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Recomendaciones para manejar de forma adecuada el suelo en los huertos de nogales

Considerando que en la actualidad la ausencia de un sistema radicular vigoroso es el principal problema que se da en muchos de los huertos, la forma en que se maneje el suelo resultará fundamental para la obtención de buenos resultados productivos.

Viernes, 31 de enero de 2020 a las 8:30
Carlos Sierra
Carlos Sierra

El nogal es una especie que requiere suelos profundos y bien estructurados. Su desarrollo aéreo en huertos en producción es muy extenso. De hecho, forma una canopia que puede alcanzar más de 5 metros de espesor, es decir, es capaz de formar una gran biomasa aérea, la que debe ser sostenida, a su vez, por un profuso sistema radicular que le permita alcanzar anualmente altas producciones de fruta.

El gran problema agronómico que viven muchos de los huertos, en la actualidad, es la carencia de un sistema radicular vigoroso, desarrollado en profundidad y lateralmente, lo que se debe en gran medida a un manejo inadecuado del suelo. Incluso, se puede afirmar que el manejo histórico de este, es decir, el de los últimos 50 años o más, explica el grado de deterioro actual. Como ya es bien sabido, el deterioro biológico afecta la condición física del suelo y esto, a su vez, el manejo del riego, lo que perjudica también el manejo de la nutrición hídrica y mineral de los árboles. Esto, a su vez, determina bajas eficiencias de absorción de agua y de los nutrientes aplicados, incrementando los costos de producción. Además, los rendimientos de fruta se tornan anualmente variables, generando normalmente una condición de añerismo que, en muchos casos, se trata de explicar por efecto del clima de la temporada. Es indudable que el efecto climático de la temporada puede explicar, en muchos casos, variaciones importantes del rendimiento de los huertos, sin embargo no es menos cierto que un huerto bien arraigado en profundidad y lateralmente será capaz de soportar mucho mejor algunas de las condiciones climáticas adversas. Este efecto es muy importante cuando se pretende obtener rendimientos altos y fruta de buen calibre en la mayoría de las temporadas.

Así, la falta de raíces obliga a técnicos y agricultores a incrementar las dosis de fertilizantes y también las tasas de riego, debido a que al tener un menor volumen de estas explorando el suelo, los árboles requerirán un mayor suministro de agua y nutrientes. Además, en muchos casos, los suelos presentarán rangos de humedad aprovechables muy estrechos, lo que obligará a regar con una mayor tasa, con el fin de mantener más humedad aprovechable en el suelo. Esta situación determina, en muchos casos, excesos de humedad temporales que pueden afectar el crecimiento de raíces. En vides, por ejemplo, se sabe que bastan 5 horas en que el suelo esté saturado para detener el metabolismo de las raíces. Ahora bien, una detención del metabolismo no significa, en ningún caso, la muerte de las raíces, sin embargo, es importante tener en cuenta que un estrés de este tipo de manera continuada puede afectar el crecimiento radical. Así, desde el punto de vista nutricional, normalmente se fertiliza en exceso —especialmente con nitrógeno—, debido a que este nutriente genera mucho vigor en las plantas, por lo que su efecto es claramente visible. Además, es el nutriente más fácilmente absorbido por las raíces, debido a que es arrastrado por la corriente transpiratoria (a la forma de nitrato) generada por la canopia, lo que sugiere que la absorción de nitrógeno es máxima a mediados de primavera, cuando los árboles ya presentan una canopia plenamente desplegada. Además, esta mayor fertilización nitrogenada obliga a incrementar las dosis de otros nutrientes como potasio, magnesio y fósforo.

Bajo estas condiciones, en muchos casos, se producen desbalances nutricionales en los cuales predomina el exceso de nitrógeno, que en casos extremos se puede manifestar en el pardeamiento de la mariposa. Esta situación se produce con mayor probabilidad en suelos de textura fina. En suelos de textura gruesa, franco arenosos y arenosos, en tanto, no se manifiestan debido a que el exceso de nitrógeno es lavado fácilmente por las altas tasas de riego aplicadas.

El factor que más determina la falta de raíces es la phytophtora, que surge con la ayuda del exceso de riego y de nitrógeno. Cabe señalar que este exceso de humedad en cierta medida se justifica por la compactación y carencia de estructura del suelo. Por lo mismo, la estrategia de manejo del riego debe considerar como factor principal la textura del suelo y la profundidad efectiva de arraigamiento de los árboles. En suelos arcillosos y franco arcillosos, por ejemplo, los tiempos de riego deben ser largos y distanciados. Estos, además, deben ser determinados en calicatas. Así, los que se realizan en suelos de textura franco arenosa y arenosos, deben ser más cortos, pero más frecuentes. Lo importante es no aplicar riegos excesivos que afecten el crecimiento radicular. En la actualidad, se da la paradoja que los suelos considerados normalmente como más fértiles, es decir, con mayor profundidad y texturas medias y finas, francos y franco-arcillosos, son los más difíciles de manejar. En suelos franco-arenosos y arenosos, normalmente los huertos no presentan grandes problemas de phytophtora y sus rendimientos son, generalmente, mayores. Sin embargo, bajo esta condición, el daño por nemátodos puede ser importante.

