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La fruticultura como motor de desarrollo

El investigador del INIA Carillanca analiza las distintas opciones que tienen los productores para desarrollar exitosamente el negocio frutícola en la Región de La Araucanía.

Miércoles, 19 de febrero de 2020 a las 8:30
Miguel  Ellena
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Miguel Ellena

La enorme riqueza y disponibilidad de los recursos naturales presentes en la Región de la Araucanía son una gran oportunidad para disminuir y superar los índices de pobreza. En ese sentido, la calidad de los suelos y clima entregan un enorme potencial para la producción de alimentos, especialmente para la de frutos frescos y aquellos que se orientan a la transformación industrial.

Pero para aprovechar esos elementos y fortalecer el desarrollo y crecimiento de una industria frutícola robusta, es necesario que la región transforme, reconvierta y modernice su agricultura. Los pilares fundamentales serán el desarrollo de la fruticultura y agroindustria regional, la formación del capital humano que participará en dicho proceso y la atracción de inversionistas. Esto permitiría a la IX Región mejorar significativamente su PIB y los ingresos y de calidad de vida de su población.

Para ello, es fundamental contar con los recursos económicos que permitan invertir en investigación y desarrollo, junto a la transferencia de tecnologías que son la base para alcanzar un desarrollo sustentable y lograr que las empresas regionales sean más competitivas. Además, si la tecnología logra atender las demandas de los productores bajo un enfoque participativo, tendrá mayores posibilidades de ser adoptada.

Para esto será necesario contar con herramientas para el fomento de la producción, como créditos, bonos, incentivos, fondos regionales para investigación y desarrollo, transferencia de tecnologías y proyectos que permitan a los pequeños y medianos productores realizar plantaciones y mantener los huertos hasta su entrada en producción comercial.

Fortalecimiento de especies frutales con mayor potencial

Entre las especies frutales con mayor potencial de desarrollo en la Región de la Araucanía, figuran las siguientes:

-Avellanos europeos

De acuerdo a las señales entregadas por el mercado, la gran demanda por avellanas europeas ha provocado que las plantaciones de esta especie sigan creciendo en la región. De hecho, en los últimos años la superficie plantada en la zona ha llegado a las 4 mil 500 hectáreas, y se espera que, dentro de las próximas dos temporadas, sobrepase las 5 mil.

Acelerar la entrada en producción y aumentar significativamente los rendimientos unitarios es lo que se necesita en la actualidad y, para lograrlo, se requiere incorporar nuevas tecnologías que, además, aumenten la competitividad de la industria local del avellano.

En este sentido, la Plataforma Frutícola de INIA Carillanca ha desarrollado tecnologías como polinización asistida y densificación de huertos, lo que ha permitido, a nivel experimental, aumentar significativamente los rendimientos. En la actualidad, estamos desarrollando un plan de modernización del cultivo mediante el empleo de portainjertos. Los resultados preliminares han permitido anticipar la entrada en producción a 2 años y aumentar los rendimientos unitarios, llegando a 1300-2.000 kg/ha al quinto año.

Estas nuevas tecnologías permitirán que Chile cuente con los huertos más modernos del mundo. A través de un proyecto de investigación con Ferrero, principal empresa chocolatera a nivel mundial, estamos desarrollando una serie de nuevos portainjertos sin emisión de hijuelos.

Esta tecnología permitirá reducir costos de producción debido a que no será necesario el control de los brotes basales mediante desecante. Por estos días estamos en la etapa de multiplicación de estas selecciones clonales, las cuales posteriormente serán injertadas y evaluadas bajo diferentes condiciones agroecológicas en Chile y Europa. Creemos que esta será la principal tecnología que se aplicará en los huertos de avellano europeo del futuro.

-Cerezos

La cereza es hoy uno de los frutos más rentables para Chile. En la Araucanía esto se ve reflejado en el incremento del 90% de su superficie entre 2012 y 2016, periodo en el cual se pasó de 382 a 725 hectáreas.

Las principales áreas de producción en la región se ubican en la provincia de Malleco, donde figuran localidades como Angol, Renaico y Collipulli. En Cautín, en tanto, destaca la comuna de Gorbea.

En estas zonas se ven muy favorecidas las producciones tardías de cerezos en relación a lo que sucede en la zona central. Por ello es que existe un gran interés de parte de inversionistas y productores por ampliar el área. De hecho, han solicitado colaboración científica-tecnológica con la Plataforma Frutícola de INIA Carillanca.

