Señor Director:
Como arquitecto responsable de un proyecto residencial ubicado en el "Portezuelo de Lo Curro", debo rectificar lo expresado por el señor Sergio Donoso Echeverría,
en carta publicada el miércoles, a la cual se refirió el alcalde señor Raúl Torrealba en esta misma sección:
1. Es falso que el proyecto en cuestión incluya usos comerciales (o un mall ). Su destino principal es residencial (71,25%), y, secundariamente, de oficinas (28,75%). Además, aporta a la ciudad un parque continuo de 2,8 hectáreas.
2. Es falso que el proyecto "destruirá un sector de características únicas, como es Lo Curro", puesto que este se emplaza en un terreno eriazo y aislado, cuyo acceso es por Av. Santa María, desde la Costanera Norte, sin pasar por el interior del barrio de Lo Curro bajo. Cabe aclarar también que todos los sectores de la ciudad tienen características únicas, no solo aquel donde vive el señor Donoso; que estos sectores se definen según las normas urbanísticas, y que nuestro proyecto se encuentra en uno reservado desde 2005 como zona de densificación urbana, diferente al de él, que solo admite casas unifamiliares.
3. Es falso que nuestro proyecto no cuente con "ningún plan de mitigación vial", puesto que sí cuenta con un Estudio de Impacto sobre el Sistema de Transporte Urbano (EISTU), debidamente aprobado por todas las autoridades competentes y suscrito por la Dirección de Obras y la Dirección del Tránsito de la Municipalidad de Vitacura. Las medidas de mitigación vial comprometidas no solo no dañan, sino que mejoran la vialidad del sector.
Las afirmaciones del señor Donoso son parte de una campaña de difamación organizada por un grupo de vecinos, entre los que hay dueños de empresas inmobiliarias, molestos porque la necesaria densificación de zonas aledañas pudiera incrementar el tránsito frente a sus residencias particulares, como si tuvieran derechos exclusivos sobre las vías públicas o sobre determinados sectores de la ciudad. Esta campaña tiene el manifiesto propósito de amedrentar a quienes han adquirido terrenos disponibles, a fin de retardar su desarrollo, y, principalmente, a las autoridades que deben otorgar los permisos de edificación conforme a la ley.
Confiamos en que este afán intimidatorio no se traducirá en una flagrante arbitrariedad que atente contra derechos legítimos y contra el bien común de la ciudad.
Luis Izquierdo Wachholtz
Arquitecto