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Una mirada a los coronavirus

Existen muchos tipos de coronavirus, y algunos son específicos de los animales. Sin embargo, y como cualquier enfermedad infecciosa, debemos tener conciencia que siempre existe la posibilidad que ciertos virus o bacterias puedan mutar y puedan pasar de una especie a otra.

Martes, 24 de marzo de 2020 a las 8:30
Pedro Meléndez
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Pedro Meléndez

Debido a la coyuntura que estamos viviendo en todo el mundo con la pandemia de coronavirus en humanos, me pareció pertinente escribir un artículo para aclarar que existen otros coronavirus que afectan a animales y que no tienen ninguna relación con el Covid-19. Esto puede ayudar a aclarar ciertas “fakesnews” que aparecen en las redes sociales y que solo apuntan a crear pánico dentro de la población.

Los coronavirus son virus que contienen ARN (Acido Ribo Nucleico) y que se subdividen en los géneros Alfa-coronavirus, Beta-coronavirus, Gama-coronavirus y Delta-coronavirus. El nombre de coronavirus está inspirado en la estructura del virus, que presenta protuberancias y forma como una corona en su superficie y alrededores.

Es importante saber que algunos coronavirus solo afectan a los animales, aunque hay otros que también pueden afectar a los humanos. Así, dependiendo de la especie, los coronavirus en humanos pueden causar diversos síndromes que van desde un resfriado común hasta cuadros más graves como neumonías o síndromes respiratorios como el del Medio Oriente (MERS-CoV) o el agudo severo (SARS-CoV).

El coronavirus del género Alfa-coronavirus incluye cepas que afectan al humano, pero también algunas que afectan a los cerdos (virus de la gastroenteritis transmisible porcina o TGE). El género Beta-coronavirus, en tanto, incluye varios subgrupos, afectando a animales de la especie murina (hepatitis de ratón) y el virus del SARS humano. Ambos géneros (Alfa y Beta Coronavirus) tienen también al murciélago como huésped. El género Gama-coronavirus incluye a todos los coronavirus que afectan a las aves.

Por lo tanto, los coronavirus no solo afectan al ser humano sino también a muchas especies animales. A pesar de que se sospecha que el brote actual en humanos proviene de una mutación del virus de murciélagos o del animal llamado “Pangolin”, estos virus no necesariamente se transmiten entre distintas especies. En los mamíferos y aves los coronavirus afectan principalmente el tracto respiratorio y gastrointestinal de los animales.

En el caso de las aves, el virus de la bronquitis infecciosa (IBV) es un coronavirus que afecta no solo las vías respiratorias, sino también el tracto urogenital de los animales. Otras enfermedades causadas por coronavirus en animales y que tienen consecuencias económicamente importantes para los productores son el coronavirus porcino (coronavirus de la gastroenteritis transmisible, TGE) y el coronavirus bovino, el cual causa diarrea en los terneros. En el caso de los gatos, el coronavirus felino causa cuadros entéricos, aunque muchas veces puede mutar provocando peritonitis infecciosa. En el caso de los perros, existen dos tipos de coronavirus canino: uno que causa una enfermedad gastrointestinal leve y otro que genera una enfermedad respiratoria. También existe el coronavirus de la hepatitis del ratón, el cual produce una elevada mortalidad, sobre todo en las colonias de ratones de laboratorio.

Coronavirus en los bovinos

Las infecciones por coronavirus bovino se asocian a tres síndromes clínicos que afectan tanto al ganado lechero como al de carne. Estos síndromes son: (i) diarrea en terneros jóvenes, (ii) disentería de invierno (diarrea hemorrágica) en bovinos adultos,(iii) infecciones respiratorias en bovinos de diferentes edades, incluido el complejo respiratorio bovino, y la fiebre del embarque, típica de bovinos de engorda.

Los coronavirus se describieron por primera vez como causa de diarrea en terneros en Estados Unidos en 1973, y desde entonces han sido reconocidos en todo el mundo como parte de los tres síndromes clínicos antes mencionados, los cuales tienen un impacto económico considerable.

A pesar de los diferentes síndromes clínicos y la aparente transmisión entre especies del coronavirus bovino y sus variantes, solo se conoce un serotipo de coronavirus bovino. De hecho, hay poca diversidad de secuencia genética entre los coronavirus bovinos y los coronavirus de rumiantes salvajes asociados a los diferentes síndromes clínicos.

La diarrea inducida por coronavirus ocurre comúnmente en terneros de menos de 3 semanas de edad después que han disminuido los anticuerpos calostrales adquiridos pasivamente al momento del nacimiento, pero la enfermedad puede llegar a ocurrir hasta en terneros de 3 meses de edad. La gravedad de la diarrea y la deshidratación depende de la dosis de infección, así como de la edad y el estado inmunitario del animal. Son también comunes las co-infecciones con otros patógenos entéricos como el rotavirus, el virus de la diarrea viral bovina, el Criptosporidium y la Escherichiacoli enterotoxigénica o enteropatógena. Sus efectos aditivos o sinérgicos aumentan la gravedad de la diarrea. La diarrea por coronavirus en el ternero suele ser estacional, siendo más común en invierno, en parte debido a la mayor estabilidad del virus que presenta a bajas temperaturas.

