al igual que el nitrato, este nutriente tiene gran facilidad para penetrar en el suelo. Por ello, se administra en una menor concentración por metro cúbico.

Fuente: Gonzalo Vargas

Cuidado con la nutrición foliar

Si bien las indicaciones anteriores ayudarán a que la planta posea una importante reserva de energía para la temporada, será necesario que el productor realice una serie de manejos desde la poscosecha hasta la cuaja para asegurar un adecuado desarrollo y llenado de frutos.

Para ello, una vez terminada la cosecha, se deben realizar dos aplicaciones de urea foliar más aminoácidos y microelementos, con el fin de elevar las reservas de energía en el follaje antes de floración.

Una vez que comienza el botón floral, se debe incorporar ácido giberélico, 6-benciladenina, calcio, cinc, manganeso, boro, extracto de alga, más un bioestimulante, sobre todo en las zonas que tengan primaveras frías. Esta acción se debe repetir en plena flor y en cuaja.

Aplicaciones para asegurar un adecuado desarrollo y llenado de frutos:
Etapa de aplicación Qué aplicar
Poscosecha

2 aplicaciones de urea foliar más aminoácidos.

Botón floral

Ácido giberélico, 6-benciladenina, calcio, cinc, manganeso, boro, extracto de alga, más un bioestimulante.

Plena flor

Ácido giberélico, 6-benciladenina, calcio, cinc, manganeso, boro, extracto de alga, más un bioestimulante.

Cuaja

Ácido giberélico, 6-benciladenina, calcio, cinc, manganeso, boro, extracto de alga, más un bioestimulante.

Fuente: Gonzalo Vargas

Realizar estas aplicaciones, al menos en cultivos de W. Murcott, permitió alcanzar cosechas de 70 toneladas, mientras que en huertos que no realizaron este manejo o que se atrasaron en la aplicación de estos elementos, la producción bajó a 18 toneladas en una primavera fría.

Realizar una poda adecuada

Si el productor no realiza un adecuado manejo del follaje, la cantidad de leña del árbol aumentará, provocando que los azúcares producidos por la planta sean redistribuidos a la madera, lo que a la larga provocará un incremento del añerismo y una reducción en los calibres de la fruta.

A esto se suma que es necesario ir generando un recambio de las ramillas que son menos productivas o más viejas, para dar paso a otras más juveniles.

Por ello, es recomendable realizar una poda gruesa donde se extraiga todo el material leñoso que tenga sobre 4 a 5 años. Para esto, es útil crear dos cuadrillas que se encargarán del proceso: la primera, equipada idealmente con un serrucho, deberá abrir y sacar los brazos madre más leñosos, mientras que la segunda debería acudir con tijerones o tijeras, cortando todas las ramillas más pequeñas que apuntan hacia el piso, cortando en un reemplazo que suba.

Este proceso provocará que el árbol reemplace todos sus cargadores con material juvenil, más activo y por ende con mayor potencial productivo. Además, el árbol gozará de un follaje más abierto, permitiendo que los frutos reciban la luz solar adecuada para su desarrollo.

Al finalizar el manejo de follaje, será necesario limpiar el centro de las ramas, también llamada corona. Esto permitirá acabar con todos los nidos de chanchito blanco y conchuela acanalada que puedan existir en los cultivos y que muchas veces no pueden ser fumigados.

Para ello, basta con eliminar toda la ramería interna existente en el cultivo, dejando al árbol limpio, solo con las ramillas más productivas.

En relación a la poda en altura, uno de los principales errores que se cometen en cítricos consiste en eliminar el ‘segundo piso’ de fruta que a veces suele aparecer. Este debe dejarse expresar porque puede duplicar y en algunos casos hasta triplicar el número de frutos por planta, que luego al cuajar cae por palanca y puede ser cosechado.


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Análisis
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Los principales organismos controladores de insectos y ácaros se dividen en parasitoides, depredadores y entomopatógenos y pueden actuar en manzanos, cítricos, paltos, berries, frutillas, tomates, entre otros.
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Si bien ambos son capaces de generar buenos resultados productivos, la elección de cuál se ocupe debe hacerse a partir de criterios técnicos como el tipo de suelo y la variedad con la que se está trabajando.
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Buscar una zona con buen clima y suelo, usar plantas de excelente calidad y contemplar la utilización de riego tecnificado, entre otras cosas, es fundamental para lograr buenos resultados productivos en un proyecto de este tipo.

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