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Editorial
Martes 21 de mayo de 2013
Transferencia de concesiones
Es razonable que, teniendo el espectro 3G asignado a estas empresas casi sin utilizar, la autoridad prefiera que el mercado lo reasigne a un uso más productivo...
La Subsecretaría de Telecomunicaciones ha anunciado que se permitiría la transferencia, el arriendo por plazos limitados o incluso el fraccionamiento del espectro asignado a una empresa de telefonía móvil. Esto es un cambio radical respecto de la rigidez actual, en que la única posibilidad para adquirir frecuencias es mediante la venta de la empresa, pues el espectro está asignado a una en particular.
De prosperar esta propuesta, flexibilizaría un mercado notoriamente rígido. Uno competitivo permitiría que las frecuencias se asignaran en la forma más eficiente posible. Esto significa que las poseería la empresa que los necesite más urgentemente para atender a sus clientes, lo que aumenta el bienestar. El Premio Nobel de Economía Ronald Coase, en una célebre monografía, sostuvo que el mercado permite la asignación eficiente de derechos sobre el espectro de frecuencias. Ellas se deberían entregar como derechos de propiedad (que permiten al titular realizar cualquier actividad lícita con ellas, incluyendo cambiar el uso que se le dé a la frecuencia), lo cual -afirma- es preferible a una concesión incluso transferible, pues esta última solo permite utilizar el espectro en lo que la autoridad determine.
Sin embargo, dicho enfoque no considera la posibilidad de conductas anticompetitivas. En un mercado concentrado, como el de la telefonía móvil, el valor de la concesión de frecuencia es más elevado para la empresa que desea preservar una situación con poca competencia, que para una empresa que desea ingresar al mercado. En el primer caso se desea asegurar rentas económicas, mientras que, para el entrante, la probabilidad de obtener rentas es solo eventual, y más aún, solo se puede aspirar a rentas compartidas con las firmas existentes.
Este es el razonamiento que tuvo en cuenta la Corte Suprema al fallar que ninguna empresa podría tener más de 60MHz en telefonía móvil convencional y 3G (tercera generación). Esta decisión, apoyada en su momento por la subsecretaría del ramo y la Fiscalía Nacional Económica, permitió revertir un fallo contrario del Tribunal de Defensa de la Libre Competencia. Con ello, VTR y Nextel se adjudicaron frecuencias de 3G e ingresaron al mercado. Sin embargo, Coase ha tenido cierta razón en su análisis: a más de dos años de su ingreso, ambas empresas suman menos de 20 mil clientes. Esto, pese a que hace más de un año existe portabilidad numérica, que permite que los clientes puedan cambiar fácilmente de proveedor, lo que ayuda a las firmas entrantes.Virgin Mobile, en contraste -un operador virtual que no posee frecuencias-, tiene más clientes que esas dos empresas sumadas. Además, Nextel está vendiendo sus filiales en América Latina, por lo que es dudoso que se revierta esta situación.
Es razonable que, teniendo el espectro 3G asignado a estas empresas casi sin utilizar, la autoridad prefiera que el mercado lo reasigne a un uso más productivo. Esto es especialmente válido porque las empresas móviles tradicionales usan los 60Mhz que les permite la Corte Suprema para ofrecer cobertura a millones de clientes, y su calidad de servicio mejoraría si dispusieran de más espectro. En todo caso, cualquier transferencia de frecuencias requeriría que dicha Corte revirtiera su decisión anterior sobre el máximo espectro asignado a los operadores establecidos. Estos mismos operadores se adjudicaron recientemente espectro adicional para proveer servicios 4G en 2.3Mhz, y van a postular a la licitación de 700Mhz para proveer esos mismos servicios, por lo que no están desprovistos de espectro para entregar servicios avanzados. Por eso, la decisión de asignar espectro debe sopesar cuidadosamente la concentración de estos derechos versus su subutilización cuando se asignan en forma casi discrecional.