El coronavirus bovino también se ha descrito como causa de una disentería de invierno, que es una enfermedad entérica aguda y esporádica del ganado adulto en todo el mundo y que es especialmente frecuente durante los meses de invierno, como su nombre lo indica. La disentería de invierno se caracteriza por una diarrea explosiva, a menudo acompañada de sangre, una disminución de la producción de leche, depresión, anorexia y signos respiratorios frecuentes. Las tasas de morbilidad varían del 20% al 100% en los rebaños afectados, pero las tasas de mortalidad suelen ser bajas (1–2%). Un síndrome de disentería invernal similar asociado con las variantes de coronavirus bovino ocurre en algunos rumiantes salvajes (venados, etc.). Este hallazgo sugiere que los rumiantes salvajes que comparten áreas de pastoreo comunes con el ganado podrían ser un reservorio de cepas de coronavirus transmisibles al ganado bovino o viceversa.

El coronavirus bovino también causa cuadros respiratorios leves (tos, rinitis) o neumonía en terneros de 2 a 6 meses. Un estudio epidemiológico de terneros desde el nacimiento hasta las 20 semanas de edad confirmó la eliminación del coronavirus tanto por vía fecal como por vía nasal, con diarrea prominente al inicio de la infección. Posteriormente, los terneros eliminaron el virus de forma intermitente a través de las vías respiratorias, con o sin signos clínicos, lo que sugiere que la inmunidad a largo plazo de la mucosa del tracto respiratorio es ineficaz en la eliminación completa del virus. Como consecuencia, el coronavirus puede reciclarse entre el ganado de todas las edades e independientemente de su estado inmunitario, con diseminación esporádica por vía nasal o fecal de animales infectados.

Desde 1993, el coronavirus bovino también se ha asociado como una causa predisponente del complejo respiratorio bovino (fiebre del embarque). Tanto la diseminación respiratoria como entérica del coronavirus bovino se han descrito en el ganado de engorda infectado, alcanzando su punto máximo poco después del arribo de los animales a los corrales de engorda.

La eliminación simultánea del virus por vía fecal y nasal puede persistir hasta 10 días después de la infección por coronavirus de los terneros. El antígeno del coronavirus se detecta comúnmente en las células epiteliales de las vías respiratorias superiores e intestinales, y ocasionalmente en el pulmón. El mecanismo o patogénesis de la diarrea por coronavirus en terneros es similar a la causada por rotavirus, con la notable excepción de que el intestino grueso también se afecta por el coronavirus. La enfermedad ocurre con mayor frecuencia en terneros alrededor de 1 a 3 semanas de edad, cuando aumenta la exposición al virus y los títulos de anticuerpos calostrales comienzan a disminuir. El virus destruye las células que recubren las vellosidades intestinales y la superficie de la mucosa en el intestino grueso. Esto conduce a una mala digestión y mal absorción, con una rápida pérdida de agua y electrolitos. La hipoglicemia, acidosis e hipovolemia resultantes pueden progresar a insuficiencia circulatoria y muerte, especialmente en terneros jóvenes.

La patogénesis y las lesiones de la disentería de invierno del ganado lechero y de carne se parecen a las de la diarrea de los terneros, pero a menudo con hemorragia intestinal marcada y necrosis extensa de células dentro de las criptas de la mucosa del intestino grueso. La diseminación nasal y fecal del virus es más transitoria (hasta 4–5 días). La anorexia y la depresión observadas en el ganado lechero con disentería de invierno pueden explicar la caída brusca y a veces prolongada en la producción de leche.

Hoy existe una variedad de pruebas de laboratorio para la detección del coronavirus bovino. Así, en los laboratorios se utilizan cultivos celulares, pruebas de ELISA, microscopía electrónica (a través de suero hiperinmune) y detección del ARN viral por RT-PCR. Esta última técnica ha aumentado significativamente la detección del virus, particularmente en muestras respiratorias. El diagnóstico post mortem se realiza en tejidos respiratorios o intestinales frescos o fijos afectados por el virus utilizando sueros hiperinmunes o anticuerpos monoclonales para inmunofluorescencia o tinción inmunohistoquímica de tejidos.

Debido a que la diarrea por coronavirus ocurre en terneros jóvenes durante sus primeras 3 semanas de vida, la vacunación materna puede mejorar la calidad del calostro, optimizando la inmunidad pasiva inmediata para el ternero recién nacido. Finalmente, se ha estado estudiando la vacunación intranasal utilizando la vacuna de coronavirus entérico atenuado vivo para reducir el riesgo del complejo respiratorio bovino en el ganado que ingresa a los corrales de engorda. Sin embargo, no es un procedimiento que se esté llevando a cabo en forma rutinaria aún en Estados Unidos.

En resumen, existen muchos tipos de coronavirus, y algunos son específicos de los animales. Sin embargo, y como cualquier enfermedad infecciosa, debemos tener conciencia que siempre existe la posibilidad que ciertos virus o bacterias puedan mutar y puedan pasar de una especie a otra, tal como puede estar ocurriendo ahora con la pandemia humana. Por lo tanto, a pesar de que los bovinos también tienen coronavirus específicos que causan principalmente cuadros digestivos, debemos siempre considerar las medidas de bioseguridad (uso de guantes, botas, desinfecciones periódicas, aislamiento de animales enfermos, etc) para evitar posibles transmisiones entre los animales o entre los animales y el ser humano. Esto es válido para cualquier enfermedad de tipo infecciosa.

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