Entendiendo estas iniciativas, será fundamental iniciar un programa de evaluación del comportamiento agronómico de nuevas variedades tardías y portainjertos a nivel regional, mediante la implementación de granjas o huertos experimentales y demostrativos en los distritos o zonas con aptitud frutícola. La idea es buscar potenciar aún más esta característica.

Esto será de utilidad para las zonas precordilleranas de producción más tardía(fines de enero, idealmente febrero).

En ese contexto, se debe desarrollar un programa continuo de evaluación de nuevas variedades y portainjertos que se adapten a las particulares condiciones agroecológicas de la Araucanía.

-Castaños

La existencia de una demanda insatisfecha de castañas de calidad en el hemisferio norte representa una tremenda oportunidad para el país, el que podría convertirse en el abastecedor por excelencia. Hay que recordar que en este negocio un productor puede obtener retornos de 1,7 Euros/kg para en el caso de que las castañas vayan a la transformación industrial y de US$ 3/kg en el caso de las que sean derivadas a otros mercados por sus calibres más grandes para consumo directo.

En ese sentido, la Araucanía posee, en ciertas zonas, suelos trumaos profundos con buen drenaje, lo que representa condiciones excepcionales para el cultivo. En relación a los rendimientos, una estimación conservadora apunta a la obtención de 5,5 ton/ha, aunque se pueden alcanzar rendimientos de entre 7,0 ton/ha y 8,0 ton/ha en pleno régimen productivo.

Entre las principales ventajas del cultivo, destacan su bajo nivel de inversión y de operación comparado con otros como los cerezos, manzanos y arándanos; y bajos requerimientos de mano de obra, y escasa o nula presencia de plagas y enfermedades, lo que facilita su producción bajo modalidad orgánica.

Estudios realizados por la Plataforma Frutícola de INIA Carillanca han determinado rendimientos promedios de entre 1300 kg/ha y 2.000 kg/ha a partir del cuarto año, dependiendo de la densidad de plantación y variedad. Al quinto año ha destacado la variedad Marrone di Cittá di Castello con producciones de 2.308 kg/ha y 4.283 kg/ha para densidades de 178 y 285 árboles/ha, respectivamente.

Con la variedad Marrone di Cuneo se han logrado rendimientos promedio de 2.212 kg/ha al quinto año, con una densidad de 187 árboles/ha. Estos rendimientos son significativamente superiores a los obtenidos en huertos europeos de España, Francia o Italia, donde los promedios no superan los 3.000 kg/ha.

Los desafíos para la investigación y el desarrollo, en el caso particular del castaño, se centran en crear huertos con una mayor densificación. De hecho, en INIA Carillanca comenzaremos a desarrollar estudios en este tópico que permitan frenar el vigor y aumentar los rendimientos y precocidad.

Además, como en toda la fruticultura moderna alcanzada para otras especies (manzanos, perales, cerezos, ciruelos, etc.), el futuro del castaño necesariamente debe contemplar la disposición de huertos de mayor densidad y control del vigor. La idea es anticipar y aumentar los rendimientos unitarios y, por tanto, la rentabilidad del negocio.

-Olivos

El cultivo de olivos tiene una amplia zona de factibilidad, sobre todo en la zona del secano interior de Malleco, donde destacan localidades como Los Sauces, Purén, Lumaco, y otras comunas de Angol como Renaico, Collipulli y Ercilla. De igual forma, hay localidades de las comunas de Galvarino, Chol-Chol, Nueva Imperial y Carahue–Provincia de Cautín– que también exhiben buenas condiciones para el desarrollo de variedades aceiteras y, con ello, aceites Premium de alta calidad. Además se podrían producir productos orgánicos, debido a la escasa presencia de plagas y enfermedades.

Cabe destacar que este cultivo se puede mecanizar, lo que implica una mayor eficiencia productiva. No obstante, para pequeños productores se podrían realizar huertos para cosecha semi-mecanizada e incluso algunos manuales. Para ello es necesario, además de las plantaciones, desarrollar almazaras, que permitan procesar las aceitunas a nivel local. Existe la posibilidad de realizar esto a nivel de agrupaciones de pequeños y medianos productores o incluso que cada productor cuente con su pequeña planta de proceso.

Es importante tener en cuenta que los mejores aceites, los cuales alcanzan altos precios, se producen bajo condiciones más frías en el centro norte de Italia. Por esto, los aceites de la Araucanía, serían productos únicos, diferenciados y producidos bajo condiciones frías yen suelos ácidos de origen volcánico. Además podrían tener un sello étnico en el caso de ser producido por pequeños agricultores mapuches. Estos productos se podrían comercializar bajo negocio justo o fairtrade, de modo que los pequeños productores alcancen mayores retornos.

