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La importancia de la proteína en la dieta y su relación con la fertilidad de las vacas lecheras

La tasa de concepción en vacas y vaquillas puede ser fuertemente afectada y disminuida en respuesta al exceso de proteína dietaria.

Martes, 14 de octubre de 2014 a las 9:00
Einar Vargas
Einar Vargas

El manejo de la dieta de la vaca post parto es uno de los desafíos más importantes en un predio lechero. Muchas veces, con el objetivo de aumentar la producción de leche, las dietas de vacas lecheras exceden los requerimientos de proteína degradable y no degradable en rumen.

Los aminoácidos de la dieta son metabolizados en amoniaco en el rumen y son utilizados ya sea para ser convertidos en proteínas bacterianas o para ser absorbidos en el torrente sanguíneo. El amoniaco circulante es rápidamente convertido en urea dentro del hígado y después puede ser excretado o reciclado. Cuando la proteína dietaria excede los requerimientos de la vaca lechera post parto, resulta en elevados niveles de urea nitrógeno en sangre lo cual es asociado a problemas de fertilidad según lo reportado en diferentes estudios (por ej., Blanchard et al., 1990; Butler et al., 1993).

La tasa de concepción en vacas y vaquillas puede ser fuertemente afectada y disminuida en respuesta al exceso de proteína dietaria. Según lo reportado en estudios como los de Butler et al. (1996), cuando la urea plasmática excede los 19 mg/dL, aproximadamente se reduce en un 20% las tasas de concepción. Tal disminución resulta en pérdidas económicas muy fuertes para los productores lecheros. Por lo tanto las raciones tienen que ser bien balanceadas y diseñadas particularmente cuando las vacas en lactación temprana serán sincronizadas y posteriormente inseminadas.

Metabolismo ruminal de proteína dietaria

La digestión y metabolismo de nitrógeno proteico y no proteico, depende de varios factores. Uno de esos factores es la degradabilidad, la tasa de fermentación y/o pasaje los cuales determinan si la proteína que entra en rumen es degradada o escapa al intestino delgado. La proteína que degrada en rumen primero es hidrolizada por los microbios ruminales y convertida en péptidos y luego en aminoácidos para posteriormente ser convertida en amoniaco el cual puede ser utilizado para la síntesis de proteína microbiana. El amoniaco que no es utilizado para sintetizar proteína microbiana sale del rumen por difusión a través de la pared ruminal hacia el torrente sanguíneo o sigue su paso a través de los siguientes compartimentos hacia el intestino delgado en fase líquida.

La disponibilidad de carbohidratos para los microbios ruminales juega un papel muy importante ya que promueven el uso de amoniaco para la formación de proteína y crecimiento microbiano. Por lo tanto mientras más rápido se fermenten los carbohidratos, más grande será la capacidad de los microbios ruminales para utilizar e incorporar el amoniaco.

Exceso de proteína dietaria y fertilidad

En uno de los primeros reportes (Jordan and Swanson, 1979), vacas lecheras fueron alimentadas con dietas que contenían 13, 16 y 19% de proteína cruda. Los autores reportaron que las vacas alimentadas con la dieta que tenía el 19% de proteína cruda, tuvieron menos días para entrar en estro, sin embargo los grupos de vacas alimentadas con menor contenido de proteína tuvieron menos servicios por concepción.

Un problema que agrava la fertilidad de vacas lecheras es el balance energético negativo. Esto es debido a la fuerte demanda de energía que la vaca tiene durante la lactación temprana. La mezcla de un exceso de proteína en la dieta y el estado fisiológico de la vaca en balance energético negativo tienen implicancias muy serias desde el punto de vista reproductivo. Una complicación que se presenta durante el estado de balance energético negativo, son sus efectos sobre el funcionamiento hepático. La gran movilización de reservas energéticas del cuerpo resulta en la acumulación de ácidos grasos no esterificados (NEFA) dentro del hígado. Esta acumulación perjudica y afecta la actividad hepática y su habilidad para desintoxicar al organismo de las concentraciones de amoniaco que al final tiene efectos negativos en el sistema reproductivo.

La progesterona es una de las hormonas responsables de mantener la gestación. Algunos estudios han reportado que altas concentraciones de proteína en la dieta disminuyen la concentración de progesterona plasmática durante la fase lútea (días 12 y 14 del ciclo estral). La disminución de progesterona plasmática durante la fase lútea seguida por la inseminación y fertilización tiene efectos negativos en el útero y el embrión los cuáles pueden terminar con la preñez.

Deficiencia de proteína dietaria y fertilidad

La deficiencia de proteína cruda en las dietad de vacas lecheras, puede provocar un retardo en la involución uterina además de afectar síntesis de hormonas hipofisiarias y mecanismos de defensa. Una deficiencia de proteína no degradable en rumen (es mayor en vacas altas productoras) resulta en una reducción en la cantidad de leche producida. En general, las dietas con proteína o urea (nitrógeno no proteico), durante el comienzo de la lactancia, que poseen 16% y la de las vacas al final de la lactancia contienen 12% de proteína pueden mantener el desempeño reproductivo del rebaño lechero. Dentro de los ingredientes que pueden aportar buenas fuentes de proteína de sobre paso o “bypass” son: harina de pascado, harina de plumas, poroto de soya, harina de soya, gluten meal de maíz, y subproductos de destilería.

Importante:

La reducción de proteína cruda en la dieta de vacas productoras puede realizarse con el uso estratégico de fuentes de proteína no degradable en rumen y aminoácidos (lisina y metionina). Una buena formulación de dietas puede reducir hasta en un 10% las excreciones de nitrógeno sin afectar el rendimiento lechero. Una buena medida es el uso de programas computacionales que puedan estimar los aminoácidos necesarios para la vaca lactante. Además el uso de fuentes de proteína no degradable en rumen que tienen diferentes concentraciones de aminoácidos es fundamental para obtener buenos resultados productivos tanto en el rendimiento lácteo como en el aspecto reproductivo.

-El exceso de proteína en la dieta resulta en altas concentraciones de urea en sangre.

-Altas concentraciones de urea plasmática están asociadas con problemas de fertilidad en vacas lecheras.

-Altas concentraciones de urea plasmática afectan la fertilidad de las vacas por su efecto tóxico sobre el oocito y el embrión alterando el ambiente uterino y deprimiendo la secreción de progesterona.

-Los efectos de la urea plasmática sobre la fertilidad de la vaca pueden ser aumentados si además existe una condición de balance energético negativo.


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