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Variabilidad de suelos: Un factor a considerar en el diseño de un plan de fertilización

La variabilidad del suelo se debe entender como algo inherente al mismo bajo condiciones naturales, producto de la interacción de factores de formación como clima, material parental, organismos relieve y tiempo.

Jueves, 12 de noviembre de 2015 a las 8:30
Ricardo  Salvo
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Ricardo Salvo

Las fluctuaciones de precios en los mercados nacionales e internacionales, el aumento de la competencia por tratados económicos entre naciones, y las nuevas exigencias medioambientales tendientes a disminuir el uso de algunos fertilizantes en la agricultura, son sólo algunos de los factores que obligan a los diferentes sistemas silvoagropecuarios -a nivel mundial- a ser cada vez más eficientes en el uso de los recursos, sin perjuicio de ver mermada la producción. “Producir más con menos y de forma sustentable” debiera ser el lema del productor-empresario de esta nueva era.

El uso de fertilizantes -en algunos casos- puede significar casi la mitad de los costos en un sistema productivo agrícola, razón por la que se hace imperioso ajustar la dosis final aplicada a los requerimientos del cultivo relacionados directamente con el potencial productivo y al suministro del suelo. En este último punto, el análisis de suelo junto con la calibración de diferentes métodos de extracción ha significado un importante avance en la agricultura mundial. Sin embargo, el sistema tradicional de muestreo de suelos presenta una limitante técnica y practica, dado que frecuentemente no es capaz de representar de buena manera la variabilidad de parámetros químicos dentro del “sitio” debido al bajo número de submuestras y a la ubicación de las mismas en el terreno. De esta forma, muchas veces la analítica entregada por un análisis de suelo puede enmascarar la real condición de fertilidad del suelo.

Un aspecto fundamental para comprender esto último, es entender el concepto de variabilidad de las propiedades del suelo como algo inherente al mismo bajo condiciones naturales, producto de la interacción de factores de formación como clima, material parental, organismos relieve y tiempo. Sin embargo, en condiciones de sistemas agrícolas, esta variabilidad muchas veces aumenta debido principalmente al manejo de los fertilizantes y rotaciones de cultivos entre otras prácticas. De esta forma, es evidente que el suelo debe ser considerado entonces como un medio dinámico y variable en el tiempo y en el espacio.

Cómo hacerse cargo de la variabilidad de suelo existente en el campo

Muestreos de suelos dirigidos, aleatorios simples y estratificados, sistemáticos, conglomerados y anidados son algunos de los descritos en la literatura. Sin embargo, todos ellos tienen el inconveniente de estar fuertemente influenciados por el “azar”. Para comprender esto veamos un ejemplo.

Imaginemos un potrero de dos hectáreas en el que se realizó un muestreo de suelos tradicional conformado por 16 submuestras tomadas al azar a 20 cm de profundidad. El resultado del laboratorio mostró un nivel de fósforo Olsen de 12 ppm. Este valor promedio será luego utilizado por el asesor o técnico para calcular la dosis de fósforo de la próxima siembra. El problema surge al pensar que este valor representa fielmente la real condición del fósforo en el suelo, situación que queda en entredicho al ver la alta dispersión de las submuestras analizadas individualmente.

En la actualidad y gracias al desarrollo de ciertas tecnologías que conjugan sensoramiento remoto y geostadística existen a disposición del sector agrícola herramientas que disminuyen el error asociado al muestreo tradicional de suelos permitiendo la generación de mapas colorimétricos para variables de fertilidad.

La forma de diagnosticar los suelos cambió

Maiceros mexicanos, cafeteros colombianos o lecheros en Chile, cuentan ya con una poderosa herramienta capaz de entregar información más aproximada a la real condición de parámetros físicos y químicos de sus suelos. Permitiendo con ello, mejorar la eficiencia en el uso de recursos, planificando estrategias fertilización de corrección y mantención y por último disminuyendo el riesgo de sus sistemas productivos.

Como toda nueva tecnología, esta forma de diagnosticar no está exenta de ciertos mitos o paradigmas: el costo, la usabilidad o sencillamente el rechazo por técnicos que no se atreven a dar el paso. La pregunta es entonces, ¿de qué sirve el gran desarrollo en mejoramiento de plantas, de agroquímicos e incluso de fertilizantes cada vez más eficientes, si se sigue diagnosticando suelos tal como se hacía hace 50 años?

Es un hecho que el uso de “recetas” en la agricultura muchas veces funciona bien. Ocupar una misma dosis de mezcla de fertilizantes puede tener buenos resultados y facilita las labores de campo. Sin embargo, es muy frecuente que agricultores estén botando su dinero, debido a la sobre fertilización en ciertas zonas de su predio. Reconocer esta condición y tomar decisiones acertadas debería ser el objetivo de asesores y técnicos.

Como se indicó anteriormente, existe la creencia que el uso de tecnologías en el estudio de suelos, aplica sólo bajo ciertos sistemas productivos: grandes extensiones, superficies planas o aquellos que cuentan con maquinaria especial.

En la práctica no existen limitantes de cultivo o suelo para no poder aplicar este tipo herramientas. En términos sencillos, pudiesen existir tres alternativas de su uso en campo:

a-Diferenciación de zonas u áreas homogéneas en el predio, donde el objetivo es agruparlas de manera que la logística en terreno sea sencilla (cortes operativos).

b-Diferenciación de lotes, potreros o áreas de manejo con una condición similar.

c-Por medio del uso de máquinas abonadoras de tasa variada.

No es posible presagiar los nuevos desarrollos y avances en el área de la agronomía, o los efectos que significarán en los sistemas agrícolas el cambio climático cada vez más palpable sumado a restricciones o condiciones de marcado en el futuro. Sin embargo, es un hecho que en la actualidad se puede mejorar la gestión de la empresa agrícola con la adopción de este tipo de tecnologías. La invitación ya está hecha a agricultores y técnicos a ver las cosas de otra forma y a dar el gran salto.

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