-Nogales

El mayor crecimiento de nogales en la Araucanía se ha producido en la provincia de Malleco, más específicamente en Renaico, Angol, Collipulli y Los Sauces, entre otras localidades. De hecho, se ha producido un aumento de 233 ha aproximadamente en los últimos años, siendo Chandler la variedad principal.

Si bien el interés por establecer nuevas plantaciones está, en la zona existe mayor probabilidad de ocurrencia de enfermedades bacterianas, sobre todo de bacteriosis del nogal (Xanthomonas campestris pv. juglandis).

Respecto a las condiciones para el desarrollo del rubro en la Araucanía, es muy necesario introducir nuevas variedades con mayor tolerancia a enfermedades tanto fungosas como bacterianas, y a su vez más tempraneras. La idea es que cuenten con precocidad en la entrada en producción, menores requerimientos de riego, no tengan aborto floral y cuenten con características respecto a su color de nuez (similar a Chandler) y alto rendimiento.

Para esto será necesario evaluar el comportamiento agronómico de las nuevas variedades sobre portainjertos clonales tolerantes a enfermedades radiculares como la Phytophthora. Para ello, será necesario realizar proyectos de investigación-desarrollo, con establecimiento de ensayos para estudiar el comportamiento agronómico de las nuevas variedades y de las combinaciones variedades/portainjertos.

Estos ensayos de investigación-desarrollo deben ser realizados en forma participativa o asociada con los productores de la región. Además, será necesario incentivar y fomentar la instalación de secadores en los predios, de modo que los productores puedan bajar la humedad de las nueces y, con ello, se pueda ofrecer un producto de calidad.

-Vid vinífera

En algunas localidades de las provincias de Malleco (Renaico, Angol, Traiguén, Los Sauces, Purén y Lumaco) y Cautín (Galvarino y Chol-Chol), se presentan condiciones agroecológicas adecuadas para el desarrollo de variedades con mayor adaptación a climas fríos de vid vinífera. Estas permitirían generar vinos de calidad, especialmente blancos.

La variedad Chardonnay, por ejemplo, permitiría la producción de vinos finos (de varietales y de reserva envejecidos en madera) distintivos y distinguidos, muy balanceados, con un amplio rango de olores y sabores.

Otra característica de esta variedad es su vocación para la generación de espumantes, al igual como ocurre con la cepa tinta Pinot Noir. Para esta naciente industria regional, es necesario introducir nuevas cepas desde Europa, particularmente de zonas frías. La idea es disponer de un mayor abanico de variedades más tolerantes al frío y enfermedades. Para ello se requiere establecer jardines varietales en diferentes zonas y evaluar su comportamiento agronómico y la calidad de los vinos generados.

La vid podría transformarse en una alternativa interesante, especialmente para la provincia de Malleco y algunas localidades de la provincia de Cautín como Galvarino, Chol-Chol, Nueva Imperial y Puerto Domínguez. Para el desarrollo del rubro se requiere crear un polo productivo con un programa de transferencia tecnológica e inversión en infraestructura, que esté centrado en la construcción de caminos,el fomento de las energías renovables, la edificación de embalses, tranques y bodegas, y el financiamiento para el equipamiento que desarrollará la vinificación.

-Avellano chileno

Es endémico y monotípico de Chile. En la Araucanía se encuentra en la cordillera de Nahuelbuta, parte del valle central, en la precordillera andina y la cordillera de la costa. Es un cultivo interesante por la calidad de sus frutos y muy apreciado por su buen contenido en proteínas y lípidos de alta calidad. Además tiene un uso cosmético, gracias a su elevado contenido de ácido palmitoleico, el cual es fácilmente absorbible por la piel y tiene un buen filtro para la luz ultravioleta. Es una muy buena alternativa para pequeños y medianos agricultores.

Sin embargo, para que esta especie aparezca como una opción real, hay que domesticarla y modernizar su cultivo. Para ello, será necesario organizar a los productores y desarrollar polos productivos en torno al rubro e incorporar nuevas tecnologías en las pequeñas empresas dedicadas a la transformación del producto, especialmente aquellas centradas en el descascarado o el tostado.

