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Cartas
Sábado 25 de mayo de 2013
"El Loco Fernández Vial"
Señor Director:
Quisiera complementar la semblanza del héroe de Iquique Arturo Fernández Vial publicada en su edición del 21 de mayo recién pasado y que se refiere a un artículo del Diario Ilustrado de 1931.
Después de su consagración en Iquique, Fernández Vial siguió en la Armada la brillante carrera a la que le daban derecho el prestigio de sus antecedentes, su preparación profesional, su energía y carácter.
Durante su jefatura en la Escuadra, se adelantó a su época, introduciendo en la Armada de principios del siglo pasado, innovaciones mal justipreciadas por sus contemporáneos, siendo tildadas de "rarezas y extravagancias". Impulsó el canto para la marinería, gimnasia para oficiales y tripulantes, y juego de rayuela en los buques. Además exigía que los guardiamarinas asistieran en el aseo de los buques, y después gimnasia, baño de mar y trote por las cubiertas.
Todas estas medidas, atrevidas para la época en que fueron lanzadas, causaron estupor e indignación en la marina y en los círculos político-sociales del país. El almirante incluso fue censurado en la cámara de diputados: "El señor contraalmirante está loco a las derechas, completamente loco". Finalmente se hizo justicia y la interpelación en el Congreso resultó a favor de Fernández Vial y con el tiempo todas sus iniciativas han vivido y prosperado no solo en nuestra patria, sino que en las más avanzadas marinas del mundo.
Su protagonismo en el Combate Naval de Iquique, su comportamiento heroico en el hecho de guerra en la rada de Chuncas, su silenciosa y eficaz labor de organización en la Armada, el código de señales elaborado por él en la Dirección del Territorio Marítimo, en uso hoy en el mundo entero, son hechos que comprometen la gratitud nacional y que deben ser recordados.
Tras su retiro de la Armada, el almirante dedicó más de veinte años de su vida a labores de bienestar social y a la filantropía. Fue una figura popular y simpática que paseaba gallardamente por las calles sus años llenos de nobleza en los que había fragmentos que él siempre silenciaba de las páginas más gloriosas de la historia de Chile.
Felipe Simián Fernández