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El Mercurio - Campo

Una mirada sistémica para el control de las malezas

Frente al avance de las malezas resistentes a herbicidas es necesario diseñar estrategias de control que contemplen el uso de distintas prácticas. Con ese enfoque se desarrolló una jornada de campo que integró los diversos aspectos del tema que se deben tener en cuenta a la hora de tomar decisiones.

Jueves, 28 de julio de 2016 a las 8:30
Daniel  A. Valerio
Daniel A. Valerio

El control de las malezas que han desarrollado resistencia a los herbicidas requiere una mirada sistémica del problema. Con ese enfoque, la Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa (Aapresid) realizó una jornada de campo en un establecimiento de la principal región agrícola del país trasandino. Los participantes pudieron recorrer las seis estaciones en las que analizaron las prácticas que, en conjunto, permiten un manejo sustentable de las malezas.

-Limpieza de la cosechadora

Es una técnica preventiva, de costo cero, que no demora más de 15 minutos. El objetivo es eliminar el 100% de las semillas de malezas resistentes antes que la cosechadora ingrese a un nuevo lote.

Esta limpieza debe realizarse fuera del lote productivo, en un lugar donde las semillas no puedan germinar y generar un problema. El sitio adecuado es el patio de una casa de campo donde luego se puedan juntar y destruir los residuos de la limpieza.

En primer lugar se realiza una limpieza general de la cosechadora con una sopladora, tratando que el flujo de aire llegue a todos los órganos de la máquina. En cosechadoras convencionales es importante limpiar cuidadosamente la zona del sacapajas, la zaranda y el zarandón, ya que las semillas de las malezas suelen quedar adheridas en esta zona de la máquina dado que se encuentran en mayor proporción junto al material no grano (paja y granza) que ingresa a la cosechadora.

Reconocimiento:
se debe definir un calendario anual de monitoreo y establecer un ranking de malezas zonal que facilite la planificación de una efectiva tarea en el campo.

De la misma forma, con la máquina detenida, se deben destapar y limpiar todas las zonas críticas donde se alojan este tipo de semillas. Luego se debe poner en funcionamiento la cosechadora, en vacío con el cabezal embragado, a las revoluciones de régimen para que las fuerzas de vibración que se produzcan ayuden a expulsar material que haya sido removido durante el proceso de limpieza con el flujo de aire de la sopladora. En esta operación el variador del ventilador o turbina de la cosechadora debe operarse al máximo de su capacidad.

Posteriormente se debe hacer fluir por todos los órganos internos de la cosechadora un material seco con mucha hoja —se recomienda un fardo de alfalfa desmenuzado—, lo que ayudará a barrer posibles semillas de malezas que puedan haber quedado ocultas durante el proceso de limpieza inicial. Esta operación se realiza con la cosechadora en funcionamiento, el cabezal y el molinete embragados y las tapas de los sinfines y norias cerradas. El fardo se debe proveer con una horquilla, colocándolo desmenuzado desde ambos extremos del cabezal y en forma continua para producir un flujo de material por los sistemas de trilla, separación y limpieza de la cosechadora. Por seguridad del operario, debido a que se está trabajando con diversos órganos en movimiento (barra de corte, molinete, sinfín, etc.), el fardo debe colocarse desde la parte posterior del cabezal y con una horquilla. Para que este material sea tragado por la máquina debe regularse el molinete a la altura mínima, lo más cerca posible de la barra de corte, sin dañar los dientes y con un régimen de vueltas elevado.

En el caso de cosechadoras de 200 a 300 Hp de potencia se recomienda procesar 1 fardo de alfalfa, en máquinas de entre 300 y 350 Hp utilizar 2 fardos y en aquellas de 350 a 450 Hp usar 3 fardos. Por la parte posterior de la máquina saldrá el fardo procesado, pero al hacer funcionar la máquina, con los sinfines y norias cerradas, habrá semillas que se depositarán en la tolva de granos que también deberá ser accionada para la limpieza.

Una vez finalizado este proceso se debe repetir la limpieza con sopladora de aire (con norias y sinfines abiertos) para descartar todas aquellas semillas y paja que hayan sido removidas por el interior de la cosechadora y que pudieron no haber sido expulsadas con el barrido del fardo.