El futuro de este rubro deberá focalizarse en la producción orgánica, dado que en la región existe una gran ventaja. Esta se relaciona con la baja presencia de plagas y enfermedades, lo que a su vez permitirá que se pueda producir un alimento más saludables y amigable con el medio ambiente.

Creo que será necesario organizar a los productores, seleccionar los mejores materiales y multiplicarlos masivamente a través de selecciones clonales que permitan desarrollar a futuro huertos homogéneos, altamente productivos y que entreguen fruta de alta calidad.

-Arándanos

El arándano ha tenido un crecimiento sostenido en los últimos años, llegando a las 1.500 hectáreas en la Araucanía, según cifras de la Oficina de Estudios y Políticas Agrarias (Odepa).

Este aumento es relevante, siempre y cuando se produzca fruta de alta calidad y el nivel de producción también se incremente. De lo contrario, el país podría quedarse atrás en la carrera exportadora, donde han aparecido nuevos e importantes actores como Perú, Marruecos, España y México. Ante este escenario, una alternativa viable es que los productores de la Araucanía apunten a la producción de arándanos orgánicos diferenciados de alta calidad.

Por lo anterior, se requiere un recambio en las variedades, apuntando a aquellas de alto rendimiento y calidad. La idea es favorecer la firmeza, los grados brix y los calibres más grandes. Para lograrlo, será necesario establecer jardines varietales para la evaluación del comportamiento agronómico de las nuevas opciones.

También será necesario incorporar tecnologías para la protección de la fruta de eventos climáticos. Esto significa usar techos y nuevas herramientas que permitan obtener fruta de muy alta calidad. INIA-Carillanca ha iniciado trabajos de investigación con apoyo de CORFO. Sin embargo, se requieren estudios de más largo plazo, donde se incluyan la evaluación constante de las nuevas variedades.

-Frambuesas

En nuestra región, el cultivo de esta especie se encuentra en manos de pequeños productores ubicados en diferentes zonas. Un centro importante se ubica en las comunas de Gorbea y Loncoche, donde la producción está orientada principalmente al congelado.

Existen problemas relacionados al bajo nivel tecnológico que afectan la productividad de los huertos y la calidad del material vegetal. Los rendimientos promedios bordean las 4 a 5 ton/ha, una cifra baja si se considera que existe un potencial de 12 a 15 ton/ha.

Para mejorar los niveles de producción se requiere establecer nuevos huertos con material vegetal saneado, un recambio varietal y un programa de transferencia tecnológica permanente para los productores con el objetivo de incorporar nuevas tecnologías.

Se sugiere potenciar la zona de producción de Gorbea y Loncoche mediante el desarrollo de un polo productivo en torno al rubro, la formación de un grupo de transferencia tecnológica y el establecimiento de huertos o granjas de validación y demostrativas. Una de estas vías, puede ser el Plan Impulso que llevará a cabo el Gobierno en la Araucanía.

Otras alternativas

Es prioritaria la introducción de nuevas especies y la domesticación y evaluación de otras nativas, con el fin de ofrecer nuevas alternativas productivas, particularmente en zonas más marginales y con condiciones más extremas, como las vastas zonas precordilleranas de la región. De hecho, estas podrían transformarse en productoras de materias primas para la agroindustria (producción de pigmentos o colorantes naturales, o materias primas para elaboración de jugos y deshidratados, entre otros).

Entre las especies nativas para domesticación que se pueden encontrar en la zona, figuran el maqui, michay y frutilla blanca, entre otras. En la caso de las nuevas especies resistentes o tolerantes al frío que se podrían introducir, están elligonberry, saskatoonberry, juneberry, honeyberry, jostaberry, seaberry, wolfberry, aronia, cerezos ácidos resistentes al frío yalgunas variedades de manzanas, entre otras.

En busca del desarrollo integral

Sin duda el verdadero motor del despegue económico de la Araucanía será el desarrollo de la fruticultura gracias al establecimiento de huertos comerciales. Pero esto no funcionará si no se cuenta con el desarrollo de una agroindustria local que permita dar valor agregado a la producción y generar nuevos empleos.

Junto con ello, se requiere un desarrollo integral de la infraestructura, es decir, caminos, puentes, packing, centros de acopio y servicios. A esto se deberá sumar el fomento para desarrollar proyectos de energías renovables y el apoyo al turismo rural, particularmente en zonas lacustres y del borde costero.

Ante esto, se vuelve vital la inyección de recursos con el fin de desarrollar un plan estratégico para incentivar y promover la inversión a nivel regional y la formación de capital humano especializado tanto en universidades como centros de formación.

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