Otro aspecto que complica el manejo del suelo en cuanto al riego y fertilización, es la variabilidad espacial que presentan los aluviales de la zona central, que por su formación suelen presentar estratas de arenas o, en algunos casos, de arcilla. Esto afecta el arraigamiento de los árboles y el movimiento del agua en el perfil.

¿Cómo manejar el suelo?

Para los suelos de la zona central se pueden visualizar tres formas de manejo del suelo:

1-Laboreo del suelo mediantes rastrajes: Permite controlar malezas, mejorar la velocidad de infiltración del agua de riego y favorecer la mineralización de nitrógeno y de otros nutrientes ligados a la mineralización de la materia orgánica. Los aspectos negativos son el corte de raíces y la compactación del suelo por efecto del pie de arado o más bien de rastra. Esta compactación se produce a la profundidad que se pasa el implemento, es decir, a los 25-30 cm de profundidad. Así, se acelera la pérdida de materia orgánica por efecto de oxidación al cultivar el suelo. Este tipo de manejo se practicó en el pasado y es poco recomendable.

2-Cero labranza sin manejo de residuos: Corresponde al tipo de manejo más aplicado en la actualidad, especialmente en nogales. El suelo desnudo se maneja controlando las malezas con herbicidas. El gran problema de este sistema es que el suelo se va compactando a través del tiempo. Dependiendo de su textura, la compactación se va proyectando e incrementando en profundidad, es decir, este sistema no es sustentable en el mediano y largo plazo, por lo que no se recomienda.

3-Cero labranza con manejo de residuos: Corresponde al tipo de manejo menos aplicado en la actualidad. Después de la poda, se deben repicar los residuos y posteriormente ser aplicados superficialmente. Esta práctica aporta materia orgánica que promueve la actividad biológica del suelo. El carbono aportado por los restos de poda se incorpora gradualmente al suelo, lo que aumenta la población de lombrices y la biomasa microbiana del suelo. Esto permite promover una mejor estructura del suelo y estimular el crecimiento radicular de los árboles. Por otra parte, el material vegetal acumulado en superficie actúa como un resorte que amortigua el paso de maquinaria y peatonal, y mitiga el efecto de compactación. Es importante señalar que estudios realizados en Estados Unidos sobre la compactación generada por el tráfico peatonal, señala que una persona de 80 kg compacta de manera significativa el suelo, pues al caminar, el peso del cuerpo durante algunos segundos queda descansando sobre la mitad de un solopié. En todo caso, la maquinaria es la mayor responsable de la compactación. Por lo mismo, se puede decir que este sistema es el más sustentable en el mediano y largo plazo. La crítica que se le hace es que afecta la recolección de nueces desde el suelo. Este problema debe solucionarse debido a que la sustentabilidad de largo plazo del huerto es más importante que la pérdida anual de 100 kg/ha de nueces que pueden quedar en el suelo.

El sistema de cero labranza con manejo de residuos permite, en el mediano plazo, mejorar la eficiencia del uso del agua y de los nutrientes aplicados, es decir, baja los costos de producción.

Cuadro 1. Factores que afectan crecimiento radicular del nogal
Factor Observaciones
Exceso de riego Genera falta de oxígeno en el suelo y promueve aparición de phytophtora. Genera además liberación excesiva de Mn, que produce toxicidad. Promueve el arraigamiento superficial.
Nematodos En huertos antiguos y en suelos con baja actividad biológica y de textura liviana. El exceso de riego promueve el desarrollo de los nemátodos. Debido a la baja actividad de saprofitos se incrementa el ataque de nemátodos.
Rastraje anual del suelo Produce corte de raíces y genera pie de arado. El pie de arado afecta el movimiento del agua en el perfil. Obliga a aplicar riegos de gran volumen.
Exceso de nitrógeno Afecta desarrollo radicular y el coeficiente de reparto de carbono en la planta. Además potencia el ataque por phytophtora. Puede afectar el color de la mariposa.
Cero labranza sin manejo de residuos Acelera la compactación del suelo. Obliga a incrementar el riego. -
Carencia de cinc Su aplicación permite estimular el crecimiento de raíces finas. En suelo de pH bajo (7,0), se debe aplicar sulfato de cinc. En suelos de pH más alto, se debe aplicar quelatos de cinc.
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