Es importante que también se realice la limpieza de los carros tolva que acompañan a la cosechadora, ya que también pueden haber retenido semillas de malezas.

-Monitoreo y reconocimiento

En la segunda estación se analizaron los pasos que comprende el protocolo para el diagnóstico de malezas en cultivos extensivos. Comprende dos etapas generales. La primera se refiere al trabajo previo que se debe realizar en el lote, en la que se debe definir un calendario anual de monitoreo y establecer un ranking de malezas zonal que facilite la planificación de una efectiva tarea en el campo. En la segunda etapa, en la que se realiza el monitoreo, se debe definir claramente la ubicación del lote y determinar los posibles ambientes. Se recomienda monitorear por sectores (cerca de los alambrados o bordes, en la entrada de la cosechadora, interior del lote, etc.), determinar un patrón de monitoreo (por ejemplo en forma de W), el número de muestras y el tamaño del muestreo en cada sitio. En cada estación de muestreo se debe indicar en una planilla de monitoreo la presencia de las especies de malezas.

También se dejó establecido que el reconocimiento de las malezas en sus diferentes estadios de crecimiento es una condición básica para comenzar un programa de control.

-Manejo cultural

Otra de las prácticas recomendadas en la jornada fue el uso de cultivos de cobertura, que aparecen como una excelente herramienta para sumar a los sistemas de producción. Estos cultivos compiten con las malezas y con su cobertura ejercen una interferencia para la germinación de las mismas. Incluso quedó indicado que el cultivo debe pensarse en función de las malezas presentes en el lote. Así, pueden modificarse la fecha de siembra, distancia entre surcos, densidad, cultivar, etc., de manera de competir de la mejor manera o escapar a períodos de máximo crecimiento de malezas, según sea el caso.

-Manejo químico

Limpieza de la máquina:
En cosechadoras convencionales es importante limpiar cuidadosamente la zona del sacapajas, la zaranda y el zarandón, ya que las semillas de las malezas suelen quedar adheridas en esta zona de la máquina.

En la estación dedicada al control con productos fitosanitarios se destacó la necesidad de generar una estrategia para cada caso que contemple las especies de malezas presentes y el cultivo al que se destina el lote. Además, se enfatizó que la rotación de los modos de acción de los productos utilizados debe tenerse en cuenta en todo momento y por lo tanto se deben cambiar y mezclar diferentes herbicidas.

-Pulverización

Un especialista mostró el resultado del análisis de agua realizado en el campo donde se desarrolló la jornada, indicando que era necesario corregirla con un secuestrante de cationes para lograr una buena efectividad en las aplicaciones de herbicidas u otros productos. El técnico hizo hincapié en darle a la pulverización el lugar que merece, ya que frecuentemente se falla en esta etapa. Entre los aspectos a tener en cuenta destacó la importancia de la calidad del agua, la regulación y mantenimiento del equipo pulverizador y el orden de mezclado de los productos en el tanque.

-Fitotoxicidad

Debido a que en la aplicación de herbicidas los casos de fitotoxidad son cada vez más frecuentes y se debe estar capacitado para reconocerlos, se mostraron tratamientos preemergentes y postemegentes sobre diferentes cultivos. En el caso de los preemergentes, la principal causa que puede generar fitotoxicidad es el uso de dosis más altas que las recomendadas o condiciones de suelo y clima que favorezcan la presencia de efectos fitotóxicos por dejar al herbicida disponible para el cultivo. Esto va a depender de cada herbicida, pero puede ocurrir por una lluvia luego de la siembra que deja disponible un herbicida que el cultivo no tolera o bajas precipitaciones en el barbecho que impidan su degradación y quede en alta concentración al momento de la siembra. En las aplicaciones postemergentes se vieron casos de dosis excesivas de herbicidas y también simulaciones de una deficiente limpieza del tanque de la pulverizadora que deja residuos de herbicidas aplicados anteriormente pero que no se pueden utilizar en el cultivo que se está tratando de proteger.


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